Entrevista a Marcos Martínez, director de “Sordo”

EL GESTO EN EL ARTE

A lo largo de su historia, el cine se desarrolló no sólo como una industria para contar historias y reproducirlas infinidad de veces, sino también como un lenguaje que pone en evidencia sus componentes tales como el audio, el color o los subtítulos. Esta posibilidad, sumada a la incorporación de otros materiales o lenguajes y el valor de la expresividad, fueron los ejes que utilizó el cineasta, fotógrafo y periodista argentino Marcos Martínez para realizar Sordo, su segundo largometraje. De esta forma, el documental enfatiza el proceso por el cual deben transitar un grupo de actores sordos para hacer una obra teatral en lengua de señas.

¿Cómo realizó el trabajo de investigación?

Fue un proceso bastante largo. El disparador de la investigación fue el lenguaje de señas en un momento donde se veía con frecuencia a personas sordas que vendían rifas de “La Solidaria”. Me sorprendía la posibilidad de comunicarse a la distancia y la expresividad que encontraba en ellos. La búsqueda comenzó a partir de estos dos ejes: la lengua de señas y su expresividad.

Además de la bibliografía, por ejemplo, la consulta a un libro Veo una voz: viaje al mundo de los sordos de Oliver Sacks, hice un recorrido por asociaciones de sordos que estuvieran vinculadas de algún modo con actividades artísticas ya sea talleres, obras o que dieran clases de actuación. Una de las primeras asociaciones fue Hadas, allí estaban Damián y Nelson. Entonces hubo dos etapas: por un lado, el proceso de investigación de campo a través del recorrido de los talleres o escuelas de teatro para sordos que se alejaran de una concepción lastimosa y se centraran en lo artístico. Por otro, el conocimiento de los actores, sus familias y experiencias. Una investigación más privada.

Otro elemento del trabajo de preproducción y elemental fue la búsqueda de un intérprete de señas. Esta persona debía ser de confianza pues era como su voz. La elegida fue Marisa di Chiazza porque es hija de sordos y la sentían más cercana.

¿Aprendió lengua de señas?

Ese no era mi objetivo para poder dirigir la película. Pero sí descubrí que la realización iba a ser más compleja de lo que creía en un principio. Uno de los motivos fue que pensaba que la lengua de señas era deletrear una palabra cuando, en realidad, es una lengua distinta al castellano, muy espacial y con una sintaxis propia. Entonces aprendí lo mínimo para comunicarme pero no para profundizar un diálogo.

Por otro lado, como había palabras muy técnicas de cine, por ejemplo, primerísimo primer plano o paneo, los intérpretes no tenían señas puntuales o estaban en discusión. También entre ellos tuvieron que trabajar y ponerse de acuerdo en ese tipo de señas.

¿Cómo se trabajó la incorporación del material de archivo o de los cortos?

Así como armamos el grupo especialmente para la obra, también se generó este material de archivo, que es la historia del grupo de teatro. La escena del comienzo, donde estos rechazan el premio en público, está basada en una historia que me habían contado sobre un grupo de La Plata que había participado en un festival y se habían enojado aunque no en el momento del premio. Esta escena también buscaba romper con el aplauso fácil. Muchas veces sucede que cualquier grupo de discapacitados hace una muestra en su taller y recibe aplausos pero nadie se pone a analizar si está bien o no.

El corto mudo y el hablado eran ideas previas o que me surgieron cuando hice la investigación. En el caso del corto mudo, intentaba enfatizar de algún modo el mundo de los sordos o los temas que les pudieran interesar de la discriminación o de la vida cotidiana a partir del humor. Entonces, a partir de anécdotas, personas o experiencias se armó el guión. En el caso del corto doblado tenía la fantasía de que, a partir de los distintos elementos que tenía el cine, pudiera lograr que ellos hablaran o actuaran como oyentes. Surgió como una especie de juego donde ellos fantaseaban sobre qué voces tendrían si pudieran hablar o comentaban lo que creían sobre las voces de actores famosos.

Extranjero fue creado especialmente para la película. Sin embargo, ¿se mantiene conformado tras la finalización del proyecto?

Mi propuesta era armar un grupo y pensar una obra. Si ellos querían continuar o apropiarse del sentido no iba a haber problema. De hecho el nombre Extranjero lo pusieron ellos. En su momento estaban muy entusiasmados en seguir pero hubo un elemento importante, que está volcado en la película, y fue el embarazo de Florencia. Si bien cuando empezamos a rodar ella nos había contado que estaba embarazada, de repente, empezó a faltar varios días (ese material se incluyó en el film) y luego, se fue a vivir a Misiones y eso rompió un poco la idea de grupo.

A través de las repercusiones de la película retomaron la idea de hacer algo en conjunto, aunque eso no quiere decir que sea lo que estuvimos trabajando nosotros en esa obra. Además, Florencia volvió de Misiones y también está entusiasmada con la película.

En una entrevista dijo “siento que en el género documental hay mucha más libertad que en la ficción” y mencionó la diversidad de elementos que contiene. Sin embargo, esta idea, ¿no quebraría los límites del género?

Dije documental porque había que encasillarlo dentro de algún género. Si uno trabaja con un género policial o de ciencia ficción hay una serie de elementos narrativos, estéticos o de trama que mantener, mientras que el documental ya hace tiempo traspasó la propuesta de una persona que mira y habla a cámara. De esta forma, toma elementos de ficción, puede recrear una realidad o tener un registro directo, agregar animación y no se le exige un relato clásico; más allá de que para mucha gente, el documental sigue siendo la introducción de un tema. Sordo cumple con el género pero tanto el proceso de realización como la manera de contarlo no es del todo clásico.

Claro, porque a lo largo del filme se juega con los límites entre ficción y realidad e, incluso, el relato no es lineal.

Hay más una idea de acumulación que de linealidad, en tanto escenas o situaciones que dialogan de un modo con elementos que ya viste o que van a venir.

A diferencia de otros filmes, Sordo ya desde la primera escena se aleja de una mirada condescendiente. ¿Cómo actúa el enfoque artístico para correrse de esa mirada?

El punto de partida, tanto mío como el del grupo, era que la película no trataba de sordos actores sino sobre actores sordos. No podía trabajar con ellos y tener una mirada lastimosa sino que lo hicimos de una forma profesional. Eso también es un poco lo que busca el grupo de teatro. Para despegarse de esa mirada el proceso creativo o artístico debía ser similar a lo que se puede ver en cualquier otro grupo de teatro de esas características: el tiempo de realización, los conflictos de aquellos que no viven de la profesión de actor y cómo lo equilibran con sus otras actividades, las familias, las peleas de los egos o circunstancias ajenas que pueden influir. A veces, eso se le critica a la película, algunos buscan una mirada más educativa sobre la comunidad. Acá hay elementos pero mi idea era que la película te dispare y que te quedes pensando, para que vos vayas a investigar sobre el tema.

Es interesante que en la formulación de los objetivos de la obra, Extranjero hace hincapié en cómo ellos piensan su propio mundo de sordos.

Hay como una mirada de ellos, de la identidad, sobre todo en la escena donde miran los videos de Patricia Sosa: a uno no le gusta, otro dice que siempre atacan lo que viene de afuera. Se piensan a ellos mismos desde un lado más reflexivo y la idea es que, de algún modo, su obra es un viaje, como un diario íntimo de su mundo.

En la película, Extranjero intenta incorporar al oyente y pensar cómo si ellos lo fueran, por ejemplo, cuando surge la incorporación o no de música. Pero al mismo tiempo se proponen diferentes miradas: algunos aceptan poner música y otros no, uno habla de la poética y la conexión entre el oyente y la música y otros sobre la traducción de la música.

Uno de los puntapiés es la fantasía de cómo sería un día hablar y escuchar pero, además, son actores y consumen arte. Por ejemplo, si ven una película lo hacen con subtítulos para sordos. Entonces si dice se abre una puerta y suena música romántica, ellos saben, aunque nunca lo hayan escuchado, que la música romántica es lenta. Ellos crean lo que no sienten y eso, a su vez, se refleja en lo que eligieron hacer.

Me llamó la atención la escena donde está Iris tomando un té con su novio y la familia del novio. Iris le pregunta a su suegra si le interesaría aprender la lengua de señas (su hijo también es sordo) y ella responde que no, que prefiere tratar de entenderlos aunque hablen mal.

Sabía lo que pensaba la familia sobre el tema. Entonces les propuse que tengan un diálogo y que Iris les comentara sobre la obra pero la pregunta no estaba pautada. La verdad es que fue una sorpresa del rodaje y me gustó la sinceridad de ella porque a uno le puede chocar pero es lo que piensan un montón de personas oyentes.

Durante la película se postula a la sordera como una vanguardia histórica: como un manifiesto, una reivindicación, una posibilidad estética y un registro de actuación propio. ¿Es intencional?

Estaba en mi cabeza la idea de que sea un grupo que busca encontrar una manera de actuar y una expresividad a partir de la lengua de señas donde, a manera de declaración de principios, no sólo encuentre una estética y un nuevo lenguaje sino también se reivindique la lengua de señas. Se lo puede relacionar pero no era la intención que ellos manifiesten “vamos a cambiar, a revolucionar todo” pero sí tenía ese juego que no es sólo hacer teatro sino también dejar en claro muchos elementos.

Se puede pensar una semejanza entre su corto Edificio (junto a Hernán Lucas) y Sordo. En el primero se establece un juego con el sonido (música, insert audio de una película extranjera o sonido ambiente) y el silencio, mientras que en el segundo usa fragmentos de lengua de señas sin traducción. ¿Concibe ambos casos como ejemplos del gesto como arte?

No lo concebí como una línea de pensamiento aunque hay un montón de elementos que a uno le interesan y aparecen de distinta manera en diferentes trabajos. Algunas obras, más allá de la historia, son como pequeñas ideas o elementos para hablar sobre el cine ya sea desde la representación o de sus propios componentes. Tiene que ver con revelar las posibilidades del cine o de su historicidad.

Lo interesante en Edificio era que el corto de los hermanos Lumière, La salida de la fábrica, era un plano general fijo y en las cámaras de seguridad era un plano general blanco y negro, sin audio. A partir de la comparación estaba la idea de cómo, tantos años después, se reproducía esa imagen en algo digital y también la función (vigilar y controlar). En Sordo se puede pensar cómo la expresividad y la búsqueda de un grupo de teatro tiene una raíz o un elemento en el cine mudo, donde el actor debía expresar o exagerar una actuación y también había elementos externos como títulos o subtítulos.

Por ejemplo, en una escena del corto mudo hay una discusión entre la chica que presenta a su novio mudo y su familiar. Entonces, el chico sordo queda afuera porque no es oyente y para darse cuenta de lo que dicen sale y ve la placa. Era cómo esa imagen de tantos años después tenía un vínculo con los principios del cine.

*Sordo se exhibe en el Gaumont y todos los domingos de enero a las 18:00hs en el MALBA.

Por Brenda Caletti
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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