FIDBA: Reseña de tres filmes en competencia

Cuates de Australia, de Everardo González (México – 2011)
Competencia / Largometrajes Iberoamericanos
Nuestro puntaje:  8/10

Cuates de Australia es el curioso nombre de un pequeño poblado agreste de menos de 140 habitantes. Allí no hay electricidad, ni agua corriente y con el correr de los años la voluntad de dios (según lo expresan sus moradores) quiso que la aridez del espacio se profundice y la temporada de sequía se prolongue cada vez más. El agua del estanque natural del pueblo ya no alcanza para todo el año y es por eso que durante la temporada de sequías ellos migran, junto a la mayoría de sus animales, en busca de agua para sobrevivir.

Everardo González construye un relato sólido alejado de miserabilismos y pleno de belleza. Evita que su intervención sea demasiado evidente, cuestión que solo ocurre en un puñado de entrevistas, porque domina los secretos de la narración cinematográfica y prefiere que la información importante aparezca a través la observación de lo cotidiano, los detalles, los pequeños gestos casi imperceptibles y algunas conversaciones.

González aprovecha el desértico paisaje del poblado y lo retrata con planos abiertos, cuidada fotografía y profundidad de campo para explotar al máximo las posibilidades de la pantalla grande alejándose del remanido documental televisivo.

Time goes by like a roaring lion / El tiempo pasa como el rugido de un león, de Philipp Hartman (Alemania – 2013)
Competencia / Largometrajes Internacionales
Nuestro puntaje:  8/10

El documentalista alemán Philipp Hartman ofrece un ensayo filosófico en el que representa su expectativa de vida medida en años. La de un hombre nacido en 1972.

A lo largo de los poco más de 77 minutos de metraje (Hartman hace sobrevevivir a su filme “8 meses” más allá de las perspectivas) el realizador, omnipresente a través de la voz en off, apela a fotos, dibujos, entrevistas, grabaciones caseras y otras encontradas o rodadas especialmente para hablar del tiempo.

El tiempo pasa como el rugido de un león muestra sensibilidad, erudición y dentro de los aspectos formales exhibe un cabal conocimiento del montaje. Logrando un relato profundo y ágil que se disfruta mientras invita a la reflexión. Tal vez esta sea la mayor virtud del documental, Hartman confía en nosotros espectadores/productores, nos da las herramientas y nos invita a discurrir sobre el transcurso del tiempo, la eterna adolescencia, la adultez y la senilidad.

Embers / Brazas, de Tamara Stepanyan (Armenia / Líbano / Qatar – 2012)
Competencia / Largometrajes Internacionales
Nuestro puntaje:  6/10

Hay un momento que este filme dialoga con el documental antes reseñado (El tiempo pasa como el rugido de un león), en una de las tantas entrevistas que lo conforman. Una de las protagonistas cuenta que nunca registró la adultez, que ella pasó de la eterna adolescencia a la vejez. En general los diversos ancianos entrevistados parecen hablar en algún momento sobre el otro filme.

Al comienzo de Embers Tamara Stepanyan no parece tener muy claro cuál es su búsqueda, más allá de intentar perpetuar el recuerdo de su abuela recientemente fallecida a través del testimonio de sus amigos, compañeros de estudios y de toda una vida. Pero con el correr de los minutos el relato empieza a crecer a partir de la memoria de la Armenia soviética con la solidaridad y el compromiso como estandartes, y la persecución política y la siempre latente posibilidad de terminar en Siberia.

Finalmente la directora consigue redondear un documental interesante y sentido centrado en entrevistas, pero visualmente cercano al formato televisivo.

Por Fausto Nicolás Balbi
fausto@cineramaplus.com.ar

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