Entrevista a Martín Shanly, director de Juana a los 12

En abril de 2014 Martín Shanly presentó Juana a los 12, su opera prima, durante el 16° BAFICI. Luego de una serie de proyecciones internacionales, que incluyó su paso por la prestigiosa mostra de Sao Paulo y un estreno comercial en España. Esta es la charla que Paula Caffaro tuvo con él a propósito del filme.

¿Cómo definirías tu relación con el arte, en general, y con el cine en particular?

Supongo que vendría a ser un escape de la realidad y al mismo tiempo una forma de reflexionar sobre la misma.

¿Cómo fue el recorrido que hiciste para llegar a convertirte en realizador audiovisual? ¿Siempre supiste que lo tuyo era el cine?

Lo supe desde bastante temprano, sí. De niño hacía películas de terror. Mis hermanas actuaban. Ahora que lo digo así me doy cuenta que un poco sigo haciendo lo mismo.

¿Quiénes y/o cuáles son tus referencias estéticas a la hora de encarar un proyecto?

Si bien hay muchas y el equipo técnico estuvo muy al tanto de ellas, por mis constantes citas y ejemplificaciones con películas y libros; enumerar a estas personas de forma publica me da pudor, por la certeza de que se revolcarían en sus respectivas tumbas.

Para vos, ¿qué es la cinefilia? Cómo se transforma (si es que evidencias algún cambio) el amor por el cine en tiempos donde el concepto de cine se modificó en términos de producción y consumo; teniendo en cuenta la eclosión de las nuevas tecnologías que, por un lado, facilitan la creación audiovisual desde casi cualquier dispositivo, y por el otro, posibilitan ver películas sin la necesidad de ir al cine.

La cinefilia es un interés apasionado por el cine.
Las cosas son más inmediatas ahora. Uno puede filmar más fácilmente y uno puede consumir más fácilmente. Yo pienso que esa proximidad e inmediatez hace que todo sea un poco menos interesante, pero ese soy yo.

¿Te consideras un cinéfilo?

La verdad que no.

Juana a los doce es tu opera prima, ¿cómo describís la experiencia?

Es muy difícil contestar esa pregunta. Fueron tres años. Pasó de todo. Hoy en día es muy gratificante. Tuve mucha suerte con la gente con la que trabajé. Contamos con un equipo técnico realmente increíble y con actores excepcionales. Le tengo mucho cariño a la película.

En tu película se trata el tema de la pre adolescencia desde un punto de vista muy cercano, más allá de que quienes interpretan a Juana y su mamá, son tu propia hermana y madre, se evidencia un trabajo de investigación en torno al interior del sistema educativo bilingüe y las presiones que muchas veces ofrece. ¿Se podría decir que Juana a los doce es, en cierto modo, autobiográfica?

Sí, la película muestra mundos que tengo conocidos. Hay un cierto clima que yo recuerdo de mi infancia y adolescencia que me interesaba explorar e intentar transmitir. No sabía bien como. No era algo que entendía del todo. Utilicé a la película para darle claridad a cosas que hasta hace poco eran muy confusas.

Hay elementos, como por ejemplo, el teléfono público, los modelos de autos, el logo de Gativideo y las figuritas de Frutillitas, entre otros, que remiten a la década de los noventa. ¿Cómo surgió la idea de contar una historia que podría clasificarse como bullying en una época en la que todavía no se hablaba de esa problemática?

No estoy seguro si lo que sucede con Juana podría clasificarse como bullying. Creo que un ser humano está en todo su derecho de no pasar su tiempo personal con alguien que no le interesa. El problema es que al tener 12 años esos rechazos son los primeros. Molestan más.
Quiero decir, nadie hostiga ni patotea a Juana. A decir verdad todos se comportan de una forma cordial con ella. Creo que es un poco diferente.

A Juana no le gustan las cosas “lindas” y lo expresa en la escena en la que mantiene un diálogo con su mamá mientras que ésta se encuentra pintando unos pájaros sobre platos de cerámica. La madre se sorprende y le pregunta el motivo. Ella sólo dice que no le gustan y punto. Es interesante como introducís el tópico de la belleza. ¿Cómo definís la belleza? ¿Es, en parte, una forma de justificar la abstracción de Juana?

Yo creo que en esa escena en particular se lidia con una diferencia de opiniones importante con respecto a formas de encarar la vida. Juana se enerva bastante con lo que a su madre le parece lindo. Encuentra en sus gustos cierto gesto negador, omisivo. No incluye en sus platos nada de lo malo o feo de la vida. Creo que por eso mismo se encuentra de repente impresionada por el cuadro de Kahlo en lo de la maestra particular. Puede ver ahí que hay algo de belleza en el dolor, se siente más incluida.

¿Qué opinas acerca del estado actual del ambiente cinematográfico local?

Creo que es un momento excepcionalmente bueno. A nivel de cantidad y calidad de películas.

Por Paula Caffaro
@paula_caffaro

 

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