Crítica: Climax (2018), de Gaspar Noé

Climax (Francia / Bélgica / Estados Unidos – 2018)
Cannes 2018: Quincena de los realizadores – Premio C.I.C.A.E.
Festival de Sitges 2018: Mejor Película
Festival de Cine Fantástico de Neuchâtel 2018: Mejor Película

Dirección y Guion: Gaspar Noé / Producción: Brahim Chioua, Richard Grandpierre, Vincent Maraval, Edouard Weil / Fotografía: Benoît Debie / Montaje: Denis Bedlow, Gaspar Noé / Diseño de Producción: Jean Rabasse / Intérpretes: Sofia Boutella, Romain Guillermic, Souheila Yacoub, Kiddy Smile, Giselle Palmer, Claude Gajan Maull, Alaia Alsafir / Duración: 95 minutos.

Una compañía de danza se encuentra en un internado en desuso, para un último ensayo, antes de irse de gira al otro lado del Atlántico. Para celebrar, realizan una fiesta. Comida, vasos de plástico, sangría, un ambiente perfectamente normal… Pero alguien puso “algo” en la bebida, situación que sumergirá, poco a poco, a todos en una violenta locura bajo los influjos del ácido.

Climax es una película que se vive, los movimientos de cámara y los planos secuencias son vertiginosos; los cuerpos se chocan y se enfrentan, la música nos hipnotiza. “Nacer y morir son experiencias extraordinarias; vivir es un placer fugitivo”. Es lo que intenta mostrar y contar Climax, testimonio de toda una generación, destacando lo mejor y lo peor de nuestra época gracias a una compañía de bailarines muy talentosa, aunque sean desconocidos, excepto la hermosa Sofia Boutella.

La película comienza con una estética estilo documental. Un televisor nos enseña entrevistas de cada bailarín; un grupo de jóvenes de diversos orígenes y sexualidades, sin pelos en la lengua, que hablan de sus sentimientos sobre el baile, el alcohol, la droga, la vida… En ambas partes de la tele, hay libros y VHS, referencias directas a las influencias de Noé. Por ejemplo, podemos encontrar copias de Possession (Andrzej Zulawski, 1981) o Suspira (Dario Argento, 1977), pero también libros como “Manual del suicidio” o “Mi viaje al infierno”. Elementos que nos marcan la pauta sobre lo que vamos a ver…no podemos decir que no nos advirtieron.

El éxito mundial de disco funk “Supernature” del Dj Cerrone empieza y la embriaguez llega, un impresionante plano secuencia nos revela la coreografía del grupo. Todos los protagonistas bailan al unísono, parecen formar un solo cuerpo, una sola fuerza, una bella y dulce ilusión… La fiesta empieza y la sangría fluye, y llegamos a la segunda parte, el lado B del vinilo. La música no da descanso al espectador, las luces eléctricas acompañan a los personajes en su locura melancólica. Empiezan a enfrentarse unos contra otros, se enfrentan a sus propias contradicciones; se suceden situaciones absurdas, violentas e irrevocables.

Hay algo triste y melancólico muy marcado en esta película; de repente un cartel aparece y nos dice que “vivir es una imposibilidad colectiva” ¿Y si al final el Climax que llega poco a poco no es simplemente la metáfora de lo que vivimos, de las incoherencias del Hombre y de nuestra sociedad? De nuestro mundo o al menos de Francia, ya que en otro cartel la película, como en un gesto provocativo se autoproclama “francesa y orgullosa de ello”.

Hablando de puesta en escena, Gaspar Noé como siempre no respeta ninguna ley y graba el baile como nadie. Cada personaje en su propio universo revela una parte íntima de su alma, por lo que los impulsos animales y sentimentales de los bailarines nos explotan a la cara como un espejo. Para Climax, Noé llamo a su fiel amigo y director de fotografía Benoît Debie, gran maestro de la estética neón. Las luces acompañan perfectamente la historia, la locura, el baile y la fiesta, sin irritarnos; no hay flash lights que nos golpeen, son discretos y al mismo tiempo increíblemente vivos.

Climax no solamente nos brinda emociones viscerales, también es una película hermosa, inteligente, profunda y estéticamente impecable ¿Gaspar Noé filmó su mejor película? Quién sabe, pero lo que podemos afirmar es que llegando al Climax de su cinematografía el realizador logró reconciliarse con la crítica y con los cinéfilos más escépticos sobre su cine.

Por Aurore Rey
@Pandora_rey

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