MDQFEST33: Una vez la noche (2018), de Antonia Rossi

Una vez la noche (Chile – 2018)
MDQFEST33: Competencia Latinoamericana

Dirección: Antonia Rossi / Guion: Roberto Contador, Antonia Rossi / Producción: Antonia Rossi, Roberto Contador, Clara Taricco, Stefano Rossi / Fotografía: Pedro Micelli E. / Dirección de Arte: Antonia Rossi, Roberto Contador / Música: Gustavo Guzman, Lem / Intervienen: Rodrigo Pérez Müffeler, Cristian Carvajal, Carolina Andrea Jullian Suárez / Duración: 74 minutos.

Digamos en primer lugar que las intenciones de Una vez la noche son loables si se considera su voluntad vanguardista, sin embargo, no implica que sea una buena película necesariamente. Tampoco sé si el calificativo de fallida es justo. En todo caso parece pretenciosa, sobre todo porque exige mucho del espectador. Y no me refiero al hecho de entregarse a su propuesta estética fundada sobre la sucesión de ilustraciones y sonidos, sino a la posibilidad de completar espacios vacíos inentendibles o evitar perderse en la selva de cuatro personajes enmarañados en sueños y memorias. Es como si se hubiera querido construir una especie de versión autóctona de Viaje al fin de la noche de Celine. Es demasiado.

El principal problema que arrastra es narrativo. Si bien el terreno es el de la experimentación, hay cuatro historias ensambladas, seguidas por un doble recurso que conjuga imágenes dibujadas inmóviles y una voz en off que guía pero que no logra perderse en varios tramos donde los hechos se confunden inexorablemente. A esto se le suele llamar caos o laberinto, pero yo lo entiendo como un ambicioso atentado que se sostiene en la animación para la mera acumulación de ideas, no todas del mismo calibre. ¿Es sostenible ese doble recurso? ¿Se trata de una apuesta arriesgada o un juego que se agota a la media hora?

La seductora mezcla de audio no alcanza para disimular los baches de la película que, además, incorpora de oído una dimensión política. Con respecto a esto último, queda opacado por la inundación de subjetividad empaquetada de historias con jóvenes sumidos en la frustración bajo un registro monótono, tanto verbal como visual, con la excepción de breves lapsos donde se cuela alguna imagen fílmica (Isabelle Huppert incluida) ¿Qué queda entonces de la noche? Una confusa continuidad de viñetas difícilmente empáticas.

Por Guillermo Colantonio
@guillermocolant

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