BAFICI: Transeúntes (2015), de Luis Aller

Transeúntes (España – 2015)

Dirección: Luis Aller / Guion: Luis Aller, María José García / Fotografía: Emili Llorach, Carles Gusi, Quique López, Luis Aller / Edición: Luis Aller, Manu López, Emilio Ortiz, Manu Prats, Olga Elías, Paola Fernández / Sonido: Dani Zacarías, Marc Bech / Música: Pepe Rodaller / Producción: María José García / Duración: 101 minutos.

¿EL OJO QUE TODO LO VE?

Ya el filósofo y crítico alemán Walter Benjamin había advertido los cambios de la modernidad: aceleración del tiempo, desarrollo tecnológico, reproducción múltiple, ausencia de la singularidad. Todos estos factores no sólo afectaban la percepción, sino que producían lo que Benjamin denominó shock, comprendido como la pérdida de la propia experiencia y de lo irrepetible.

Transeúntes, del director español Luis Aller, no sólo pone en evidencia estas concepciones, sino que además intenta llevarlas a un nivel superior: a través de un gran trabajo de montaje exhibe las características heredadas de una época anterior y las reconstruye en sus dimensiones actuales.

Para ello retrata una Barcelona desde el anonimato de sus personajes y, al mismo tiempo, desde diversos estereotipos como el chico que prueba suerte en la gran ciudad, el empresario corrupto, la anciana que todavía busca realizar su sueño, el policía, algún ladrón, la mujer sometida, entre otros. Pero también usa temas genéricos como el desempleo, el cambio climático, la guerra, el hambre, la soledad, el amor o el engaño.

De esta forma, crea un universo particular y lleno de simbología a partir del montaje  dos elementos: por un lado, del lenguaje. El director usa diálogos, palabras o frases sueltas repetidas, publicidades o avisos de la calle. Incluso, pensamientos, deseos o recuerdos de los personajes que luego encadena.

Por el otro, las imágenes, que se superponen, interactúan o se desprenden de otras. En la mayoría de los casos, dichos fragmentos son discontinuos pero otros funcionan como microhistorias que el director retoma en lapsos lejanos de la película. Por ejemplo, el retrato de una pareja mayor. La primera vez aparecen ambos sentados en sillas charlando o mirándose. La segunda vez sólo se muestra al hombre que contempla la silla vacía. En la última, ambas sillas están vacías.

Si bien Transeúntes es un fiel reflejo de la postmodernidad, también caracteriza la volatilidad de la vida y de las personas. Recrea, con esa saturación de imágenes, historias, palabras y acciones la idea del pasaje, de un recorrido breve frente a la omnipotencia de otra cosa fuera de alcance. Porque esa efervescencia no es más que la metáfora que parece evidenciar Aller con su montaje: como el parpadeo del ojo que intenta aprehender semejante caudal de información y que, sin embargo, queda fuera de la gran mayoría, como ese shock que alienaba a los individuos hasta de su propia esencia.

Por Brenda Caletti
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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