Entrevista a Gabriela Aparici, directora de “Tango Suomi”

BAILE INAUGURAL

Las pequeñas postales de Argentina y Finlandia parecen confluir en la idea del encuentro cultural, de viaje o de tránsito con un aditamento mayor: el lenguaje musical. ¿Cómo describir la pasión por el tango finlandés? ¿De qué manera ese sentimiento se vuelve semejante entre dos países tan distintos y lejanos? Gabriela Aparici propone una suerte de recorrido iniciático, incluso, onírico, en su ópera prima Tango Suomi, en donde el baile, la interpretación, los testimonios, el paisaje y los músicos están al servicio del descubrimiento, la indagación y el frenesí de ese particular 2×4.

-¿Cómo surgió el proyecto de Tango Suomi?

La idea nació de mi curiosidad por Finlandia, su cultura y la predilección por el cine de los hermanos Kaurismäki. Convencí al grupo de productores argentinos de cine y televisión CREAAR, para iniciar un vínculo con productoras de Finlandia y, al momento de viajar a Helsinki, les propuse realizar entre todos un documental sobre tango finlandés. No fue fácil, pero creo que la idea de filmar en Finlandia sobre un tango del que los argentinos no conocemos nada, me ayudó a persistir y enamorarme cada vez más del tema de la película.

-En la película hay material grabado en 2010 y en 2013. ¿Hubo modificaciones narrativas, visuales o directivas durante ese tiempo?

Hubo muchos cambios de estructura, pero suele ocurrir cuando se filma e investiga prácticamente al mismo tiempo. Si bien al principio me pareció una locura, probé diferentes formas de relatos cuando tuve tiempo para revisar el material registrado. Por momentos, me sentí muy insegura sobre el material grabado porque creía que había muchísimo pero no lo suficiente para un documental. En cambio, en términos visuales no se produjeron grandes transformaciones. Desde el primer día de rodaje tuve claro tanto el estilo como la estética de la imagen y el aporte del Director de Fotografía Osvaldo Ponce fue fundamental en la definición de la imagen de la película.

-Me pareció curiosa la inclusión de tu figura –tanto voz en off  como física–. ¿A qué se debe?

En un momento pensé en la posibilidad de que los personajes construyeran el hilo conductor; sin embargo, en la etapa de montaje no funcionó, faltaba una conexión entre los dos países, un vínculo que viajara. Entonces, decidí incorporar mi voz en off  para conformar un punto de vista. En otros documentales que realicé para televisión,  empresas o educativos adopté esta modalidad y ya forma parte de un recurso narrativo personal. Por otra parte, mi imagen apareció por accidente en el reflejo de un bar de Helsinki y ese reflejo se tenía que visibilizar en algún momento. Por ese motivo, me incorporé en la entrevista de Julio Coviello en Buenos Aires.

-Se identifican dos claros momentos: uno más descriptivo sobre los rasgos del tango finlandés y otro del encuentro cultural. ¿Fue una decisión desde el inicio o surgió durante el proceso?

 El objetivo siempre fue trabajar el encuentro de culturas. La descripción era necesaria para poder hablar de ese encuentro ya que los argentinos conocemos muy poco de Finlandia y de los finlandeses, al menos, hasta ahora.

-¿Cómo se grabaron las escenas del baile?

Fue una experiencia muy peculiar. Le había comentado a Elina (directora teatral y bailarina) la idea de la escena como una fantasía e, inmediatamente, ella se convirtió en mi aliada. Se realizó en un lago congelado en la casa de sus padres en Suolahti, una pequeña ciudad del interior de Finlandia. Luego de una noche de sauna y sumergidas en el lago congelado por la mañana, su padre preparó la nieve como una pequeña pista de baile sobre el hielo. Con 15 grados bajo cero, salí con la cámara, el trípode, Elina y Antonio. El escenario era imponente y verlos a ellos bailar superaba todas mis expectativas.

-Me llamó la atención que tanto Elina como Perti Mustonen entrevistaran a músicos y generaran una suerte de corrimiento directivo. ¿Cómo se organizó ese desplazamiento?

 Durante el rodaje pensé en la posibilidad de que ellos fueran los narradores del documental. Si bien lo hubieran llevado adelante con éxito, a medida que avanzaba el rodaje sentí la necesidad de un punto de vista más local sobre el tema para develar lo que iba descubriendo.

-¿Se realizó música específica para Tango Suomi?

 Sí hay tres temas originales compuestos por Iván Rusansky, coproductor de la película. Él es un gran músico y logró melodías que ensamblan perfectamente entre el tango finlandés y el argentino. Las canciones se llaman Dancing in the snow (inicio y créditos finales),  El tema de Elina  (la clase de tango de Elina) y el Tanguito de la secuencia del cabeceo de Youtube.

-Tratándose de tango, me sorprendió que el film no haya tenido apoyo económico del INCAA. ¿Por qué?

Presenté el proyecto en dos instancias al INCAA para solicitar Subsidio a Documental Digital y en ambas fue rechazado. Entre los diversos argumentos, me dijeron que se trataba de un tema demasiado televisivo y comercial o que ya había un documental dirigido por una directora alemana sobre el mismo tema.

-¿Cuál es tu opinión acerca de la crítica del cine actual teniendo en cuenta que también sos productora y docente de cine en dos facultades?

¡Qué pregunta difícil! Creo que tiene una gran responsabilidad por su conexión directa con la gente. A veces pareciera que en lugar de unir, cierta crítica busca alejar al público de las películas argentinas. Una pena, ya que los que hacemos cine en Argentina, no contamos con muchas herramientas de difusión y publicidad y, en ocasiones, eso atenta directamente con la asistencia del público. Por otra parte, me parece muy interesante el fenómeno de las nuevas páginas de crítica de internet porque suma más posibilidades de visibilización a la producción cinematográfica y al haber más medios independientes dedicados a la crítica, podemos llegar a más espectadores.

Por Brenda Caletti
@117Brenn

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