FIDBA 2013: “Ver y Escuchar” y “El Jurado”

Ver y escuchar, de José Luis Torres Leiva (Chile – 2013)
Competencia / Largometrajes Internacionales
Nuestro puntaje:  8/10

José Luis Torres Leiva pone toda su sensibilidad al servicio de este documental en el que registra una serie de encuentros y diálogos entre personas con dificultades visuales y disminuciones auditivas.

En esas conversaciones ellos expresan como perciben el mundo a través de sus capacidades sensoriales, dialogan sobre sus experiencias personales, vivencias y recuerdos. Otros tópicos que aparecen son la integración, la discriminación y la necesidad de que las personas con distintas discapacidades puedan juntarse para luchar en conjunto por sus derechos.

El filme comienza sacudiendo nuestros sentidos a través de colores saturados y un fuerte sonido que impacta y rápidamente se transforma en silencio. Desde ese momento casi todo el documental tiene una cuidada fotografía en blanco y negro.

La mirada de Torres Leiva asume un compromiso, una disposición de ponerse en el lugar del otro. Es interesante ver como un realizador audiovisual expone esta problemática a sabiendas que el ver y escuchar son condiciones significativas para apreciar cabalmente un filme.

 

El jurado, de Virginia García del Pino (España – 2012)
Competencia / Largometrajes Iberoamericanos
Nuestro puntaje:  7/10

Hace un tiempo el nombre de Virginia García del Pino empezó a tomar fuerza en el mundillo del audiovisual español. “El jurado” es su primer largometraje y también mi primer acercamiento a su obra.

A lo largo de los casi 70 minutos de metraje García del Pino enfoca su cámara sobre los rostros de distintos jóvenes, miembros de un jurado popular, en un juicio en el que se analizan las circunstancias relativas a un homicidio.

Mientras escuchamos al juez, los abogados, peritos y testigos apreciamos los semblantes tensos, las risas y el sopor de estos ciudadanos llamados a atestiguar esa puesta en escena judicial de la que Del Pino solo reproduce las voces.

Aunque no se trate de algo especialmente novedoso, resulta muy logrado el trabajo sobre el fuera de campo y el tratamiento visual que muestra una imagen pixelada, incómoda que de alguna manera enmascara a los protagonistas. Virginia García del Pino no ofrece concesiones y apela a un espectador cómplice e interesado.

Fausto Nicolás Balbi
fausto@cineramaplus.com.ar

 

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