Nuestro puntaje

8/10

 

Atlas (Francia – 2013)
Dirección, Guion y Fotografía: Antoine d’Agata / Montaje: Dounia Sichov / Sonido: Gilles Benardeau / Producción: Valentina Novati / Duración: 86 minutos

RELATOS DESDE EL INFIERNO

No sorprende que el excelso fotógrafo francés Antoine D’Agata presente un filme en el que la contundencia de la imagen supere los límites de la tolerancia visual y emocional. En 86 minutos de poesía infernal, Atlas revela los recovecos del inframundo de la prostitución y su vínculo con la drogadicción en las zonas geográficas más pobres del planeta.

D’Agata se ubica en un punto de vista privilegiado pero a la vez muy comprometido. En el centro mismo de la acción, el fotógrafo vive la experiencia de sus personajes anónimos. Los retrata en el corazón de sus actividades, en el tiempo exacto de su desesperación y potencial desamparo. Vagando solos y sin rumbo, no tienen otra opción que calmar su angustia con la expresión documental de sus sentimientos.

De estructura fragmentaria, la película, narra cuatro historias en primera persona. Sobre imágenes de cuerpos corrompidos por la violencia física y el desgaste que representa la brutal actividad sexual, sentidas voces femeninas hablan entre susurros acerca de la rutina de sus días. Y el relato se vuelve insoportable, emocionalmente insostenible y es ahí cuando el realizador necesita traspasar los límites de lo humano y re ubicarse en el mundo animal. Una vez que el cuerpo humano ya perdió sentido y ha quedado reducido a puro material orgánico, el único refugio disponible para la continuidad narrativa es referirse a aquel universo donde las leyes del hombre no existen y la vida no vale nada.

Sumidos en la densa oscuridad que rodea el ambiente de Atlas, los seres fotografiados son esculturas vivientes, con la cadencia pacífica de almas que no tienen más nada que perder, el imperceptible movimiento se vuelve pose. Pose maniquea que no logra abarcar todo aquello de lo que se quiere hablar, por eso la necesidad de avocarse a recursos visuales como la metáfora o los amplios espacios al aire libre que regalan un poco de oxígeno al penetrante discurso.

Aire libre, inyecciones, cuerpos asaltados por el desenfreno, masturbación, hombres en celo y sin rostro, animales muertos y la cámara de un artista que vive esta cruel experiencia y la transforma en poesía. En un viaje imaginario guiado por el idioma de la narradora casual, el círculo se vuelve a iniciar: aire libre, inyecciones, cuerpos asaltados… ¿Podrá el arte sanar tanto dolor?

Por Paula Caffaro
redacción@cineramaplus.com.ar

 

Nuestro puntaje

8/10

 

Atlas (Francia – 2013)
Dirección, Guion y Fotografía: Antoine d’Agata / Montaje: Dounia Sichov / Sonido: Gilles Benardeau / Producción: Valentina Novati / Duración: 86 minutos

RELATOS DESDE EL INFIERNO

No sorprende que el excelso fotógrafo francés Antoine D’Agata presente un filme en el que la contundencia de la imagen supere los límites de la tolerancia visual y emocional. En 86 minutos de poesía infernal, Atlas revela los recovecos del inframundo de la prostitución y su vínculo con la drogadicción en las zonas geográficas más pobres del planeta.

D’Agata se ubica en un punto de vista privilegiado pero a la vez muy comprometido. En el centro mismo de la acción, el fotógrafo vive la experiencia de sus personajes anónimos. Los retrata en el corazón de sus actividades, en el tiempo exacto de su desesperación y potencial desamparo. Vagando solos y sin rumbo, no tienen otra opción que calmar su angustia con la expresión documental de sus sentimientos.

De estructura fragmentaria, la película, narra cuatro historias en primera persona. Sobre imágenes de cuerpos corrompidos por la violencia física y el desgaste que representa la brutal actividad sexual, sentidas voces femeninas hablan entre susurros acerca de la rutina de sus días. Y el relato se vuelve insoportable, emocionalmente insostenible y es ahí cuando el realizador necesita traspasar los límites de lo humano y re ubicarse en el mundo animal. Una vez que el cuerpo humano ya perdió sentido y ha quedado reducido a puro material orgánico, el único refugio disponible para la continuidad narrativa es referirse a aquel universo donde las leyes del hombre no existen y la vida no vale nada.

Sumidos en la densa oscuridad que rodea el ambiente de Atlas, los seres fotografiados son esculturas vivientes, con la cadencia pacífica de almas que no tienen más nada que perder, el imperceptible movimiento se vuelve pose. Pose maniquea que no logra abarcar todo aquello de lo que se quiere hablar, por eso la necesidad de avocarse a recursos visuales como la metáfora o los amplios espacios al aire libre que regalan un poco de oxígeno al penetrante discurso.

Aire libre, inyecciones, cuerpos asaltados por el desenfreno, masturbación, hombres en celo y sin rostro, animales muertos y la cámara de un artista que vive esta cruel experiencia y la transforma en poesía. En un viaje imaginario guiado por el idioma de la narradora casual, el círculo se vuelve a iniciar: aire libre, inyecciones, cuerpos asaltados… ¿Podrá el arte sanar tanto dolor?

Por Paula Caffaro
redacción@cineramaplus.com.ar

 

BAFICI: Atlas (2013), de Antoine D’Agata

Nuestro puntaje

8/10

 

Atlas (Francia – 2013)
Dirección, Guion y Fotografía: Antoine d’Agata / Montaje: Dounia Sichov / Sonido: Gilles Benardeau / Producción: Valentina Novati / Duración: 86 minutos

RELATOS DESDE EL INFIERNO

No sorprende que el excelso fotógrafo francés Antoine D’Agata presente un filme en el que la contundencia de la imagen supere los límites de la tolerancia visual y emocional. En 86 minutos de poesía infernal, Atlas revela los recovecos del inframundo de la prostitución y su vínculo con la drogadicción en las zonas geográficas más pobres del planeta.

D’Agata se ubica en un punto de vista privilegiado pero a la vez muy comprometido. En el centro mismo de la acción, el fotógrafo vive la experiencia de sus personajes anónimos. Los retrata en el corazón de sus actividades, en el tiempo exacto de su desesperación y potencial desamparo. Vagando solos y sin rumbo, no tienen otra opción que calmar su angustia con la expresión documental de sus sentimientos.

De estructura fragmentaria, la película, narra cuatro historias en primera persona. Sobre imágenes de cuerpos corrompidos por la violencia física y el desgaste que representa la brutal actividad sexual, sentidas voces femeninas hablan entre susurros acerca de la rutina de sus días. Y el relato se vuelve insoportable, emocionalmente insostenible y es ahí cuando el realizador necesita traspasar los límites de lo humano y re ubicarse en el mundo animal. Una vez que el cuerpo humano ya perdió sentido y ha quedado reducido a puro material orgánico, el único refugio disponible para la continuidad narrativa es referirse a aquel universo donde las leyes del hombre no existen y la vida no vale nada.

Sumidos en la densa oscuridad que rodea el ambiente de Atlas, los seres fotografiados son esculturas vivientes, con la cadencia pacífica de almas que no tienen más nada que perder, el imperceptible movimiento se vuelve pose. Pose maniquea que no logra abarcar todo aquello de lo que se quiere hablar, por eso la necesidad de avocarse a recursos visuales como la metáfora o los amplios espacios al aire libre que regalan un poco de oxígeno al penetrante discurso.

Aire libre, inyecciones, cuerpos asaltados por el desenfreno, masturbación, hombres en celo y sin rostro, animales muertos y la cámara de un artista que vive esta cruel experiencia y la transforma en poesía. En un viaje imaginario guiado por el idioma de la narradora casual, el círculo se vuelve a iniciar: aire libre, inyecciones, cuerpos asaltados… ¿Podrá el arte sanar tanto dolor?

Por Paula Caffaro
redacción@cineramaplus.com.ar

 

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