Primer acercamiento al cine de Ignacio Agüero

Uno de los logros del 15 BAFICI fue poder ofrecer la obra íntegra del documentalista chileno Ignacio Agüero. Desde hace más de 30 años Agüero le toma el pulso a la realidad trasandina a través de sus trabajos que hablan de Chile pero a la vez hablan de su sensibilidad y su talento.

 

No olvidar (1982) 30 minutos

Ignacio Agüero rodó este documental testimonial, que denuncia la violación sistemática de los derechos humanos durante el régimen pinochetista, bajo el seudónimo de Pedro Meneses. El filme se realizó y difundió en la clandestinidad y el propio Agüero puso el cuerpo reiteradas veces para mostrarlo en público.

La película hace visible por primera vez en Chile el reclamo de los familiares de detenidos desaparecidos y hace foco en el drama de la señora Maureira, quien había perdido a su marido y a cuatro hijos. El filme da cuenta de los cuerpos encontrados en los hornos de Lonquén  donde se encontraban, entre otros, los cuerpos de los cinco miembros desaparecidos de la familia Maureira.

Lo más notable de este filme es su tono sobrio. En un punto sorprende como el discurso de los familiares de desaparecidos en chile a finales de los años 70 tampoco estaba cargado de odio.

Finalmente, luego de describir la crueldad con la que estas personas fueron asesinadas por el estado totalitario de Chile, el documental muestra que el de Lonquén no fue el único horno utilizado con esos fines dejando en claro que no se trató de un hecho aislado sino de un modus operandis criminal y reiterado.

 

Cien niños esperando un tren (1988) 56 minutos

Este documental fue producido por la cadena británica Channel 4 y da cuenta de la labor docente que todavía, 25 años después, sigue desarrollando la profesora Alicia Vega. El filme acompaña todo el desarrollo del taller que ella le brinda a los niños de una población marginada de Santiago. Mientras Agüero retrata la pasión de Alicia Vega también captura la fascinación de los niños por aquella maravilla hasta entonces desconocida, llamada cine.

A través de entrevistas a los niños y a sus padres Agüero habla de la situación de Chile durante los años de la dictadura y de la pobreza, situación que la democracia no logró mitigar ya que Chile es el país con mayor desigualdad de la región.

Con una mirada cálida, alejada de miserabilismo, Agüero rescata la inclusión a través de la educación, los aspectos entre lúdicos y mágicos que tienen el acceso al conocimiento y el cine, y la pasión de la profesora, de su profesora Alicia Vega.

 

Como me da la gana (1985) 30 minutos

Los años de la dictadura pinochetista fueron durísimos también para el cine chileno. Muy poco se conoce fronteras afuera sobre este período en la cinematografía. En Como me da la gana Ignacio Agüero visita los pocos rodajes que tuvieron lugar a lo largo de un año en el país para entrevistar a cada uno de los realizadores que se metieron en esa quijotesca empresa.

Agüero describe el estado de las cosas con una simple pregunta que le realiza a cada cineasta: “¿quién crees que va a ver esta película?”.  Un dato que no está en la película es que la totalidad de los rodajes llegaron a su fin y solamente una de las películas no fue terminada y solo se montó una parte del material 27 años después.

 

La mamá de mi abuela le contó a mi abuela (2004) 70 minutos

Lamentablemente la proyección de este documental en el marco del BAFICI no contó con la calidad esperable, no obstante se pudieron apreciar muchas de sus virtudes. En este trabajo Ignacio Agüero documenta la labor de un grupo de un grupo de teatristas que viajan a distintos lugares de Chile, en este caso a Villa Alegre, para recuperar la memoria de esos pueblos.

En este caso el director pone la mirada sobre la tradición oral que vive en los pueblos a la vez que realiza otros apuntes significativos sobre la realidad de la vida en los espacios alejados a las grandes ciudades.

 

Aquí se construye (o Ya no existe el lugar donde nací) (2000) 77 minutos

Una vez más Ignacio Agüero sale con su cámara a las calles para retratar la verdad y construye este requiem para una ciudad que ya no existe, el Santiago de antaño transformado por un boom inmobiliario.

En sus primeros minutos de metraje la utilización de la música que acompaña a las imágenes de demoliciones atenúa la fuerza de las mismas.

En medio de su observación Agüero se encuentra con diversos personajes, el principal es un biólogo alemán en cuyo jardín el sol empieza a menguar a medida que avanzan las construcciones de alrededor.

Tal vez el punto más débil del filme es que la historia del biólogo le quita espacio y trascendencia a la mirada social que está presente en cada película del realizador.

 

Sueños de hielo (1993) 56 minutos

En este trabajo Agüero acompaña una travesía marítima rumbo a la Antártida en busca de hielos milenarios para transformarlos en una escultura de hielo que sería presentada en el pabellón chileno de la exposición mundial de Sevilla.

Pero lo que Agüero hace con ese material es romper con cualquier formalidad y construir un subyugante documental de creación donde un enigmático narrador omnisciente relata en inglés toda la aventura y deja un mensaje contra la profanación de la naturaleza.

Fausto Nicolás Balbi
fausto@cineramaplus.com.ar

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