Crítica: La herida (2013), de Fernando Franco

La herida (España – 2013), de Fernando Franco
MDQ28: Competencia oficial

Dirección: Fernando Franco / Guion: Fernando Franco y Enric Rufas / Producción: Koldo Zuazua, Roberto Burtragueño, Samuel Martínez, Mario Madueño, Manuel Calvo y Fernando Franco / Música: Ibon Rodríguez / Fotografía: Santiago Racaj / Montaje: David Pinillos / Dirección de arte: Miguel Ángel Rebollo / Intérpretes: Marian Álvarez (Ana), Manolo Solo (Jaime), Luis Callejo (Carlos), Andrés Gertrudix (Álex), Rosana Pastor (madre de Ana) / Duración: 95 minutos.

SOLEDAD INFINITA

¿Qué sucede cuándo se experimenta a diario la imposibilidad de morir? ¿Qué esperar de alguien que vive la mayor desesperación de su vida? Encerrada en todos los aspectos posibles, Ana (Marian Álvarez) habita dos mundos. Por un lado el territorio laboral en donde se la ve útil, simpática y humana; pero a nivel personal transita un ambiente hostil: su propia casa, sus relaciones y, sobre todo, la que tiene con su ex pareja Alex (Andrés Gertrudix).

Fernando Franco recrea en La Herida una historia opresiva que narra la rutinaria vida de una joven que no quiere vivir más pero no se atreve a terminar con su propio sufrimiento. Proyectando esta angustia en el espectador, el filme logra instaurar gradualmente, una atmosfera de encierro, en donde la protagonista peregrina de fracaso en fracaso.

Entre colores, grises, azules y negros, combinados con una dura luz blanca, cada plano parece realizado dentro de una celda vacía. No sólo reflejan la sensación de pulcritud sino que es esa misma luz plena la que nos oprime en tamaños de planos que no se abren más allá del medio corto y medio largo. En gran parte del metraje el filme se beneficia de la expresividad del rostro de Marían Álvarez.

Herida de alma y espíritu, Ana se encuentra inmersa en un círculo de vicios que van desde el consumo de drogas y el cigarrillo hasta la cleptomanía. Con clara personalidad adictiva, se encuentra anclada en un presente que la mantiene cautiva en su eterna soledad. Imposibilitada de recordar un pasado mejor, sus anécdotas rezan situaciones morbosas centradas en episodios de muertes violentas y escenas bizarras como aquella en la que le recuerda a su compañero de trabajo cuando le quebró, si intención, las costillas a un muerto.

Presa también del insomnio su única relación con el mundo exterior es a través de aparatos tecnológicos. El celular es el vínculo con su ex pareja que ya que no quiere ni atenderla, y su chat con un absurd man tiene pronta fecha de vencimiento. En estado de colapso inminente, La herida, intimida e interpela a todo aquel que se atreva a vivir la experiencia de su visionado. Identificados, en parte, con Ana, transitamos el filme cargando su pesadumbre existencial que lejos de aliviarla, la multiplica.

Por Paula Caffaro
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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