MDQFEST33: Cassandro el Exótico! (2018), de Marie Losier

Cassandro el Exótico! (Francia – 2018)

Dirección: Marie Losier / Guion: Marie Losier, Antoine Barraud / Producción: Carole Chassaing, Antoine Barraud / Montaje: Ael Dallier Vega / Dirección de Arte: Simon Fravega / Sonido: Marie Losier, Gilles Benardeau / Duración: 73 minutos.

Marie Losier vuelve a explorar las relaciones entre identidad, género y cuerpo dentro de un campo de productiva experimentación. Esta vez acompaña a un singular personaje, un luchador gay mexicano llamado Cassandro cuya popularidad rompe con los estereotipos de un universo consagrado a lo masculino. Sin embargo, desde un comienzo queda claro que la verdadera lucha es ser reconocido por sus virtudes y evitar la estigmatización del exotismo. Gran parte de su vida es el ring y la construcción de una estrella fundada en el glamour de los raros peinados nuevos, los colores chillones y la música adecuada para salir a escena. El universo fetichista que envuelve al luchador se compone de objetos decorativos, símbolos religiosos, cuadros, trofeos y la utilería rosa, signos que se pegan a la vida para formar parte de la identidad misma. Luego, la cámara al borde del cuadrilátero enaltece las piruetas y adentro del auto hace honor a la simpatía y a la espontaneidad del protagonista, siempre desde un marco desestructurado, pero generando la sensación de que seguimos a una estrella del mundo del espectáculo o a una vieja gloria de la música, según como lo miremos.

Si hay algo que tiene en claro Losier es que el cuerpo es escritura. De allí la cantidad de cicatrices y tatuajes para dar cuenta de los golpes durante su carrera, y de los otros golpes, los de la vida. Cassandro es una entidad fronteriza, compleja, como la misma tierra mexicana que le toca habitar, atravesada por diversas cosmovisiones religiosas. A las imágenes que muestran su intimidad se le suman las espectaculares en el terreno de la lucha, con glamour incluido. Utilizando diferentes formatos y marcos enunciativos, la directora también aborda el dolor del retiro y todo el tramo final parece cerrarse chamánicamente en un tono alucinatorio bastante peculiar. En la segunda parte de la película, ya cuando el retiro es inminente, el mundo se achica y acompañamos la intimidad familiar y los rituales caseros contra los malos espíritus.

Sin embargo, lo anterior no atenta contra el tono festivo general. En un momento del documental escuchamos música mientras desfilan unas placas radiográficas que evidencian el deterioro físico de Cassandro. Se trata de un buen ejemplo del cine de Losier. Los traumas corporales son el resultado, en todo caso, de decisiones personales y de una vitalidad envidiable. Y eso que otros verían con malos ojos, acá se acompaña con rock.

Por Guillermo Colantonio
@guillermocolant

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