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Crítica: Primas (2017), de Laura Bari

Primas (Canadá / Argentina – 2017)
MDQFEST32: Competencia Internacional – Premio del público
Festival de Montreal: Competencia nacional – Mención especial

Dirección y Edición: Laura Bari / Sonido: Andreas Mendritzki / Producción: Andreas Mendritzki, Aonan Yang, Laura Bari / Intervienen: Rocío Alvarez, Aldana Bari Duración: 100 minutos.

Muchas veces el documental ofrece un discurso cinematográfico mucho más lleno de aristas filosas de lo que a los espectadores nos puede parecer cuando no conocemos desde adentro la construcción de este modo de representación del lenguaje.

Lo primero que solemos creer es que el documental per se siempre parte una capacidad de generar: “autenticidad, verdad e inmanente reflexión”

Pero la realidad del lenguaje es otra, y muchas veces una mínima expresión en un relato ficcional puede producir una dimensión de “autenticidad” inmensa. No intento poner en un pedestal al discurso ficcional sino que quiero dejar claro que hay ciertos supuestos sobre el mundo del documental que no son tales.

Apunto con esto a evaluar que en Primas hay una paradoja, y como tal no está resuelta.

El filme trata sobre un tema jugado, sensible, coyuntural en la vida de dos adolescentes: el abuso y la violación, o podríamos decir “dos maneras distintas de sometimiento sexual”. En un caso una de las dos primas confiesa haber descubierto que su padre biológico abusaba de ella desde pequeña hasta su pubertad cuando comenzó a intuir que allí sucedía algo prohibido, grave y violento. En el caso de la otra prima la historia es la de una violación, propiamente dicha, en la que siendo una niña es vejada por un desconocido que ya creyéndola muerta la tira en una calle semi desierta y la rocía con nafta envolviéndola en llamas.

Ambas se salvan, están vivas y hablan y se expresan, lloran y cuentan sus historias. Una con su cuerpo marcado por infinitos injertos de piel que hacen de marcas imborrable para la memoria. La otra con un padecimiento angustiante sin límites porque ese cuerpo fue ultrajado de manera inexplicable por quien ella amaba: su propio padre.

Bien este es el tema, los personajes y sus circunstancias, el problema comienza cuando pareciera querer demostrarse que el ejercicio de dejarse documentar, confesar a cámara y recordar, tuviera para estas jóvenes un mágico orden reparatorio, casi como una cura si así lo pudiéramos expresar. Sumándole a esto un viaje que realizarán con su tía que vive en Canadá donde realizarán actividades de teatro danza, acrobacia y pasajes teatrales como una reconstrucción total y positivista sobre estas dos adolescentes.

Da la sensación de que el filme quiere ejercer algo de carácter, didáctico /pedagógico – que ni siquiera logra-  pero que además al documental artístico no le compete ese discurso en absoluto. La indagación del documental debe sublimar el conflicto que narra, el padecimiento del otro para hacerlo universal, y no intentar dar lecciones de vida poco creíbles y menos aún mostrar que con tan solo la mera voluntad un sujeto puede salir de serias historias traumáticas casi como en un abrir y cerrar de ojos.

No es fácil para ningún realizador tomar estos temas en esta franja etaria y lograr un equilibrio sólido ético/estético, donde no caigamos en la paradoja de “Esta oración es verdadera. La anterior oración es falsa” o sea, primero juzgamos “ellas son dos pobres víctimas” y después negamos la afirmación.

Habrá que buscar otros caminos para poder reflexionar sobre estas atrocidades para adentrarnos en sus sentidos más personales y por ende su implicancia social.

Por Victoria Leven
@victorialeven

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