FIDBA: Hotel Dallas (2016), de Sherng-Lee Huang y Livia Ungur

Hotel Dallas (Rumania / EEUU – 2016)

Dirección y Guion: Sherng-Lee Huang, Livia Ungur / Música: Sam Suggs / Duración: 75 minutos.

Estamos habituados a las ficciones rumanas que nos llegan para mostrarnos las consecuencias que dejó la apertura desaforada al capitalismo luego del gobierno de Ceausescu (y su posterior ejecución) , arduas y renovadas propuestas que acaparan la atención dentro del mapa del cine en la actualidad. Dentro del marco de autoconciencia por donde se mueven estas películas, este film deviene como inusual, heterogéneo, desparejo pero estimulante.

En el comienzo del documental de Livia Ungur y Sherng Lee Huang,  queda en evidencia el tono y el tenor de un conjunto de procedimientos: la cámara oficia de guía para un tour por un pintoresco y artificial hotel que recrea al de la famosa serie Dallas. La entrada es elegante, sostenida por un reposado movimiento y una música que establece un efecto irónico con respecto a lo que vemos. Se trata de un pequeño viaje hacia el interior de una iconografía fetichista cuyo efecto mnemónico nos conecta con los personajes y los objetos del mundo de aquellos ricachones envueltos en el drama de la ambición por el dinero. A continuación, un narrador dirá: “Nacía en 1979, así que era muy joven cuando vi la serie”; luego, hay una sucesión de dramatizaciones protagonizadas por chicos acerca de la historia política del país. Esta multiplicidad enunciativa será una constante, pero su punto de confluencia parece ser una tesis: la manera en que impactan las imágenes mediáticas y televisivas en el imaginario de los espectadores y de todo un país, al punto de determinar conductas. La forma que tienen los directores de demostrar esto es bastante peculiar y consta de un abanico de estrategias que tienden a la descentralización, al pastiche, pero que en el fondo caen presas de demasiado vicio televisivo.

La serie Dallas fue un éxito en el mundo durante la década del ochenta, incluso durante la etapa del comunismo en Rumania. Entre los que miran obnubilados ese mundo de lujo están Illie, un pequeño criminal que anhela ese horizonte de progreso económico,  y su hija Livia (la realizadora misma, convertida en personaje y admiradora de Patrick Duffy). Cuando cae Ceausescu, el padre se transforma en una versión rumana de JR (el protagonista malvado de la serie) y construye la réplica de la mansión que da origen al Hotel Dallas del título. Este es el punto de partida para mostrarnos qué ha quedado después de esos delirantes sueños de grandeza y para evocar los fantasmas del pasado (ya sean de la serie como del país). No deja de ser un propósito ambicioso, sobre todo si se considera la convivencia de voces discursivas y niveles expresivos que alternan el videoarte, los archivos de películas y programas de TV, más las dramatizaciones incluidas (no siempre con buenos resultados). En la ficcionalización del sujeto locutor (Livia vestida de tejana) y su intercambio verbal con el actor Duffy, fuera de campo, se estructura gran parte del documental, centro desde donde se disparan otras aristas, algunas de ellas incisivas, personales y también originales. Además hay un uso del humor que cuando no desemboca en el trazo grueso, se vuelve ácido (un ejemplo es una familia almorzando y haciendo un análisis de los filósofos rumanos) y absurdo (las pintorescas recreaciones de JR en clave vernácula garca).

Hotel Dallas sin embargo tiene un problema, que consiste en colocar todo en un plano de igualdad (no es lo mismo la muerte de un personaje de la serie que la de Ceausescu). Se supone que el discurso reflexivo y especulador de un cineasta debería tener un peso específico que exceda una mirada artística subjetiva, más allá del espectáculo. De lo contrario, hay un límite muy delgado hacia la frivolidad u el ombliguismo en temas tan resonantes. El tamiz de la hibridez y una puesta en escena ingeniosa tienden a elidir una mirada comprometida cuyo peligro es la liviandad. Tiempos de la posmodernidad le llaman.

Por Guillermo Colantonio
@guillermocolant

 

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