Entrevista a Martín Rodríguez Redondo, director de “Marilyn”

DETRÁS DEL CARNAVAL

Todo es relativo. Cuatro días resultan eternos o pasajeros, un juego de disfraces o la posibilidad de revelarse sin miedo. Para ella, encarnaban el goce pleno de su cuerpo, la liberación de los deseos más profundos tras meses de silencios pero, por sobre todas las cosas, un ideal de salvación. Entonces, ¿cómo aquietar al torbellino de éxtasis? ¿Cómo no disfrutar del momento, del entorno, de la música y de la preparación para ser sin explicar, para permitirse sentir en todos los planos posibles?

La ópera prima de Martín Rodríguez Redondo despliega un contexto opresivo, abrupto y cargado de abusos en la búsqueda del autoconocimiento y la identidad de género que se aleja de las condenas sociales, los prejuicios, las lecciones morales o las escalas de valor. De esa misma forma, construye un relato con detalles e imprevisible por momentos, focalizado en los sucesos en lugar de las explicaciones.

Después de ocho años de entrevistas, lectura del material judicial y recorridos por foros de coproducción, laboratorios de guión, agentes y festivales para encontrar la financiación del proyecto, recibió el Premio a Mejor Largometraje tanto en el Festival de Cine Queer Lisboa 22 como en el Festival Internacional de Cine LGBT de Tel Aviv y fue muy bien recibida en el Festival de San Sebastián. Todo ello luego de tener su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Berlín hace unos meses. Ahora, finalmente llega a la cartelera nacional.

La película está inspirada en hechos reales. ¿Qué te interesaba resaltar de la historia de Marilyn? ¿Hablaste con ella para trabajar el guion?
Quería reflexionar sobre los tipos de violencia que había sufrido para llegar a cometer el crimen y ver qué había detrás porque en los medios estaba tapado. Esto ocurrió cuando empezaba a instalarse el debate de la ley de matrimonio igualitario, en un clima hostil en torno a la comunidad LGTB y el caso parecía confirmar ciertos prejuicios como el enfermo, el psicópata o el puto asesino.

La visité en la cárcel desde 2010, unos meses después de que fuera condenada a cadena perpetua, y tuvimos charlas muy largas. Marilyn se basa en su subjetividad, en una especie de diario íntimo de diez páginas que escribió llamado El sufrimiento por no ser igual, en el material del juicio como los testimonios, las pericias psiquiátricas, las actas y en las entrevistas que realicé en el pueblo. Desde el primer momento le dije que quería hacer una película sobre su vida pero que no sea igual y ella se mostró abierta. De hecho, nunca quiso leer el guion ni saber qué hacíamos aunque estaba ansiosa por el estreno. La vio en una notebook que le llevó la productora Paula Zyngierman a la cárcel y le gustó mucho. Ahora vamos a hacer una proyección grande para todo el pabellón.

Trabajás una suerte de ritmo basado en la oscilación entre los detalles y un hecho disruptivo. ¿Por qué lo organizaste así?
Puede ser pero no fue consciente en la escritura. Me interesaba tener un relato donde las cosas sucedieran, que no se anticiparan y trabajar fuertemente la elipsis porque hay algo de lo abrupto, de lo imprevisible que encontraba en la personalidad del protagonista (hablo de él porque cuando lo entrevisté por primera vez era varón, todavía no había asumido su identidad femenina). Se trata de hechos y no de procesos porque, por un lado, ya se ha visto; por otro, creo que es un poco falso. En la vida cotidiana hacemos cosas, no estamos preparándonos para algo. Eso tiene que ver con ciertos recursos cinematográficos o estructuras pero me gustaba saltearme algunos pasos para que la historia sea más cortante. Incluso, lo trabajamos desde el montaje.

El padre contiene a Marcos ¿Por qué se revela como mujer tras su muerte?
Es contradictorio porque si bien él lo apoyaba, siento que hay algo liberador en él una vez que ese rol paterno desaparece. Es cierto que se lo ve por primera vez vestido así pero eso no quiere decir que no haya sucedido antes. Al principio, él se está maquillando, es decir, ya tiene una afinidad del gusto con su madre y en esa ambigüedad no sabemos si es la primera vez que lo hace o no.

Tanto la madre como el hermano reaccionan tras la muerte del padre, mientras que él se queda duro. ¿Por qué considerás que actuaría así?
Para mí queda en una especie de shock, es algo que lo toma por sorpresa como al resto de los personajes pero que no puede procesar y ese impedimento es la primera situación violenta que lo afecta. No hacer el duelo y la violación se relacionan con el final.

Comentaste que el carnaval fue grabado en Bartolomé Bavio, donde la Marilyn real bailaba. Me llamó la atención que mostraras al personaje bailando sólo junto a comparsas trans.
Antes de filmar fui varias veces y veía que, si bien había bastante aceptación de las personas trans, también era desde la burla, como un show de freaks donde me saco una foto, me río y la subo. Los chicos del interior que hicieron el casting para el rol de Marcos nos contaron que solo se les permite ser lo que quieren ser durante el carnaval, después vuelve la opresión. Por eso, me parecía importante mostrarlo como el único destello de libertad del personaje y junto a quienes lo hacen sentir parte de un grupo, de una familia y de una identidad que le era reprimida. Por otro lado, el filme postula una sexualidad ambigua ya que quise respetar a la Marilyn real de ese momento que se idetificaba como varón gay. Ya en la cárcel entendió que había una identidad trans, la asumió y finalmente es quien quiere ser.

Duplicas la escena del almuerzo, donde las mujeres, a su manera, son las jefas hogareñas. ¿Por qué utilizaste un momento tan cotidiano y familiar para evidenciar el contraste de esos mundos?
La mesa permite vislumbrar la configuración de una familia, los roles y los vínculos que se establecen. El cine argentino ha idealizado mucho esa representación como lugar de comunión familiar e ideal. En este caso, dos configuraciones de familias posibles. La de Marcos exhibe la incomodidad frente a lo nuevo, el rechazo a lo diferente y los personajes están mucho tiempo parados o ni siquiera se miran; mientras que la familia de Federico muestra que hay otros tipos de familias posibles que pueden llegar a incluir la diferencia y lo nuevo desde un lugar de mayor naturalidad y aceptación.

Hacia el final, el rol de la madre es más abusivo y, paralelamente, ellos se van aislando del pueblo. ¿Se puede pensar en una analogía entre estas cuestiones?
Sí, siempre pensé en distintos niveles de opresión (social, familiar, económica, de género). Mientras que la familia se encierra sin posibilidades a futuro, Marcos sufre mayor violencia y siente que sobra en esta nueva familia, donde la madre empieza a tener una cuestión endogámica con el hermano; circunstancias que también lo anulan como persona y lo llevan al crimen.

Marilyn no lo habla explícitamente pero para mí hubo una tensión en esa cosa medio incestuosa donde todos compartían el cuarto, dormían juntos y parecían funcionar por duplas hasta que queda un triángulo. No quiere decir que haya sucedido en el caso real, era lo que me interesaba trabajar en cuanto a los vínculos y lo que sentía que existía en ese relato y formas. Por eso, gran parte de la tensión del final está en la habitación, en lo que sucede allí y en la casa como lugar de encierro sin otra salida más que la espera.

Hoy lo dejo todo atrás
Soy libre de verdad
Me entrego a disfrutar
Nada me va a hacer mal
Hoy lo dejo todo atrás
Y me dejo llevar
Salgamos a bailar
Me quiero divertir”.

Tema Mi nombre es Marilyn de Kumbia Queers

Por Brenda Caletti
@117Brenn

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