Presentan «Subjetiva de Nadie» y Proyecciones gratuitas

Este fin de semana Filmoteca en Vivo exhibe cinco filmes para presentar el libro Subjetiva de Nadie, de Marcos Vieytes. Se trata de un libro que borra las categorías convencionales de la práctica crítica. Su autor sigue una lógica intensamente personal, que empieza por reconocer que las películas son también su vida y que entonces lo analítico, lo autobiográfico y lo poético se pueden integrar en un todo desprejuiciado, que advierte relaciones insospechadas.

Las proyecciones tendrán lugar en la sala de la ENERC (Moreno 1199, Buenos Aires).

PROGRAMACIÓN

Viernes 4
23hs. JUDEX, EL JUSTICIERO (Judex, Francia / Italia-1963) de Georges Franju
, c/ Channing Pollock, Francine Berge, Edith Scob, Michel Vitold, Sylva Koscina. 100’.
Franju fue el científico loco que les devolvió la vida a los vampiros de Feuillade, eróticos ladrones de habilidades esotéricas que trasladaron al primer cine el espíritu libre, inconexo y juguetón del folletín, con la melancolía de quien era consciente de que ya nadie podía distraerse con esos héroes de la infancia fílmica, cadáveres exquisitos surrealistas ahora destinados al enviciado aire del culto cinéfilo. Su lema: “Sólo se requiere un poco de imaginación para que la acción más ordinaria se impregne de un sentido inquietante, para generar un mundo fantástico con el decorado de la vida cotidiana”.

Sábado 5
19:30hs.PRESENTACIÓN DE «SUBJETIVA DE NADIE, FRAGMENTOS DE UN DIARIO CRÍTICO», de Marcos Vieytes (Editorial Entropía).
Participarán Eduardo Rojas, José Miccio, Juan Lázaro Rearte.

21hs. ¡QUÉ VIVAN LOS CROTOS! (Argentina-1990) de Ana Poliak, c/Bepo Ghezzi, Uda Conti, Filiberto Satti, Mario Penone, Héctor Wollands, Pedro Yatauro. 75’.
Nuestro –digamos– personaje central es un croto septuagenario de la localidad de Tandil, sitio que abandonó un día para vagar sin rumbo. Treinta años después regresó y supo que nadie lo había olvidado. Cada una de las personas que mastican viejos recuerdos tiene en pantalla el tiempo que se merece, lo que incluye varias veces un original, adecuadísimo antes-y-después de lo que generalmente se considera “metraje útil”. El silencio abre las puertas al trabajo emotivo del espectador, en la medida en que lo invita a evocar sus propias imágenes y recuerdos. La pantalla, en tanto, ya habrá saltado del primer plano a un pedazo de pampa yerma, o a una estrella, o a un riel. (Guillermo Ravaschino)

Domingo 6
17hs. EL QUINTETO IRREVERENTE (Amici miei 2, Italia-1984) de Mario Monicelli, c/ Ugo Tognazzi, Gastone Moschin, Adolfo Celi, Renzo Montagnani, Milena Vukotic. 130’.
Puede que sea la más brutal y brillante comedia italiana de todos los tiempos, nihilista y vital. Toda otra comedia empalidece a su lado. Ninguno de sus protagonistas quiere crecer ni se nos presentaran mecanismos de negación demasiado evidentes. A esa altura del partido (todos tienen más de 50 años) es una decisión tomada con toda conciencia, o con la suficiente como para no jugar el juego neurótico de la autocompasión. Lo que hacen a más no poder es poner en evidencia el régimen de eufemismos la liquidación del lenguaje y el imperio de la corrección política contemporáneos.

19:30hs. HISTORIA DE LOCURA COMÚN (Storie di ordinaria follia, Italia-1981) de Marco Ferreri, c/ Ben Gazzara, Ornella Muti, Susan Tyrrell, Tanya Lopert, Roy Brocksmith. 101’.
Bukowski es una excusa para que Ben Gazzara engarce la segunda perla de su collar del Estilo impecablemente blanco (Cassavetes enhebró la primera en el cuello del corredor de apuestas chino; la grúa que desciende para centrarlo en El gran Lebowski, de los Coen, completó el círculo) y Ferreri siguiera filmando la soledad del macho con irreverencia y dolor infantiles, anticipando al Pedro Almodóvar de La ley del deseo y Matador. Los hombres siempre están en bolas en su cine. A su alrededor, esta vez, la decadencia del imperio americano en vez de la fría arquitectura moderna, y la putacaramadre de Ornella Muti.

22hs. CRÍMENES OSCUROS (Sakebi, Japón-2006) de Kiyoshi Kurosawa, c/ Koji Kayusho, Manami Konishi, Tsuyoshi Ihara, Hiroyuki Hirayama, Ikuji Nakamura. 104’.
En esta película hay un asesinato y un par de policías que deben investigarlo. En todos los casos el asesino es alguien estrechamente cercano a la víctima que, una vez arrestado, confiesa no haber sido consciente de lo sucedido. Con esos materiales Kiyoshi Kurosawa filmó un poema de terror que está a la altura de los de su admirado Val Lewton. En todas sus películas (y aquí también durante la secuencia del vuelo rojo y el grito de ultratumba) está el espectador representado, vampirizado por la propia película, fatalmente convertido en proyección de los otros y fantasma de la Historia. (Marcos Vieytes)

 

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