Entrevista a Sofía Mora, directora de “Método Livingston”

DUPLICIDAD SINGULAR

El túnel de jazmines prepara para el ingreso a la casa. Ya desde el comienzo, Método Livingston juega con una doble condición: la pura forma y lo desmesurado como los principios que rigen la personalidad del arquitecto Rodolfo Livingston. Una simbiosis que atraviesa múltiples capas para desnudar una esencia rebelde, diferencial y creyente de lo colectivo. De igual modo, la metáfora aborda la totalidad del universo hasta traspasarlo y facilitar puentes con diversos puntos de vista, reflexiones, personas, postulados, edificaciones, la vía pública o el interior del hogar porque dispone a los espectadores frente a la pantalla, al registro de los espacios con su forma de habitarlos, la articulación temporal, la idea de la directora sobre el método con las concepciones de los demás, la interacción entre el protagonista, sus amigos y el equipo técnico y la propia mirada de Livingston dentro y fuera del rodaje. Un coqueteo alerta que no solo combina la fortaleza de las imágenes con ciertas nociones, sino que se mantiene a la espera para capturar la naturaleza de los movimientos de la vida.

CineramaPlus+ pudo conversar con Sofía Mora, directora de esta película que se estrenó en el pasado BAFICI y que se se exhibe en Buenos Aires todos los sábados de agosto a las 20 horas en el Malba con la posibilidad de extender su permanencia en esa sala durante algunos meses más.

¿Cómo surgió el proyecto?

Fue una idea de la investigadora y co-guionista del documental, Candelaria Frías, porque ella lo conocía personalmente a él y me pasó sus libros. El proyecto duró alrededor de tres años entre el desarrollo y la terminación.

Te vales de imágenes de edificios y de la naturaleza como contraste entre la pura forma y lo indomable ¿Se lo puede pensar como tu propia interpretación del método o tiene que ver más con decisiones de puesta?

Hay algo de ambas cosas. Son imágenes que salimos a “cazar” para darle aire, pausas, momentos de reflexión al filme y que tuvieran cierta potencia. Pero salimos a buscarlas bajando un poco las ideas de Livingston, su mirada sobre la ciudad, la arquitectura y, sobre todo, la forma en la que vivimos.

Seleccionas recortes muy representativos de Rodolfo Livingston así como momentos divertidos, por ejemplo cuando dice que sufre de exceso de edad y espera que esa escena en el auto no salga y los articulás de forma tal que parecen en movimiento constante, como esa idea del pensador griego que camina ¿Qué criterio utilizaste para generar eso?

Teníamos que estar atentos al Livingston más relajado, con la guardia más baja, sin pensar tanto y dejándose llevar por el humor. Porque todo lo otro ya sabíamos que estaba: sus ideas potentes, su elocuencia, sus reflexiones, su poesía. Pero, a veces, eso se vuelve solemne, aún en un personaje como él. Entonces decidí valerme de ese recurso, de ver qué le pasaba a él con el hecho de ser mirado.

¿Cómo influyó narrativamente el uso de los videos familiares o las entrevistas?

Según mi experiencia, el archivo siempre suma muchísimo al retrato. Hay algo muy básico pero contundente que es puramente cinematográfico: poder ver el antes de alguien, de un lugar o de una época. En este caso, Livingston contaba con rollos 16 mm de su infancia y me pareció que había que usarlo porque él viene de una familia adinerada, de niñeras alemanas, de una crianza fría y distante, de vida de departamento. Y tal como cuenta, su único barrio era Mar del Plata, donde pasaba veraneos enteros y sentía esa pertenencia, el amor por un espacio. Una suerte de primer amor de un arquitecto: su propia casa.

Durante el rodaje, el arquitecto descubre que el camarógrafo Matías Iaccarino es nieto de un antiguo amor y tanto él como su abuela aparecen en escena imprimiéndole una nueva capa al relato ¿Cómo trabajaste esa revelación, sobre todo, por el peso que adquiere hacia el final?

Sabía de esa relación por Matías y los cuentos de su familia pero desconocía cuán presente la podía tener él. Entonces decidimos esperar, no comentarlo, estar atentos con la cámara encendida. Fue increíble porque no solo apareció sino que se dio de una manera natural y bastante graciosa que construyó una línea interesante del documental. A partir de allí seguimos el vínculo de ellos y cuando supo que Cecilia venía a la Argentina quiso verla. Yo organicé el encuentro con la condición de que me dejaran tomar algunas imágenes. A esa altura ya sabía que era para el final.

Me llamó la atención que él considera que la realidad aparece en las casas porque convive con la forma de habitar los espacios, los rituales y el pasado pero cuando habla sobre el cuadro de Churchill dice que le molesta.

Creo que ahí está bromeando. Se ríe de sí mismo y de nosotros a la vez. Habla de que el arte no debe ser un reflejo exacto de la realidad. Piensa que en ese momento está siendo retratado al igual que Churchill por ese pintor y se pregunta si le gustará verse tal cual es. Entonces remata la frase diciendo que sí, que le molestaría porque la realidad, al final, es siempre incómoda.

Las preguntas sobre qué es un arquitecto y cómo funciona el método atraviesan todo el filme desde diferentes aristas como las clases en la UBA, las charlas en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio, el viaje a Cuba, su breve paso en el Centro Cultural Recoleta o la visita a la Casa Curva de su amigo el ex juez Eduardo Cárdenas. Me pareció muy interesante que utilizaras esa multiplicidad de puntos de vista en lugar de explicaciones o testimonios más formales.

A veces, el riesgo de hacer un retrato, sobre todo de alguien ya mayor, tiene que ver con que son muy estáticos, con el retratado sentado mientras cuenta su vida. Si bien sabía que no podía evadirlo también quería buscar la acción desde el hoy. Cuando interactúa claramente aparece el humor, el cariño, alguna historia olvidada, los códigos compartidos. Considero que Livingston representa a los hombres y a las mujeres de una generación con ideas innovadoras que inspiraron a muchos. Me gustaba juntarlo con sus pares y ver qué pasaba. Creo que pasaron cosas interesantes.

Por Brenda Caletti
@117Brenn

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