Crítica: Detrás del sol (2001), de Walter Salles

Detrás del sol / Abril despedaçado (Brasil – 2001)

Dirección: Walter Salles / Guión: Walter Salles, Sergio Machado y Karim Ainouz, inspirado en la novela “Broken April”, de Ismail Kadaré / Fotografía: Walter Carvalho / Música: Antonio Pinto / Duración: 90 minutos / Elenco: José Dumont, Rodrigo Santoro, Rita Assemany, Luiz Carlos Vasconcelos

La nueva película de Walter Salles esta ambientada en los siempre subyugantes y áridos parajes del nordeste brasileño y es bastante más estimulante que su única obra estrenada comercialmente con anterioridad en nuestro país, la discutible “Estación Central”.

En “Detrás del sol” Salles cuenta la historia de dos familias inmersas en una antigua y extraña guerra territorial. Este pleito tiene forma de venganza de sangre, un integrante de alguna de las familias mata a un similar de la otra y pasa a llevar un brazalete que lo convierte en blanco móvil hasta que lo maten y su asesino pase a llevar otro brazalete que lo designará como el próximo en ser asesinado.

En este contexto en la familia Breve (es el apellido) Tonho, el segundo de los hijos venga la muerte de su hermano mayor y asume gallardamente la amenaza de muerte temprana. En aproximadamente tres meses, el día que termine la tregua, cuando la sangre de su víctima abandone el color rojo original para ser amarilla un integrante de la familia rival ira a matarlo.

Durante esos noventa días, quizás los últimos de su vida, Tonho y su pequeño hermano conocerán a una artista circense. Gracias a ella el niño, hasta entonces solo llamado Minino, tendrá un nombre, pacú, tal como se llama un pez de río y tendrá su primer libro con el dibujo de una sirena que se parece a ella. Tonho, de otra forma, también se involucrará con ella e incluso conocerá el amor a su lado.

Independientemente de la historia que cuenta se trata de un filme de una belleza estética inusual. Los ruidos rústicos y los silencios que describen su banda sonora, los encuadres, la fotografía componen una narración en si. Las imágenes y sonidos hablan del clima inhóspito de la soledad, el calor, la carencia de agua este tratamiento estético perfectamente podría evitar la tentación de contar una historia limitada sin perder sentido y ese el es principal hallazgo del filme.

Otro plano de lectura posible en “Detrás del sol” es el simbólico, impresiona pensar como los bueyes tiran del trapiche de los Breve siguiendo mecánicamente un destino trágico tal como las dos familias que se matan de uno en uno repetitivamente a través de los años. La muchacha del circo es el único personaje que vive estrechamente relacionado a los elementos básicos lo que le permite no ser un ser ordinario capaz de abrir todas las puertas de la percepción.

“Detrás del sol” es una bella película cargada de poesía que nos permite a los detractores de “Estación Central” (aquella me pareció falaz) terminar de admitir a Salles dentro de los mas interesantes cineastas de la actualidad.

Fausto Nicolás Balbi
fausto@cineramaplus.com.ar

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