BAFICI: Beltracchi (2014), de Arne Birkenstock

Beltracchi – The Art of Forgery (Alemania – 2014)

Dirección, Guión: Arne Birkenstock / Fotografía: Marcus Winterbauer / Edición: Katja Dringenberg / Sonido: Patrick Veigel, Ludwig Bestehorn / Música: Duerbeck & Dohmen / Producción: Arne Birkenstock, Helmut G. Weber, Thomas Springer / Intérpretes: Wolfgang Beltracchi, Helene Beltracchi / Duración: 102 minutos.

¿GENIO O FRACASADO?

_ No hay nada que no pueda pintar. Creo que puedo pintar cualquier cosa.
_ Sos bastante seguro de vos mismo- retruca el historiador de arte.
_ ¿Qué querés decir? Puedo, es mi trabajo. No es confianza…
­_ Otros pintores probablemente no harían tales declamaciones.
_ Pero yo puedo.

Wolfgang Beltracchi no es para nada modesto y tampoco pretende serlo. Por el contrario, en su forma de hablar y gestos, se percibe la soberbia de quien se sabe talentoso y cree en ello. Por eso mismo dispara, no sólo hacia el historiador de arte, sino también, a través de la mirada off, a todo un fuera de campo para burlarse de las nociones de institución y autor. Porque si hay algo que sabe hacer Beltracchi es demostrar que las obras, por más complejas que parezcan, pueden resolverse de manera simple. Lo más importante es concentrarse en los detalles para obtener el verdadero efecto acabado.

En un primer acercamiento hacia el documental Beltracchi, el arte de la falsificación del director alemán Arne Birkenstock se puede pensar en cierta semejanza entre Beltracchi y el personaje de Peter Usher de El escándalo Modigliani (1976), obra escrita por el galés Ken Follett.

Usher es un pintor joven que comienza a ser desestimado por las galerías de arte. Cansado de los rechazos y de la institución, Usher decide junto a su amigo Arthur “Mitch” Mitchel falsificar algunos cuadros para recuperar su ego perdido y ganar dinero.

Si bien ambos logran su objetivo, las similitudes pronto se diluyen no sólo porque el personaje de Follett es joven y se hace conocido por su propia obra, sino en la profundización de los motivos de la falsificación, puesto que Usher lo hace como propia reivindicación y en un gesto artístico- incluso piensa confesar su acto para engrandecer su revolución- mientras que Beltracchi demuestra que, si bien pintar lo divierte, no es algo que lo apasione y tampoco algo que le conlleve un esfuerzo. Entonces su proceder se relaciona más con la satisfacción del ego que con el arte propiamente dicho.

Una de las cuestiones que poco trabaja el documental es la propia obra de Beltracchi. Casi al final se lo muestra en el taller con un cuadro suyo inacabado donde se percibe que el ¿artista? no está tan seguro. Por supuesto que esa duda no se la plantea por su habilidad sino en tanto reconocimiento (o no) del público.

Entonces, ¿Beltracchi es artista o falsificador?  La pregunta queda en el aire para que se generen discusiones y polémicas que ya se plasman al comienzo entre los entrevistados más “expertos”, como una pareja de coleccionistas que dice que un Matisse deja de tener su valor de obra y pasa a ser decoración por estar en una casa. Convengamos que no es una voz demasiado autorizada.

En sí, ese no es el objetivo de Birkenstock, sino más bien usar este caso real para replantear ciertas nociones como la de autor, obra o institución, en un período en el cual todo está permitido, nada sorprende y donde quizás el gesto, a veces, lo dice todo.

Por Brenda Caletti
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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