Ciclo: Dos películas de Martin Scorsese en Hasta Trilce

Mañana, martes 19, Filmoteca en vivo presentará dos películas unidas bajo la frase “El Joven Scorsese”. Este mini ciclo incluye los dos primeros largometrajes realizados por el gran realizador ítalo estadounidense entre las décadas de 1960 y 1970.

Las proyecciones, en fílmico, tendrán lugar en el Teatro Hasta Trilce (Maza 177, Almagro, Ciudad de Buenos Aires). El costo de la entrada es de 90$ o dos por 160$.

PROGRAMACIÓN

MARTES 19 DE FEBRERO – EL JOVEN SCORSESE

20hs. ¿QUIÉN GOLPEA A MI PUERTA? (Who’s That Knocking at My Door?, EUA, 1967) de Martin Scorsese, c/Harvey Keitel, Anne Collette, Leonard Kuras. 90’.

Tras realizar algunos cortometrajes, Scorsese volcó en su primer largo casi todas sus constantes futuras: la represión católica, la estrecha relación entre sexo, violencia y religión, la cinefilia (que a esta altura era más europea que norteamericana), el suburbio, la desenfrenada imaginación formal. Incluso algunos colaboradores, como Harvey Keitel y la montajista Thelma Schoonmaker, iniciaron aquí su larga asociación con el director. En Argentina se estrenó con varios años de atraso, tras la repercusión local de films como Taxi Driver.

22hs. PASAJEROS PROFESIONALES (Boxcar Bertha, EUA-1972) de Martin Scorsese, c/Barbara Hershey, David Carradine, Barry Primus, John Carradine. 92’.

La Bertha del título original es auténtica y su carrera criminal fue una de las tantas que se hicieron legendarias en Norteamérica durante los años de la depresión económica. No fue, por cierto, la pertinencia social del tema lo que llevó al productor Roger Corman a financiar este primer trabajo profesional de Scorsese (luego de su debut independiente con ¿Quién golpea a mi puerta?), sino la semejanza del asunto con la historia de Bonnie & Clyde, llevada al cine en 1967 por Arthur Penn, con gran éxito de taquilla. Lo que más atrajo a Scorsese del librero era el final, donde un personaje muere literalmente crucificado en el vagón de un tren de carga. En un período en que el realizador vivía asaltado por imágenes religiosas, esa escena le ofreció la posibilidad de una primera catarsis personal.

Más información: Hasta Trilce

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