Inéditas: Segunda vez (2018), de Dora García

Segunda vez (Bélgica / Noruega – 2018)
Frontera Sur 2018:  Sección Internacional

Dirección: Dora García / Producción: Marie Logie / Fotografía: Vincent Pinckaers / Montaje: Simon Arazi / Música Original: Jan Mech / Duración: 94 minutos.

Este documental-ensayo de la cineasta y documentalista Dora García abre para el espectador un espacio discursivo fuera de todas las convenciones conocidas. Estamos convocados a repensar “la opresión y la repetición” como dos tópicos que tienen una relación mucho más estrecha que lo que suponemos a priori. García se explaya a lo alto y a lo ancho de los límites del documental, y nos lleva al nudo de su trama tanto de manera directa como indirecta. En términos cinématográficos el filme ahonda en interrogantes sobre lo que configura la mecánica en los sistemas de funcionamiento de una dictadura, y a la vez en la forma de funcionamiento de los agentes de acción en un sistema opresivo. Mientras hilvana todos esos aspectos teje otras inquietudes sobre el lenguaje a través de la problemática del punto de vista, la subjetividad, y el acto de la mirada.

Utilizando el recurso de la representación filmada plantea como acontecimientos algunos de los más esenciales happenings del intelectual Oscar Masotta (tres de ellos en total) y se lanza a revisar estos textos actuados en otros espacios. Sumado a esto imbrica la dramatización del cuento “Segunda vez” de Julio Cortázar como cierre del filme, y juega con una escena desconcertante tanto por lo reconocible de la misma como por lo inesperado de su puesta en escena.

García se explaya con una profundidad superlativa y una sutileza magistral anclando su fuerza en las formas cinematográficas pertinentes al juego del ensayo, logrando así un estado de atención reflexiva que es la identidad de su relato. Logra abrazar a partir del hecho de “volver a mirar lo ya visto” una focalización sobre estas obras pre-existentes como estandartes de su discurso de manera tal que a través de ella podamos resignificar la hipótesis que se va construyendo como un castillo a lo largo de todo el filme.

Dos de las performances “Para inducir el espíritu de la imagen” y “El helicóptero” son partes nucleares del documental abriendo el terreno de “estar ahí” algo clave para la performance y haciendo de esto una propuesta situacional inquietante.

En el discurrir del tiempo diegético vemos como se resignifican estos happenings, y aún no habiéndolos visto jamás sentimos la fuerza de la mirada que se repite, es una “segunda mirada”. En ese acto de ser vueltos a mirar, la repetición no es solo fantasmática sino que es una pregunta concreta por el concepto: repetir, volver, reincidir. Todo lo negativo o lo constructivo que allí subyace.

Los fragmentos ensamblados como un rompecabezas cuyas piezas son parte de algo mayor, generan la dinámica de ensayo proponiendo estos juegos de la percepción y de la razón como un puente directo al pasado/presente ya que las obras germen datan de la década del 60 en el auge de la pregunta sobre la subjetividad, la palabra como estado de duda y la mirada como la gran herramienta de significación.

El texto cinematográfico de Dora García dispone una mirada abierta y laberíntica a la vez, dispuesta para repensar la mirada y poner en duda aquello que se acepta como si estuviéramos ciegos. Es para ver y para volver a ver, para reiterar el encuentro haciéndole honor a su significativo nombre.

Por Victoria Leven
@LevenVictoria

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