Crítica: Tres hermanos (2022), de Francisco J. Paparella – MDQFF37

Tres hermanos (Argentina / Chile – 2022)
MDQFF37: Competencia Internacional – Premiere Mundial

Dirección y Guion: Francisco J. Paparella / Producción: Paula Orlando, Esteban Lucangioli, Francisco J. Paparella, Marcelo Scoccia, Araquen Rodríguez, Karin Cuyul, Joséphine Schroeder / Fotografía: Roman Kasseroller / Montaje: Valeria Racioppi / Intérpretes: Andy Gorostiaga, Emanu Elish, Ulices Yanzón / Duración: 86 minutos.

Parte de la escuela de la sordidez en el cine contemporáneo, con mejores y peores resultados, comparte patrones. Generalmente se advierte una solidez de laboratorio en la puesta en escena, con colores apagados, y una idea de mundo atroz que se construye por acumulación de desórdenes, patologías o problemas familiares. El ambiente es hostil y por ende, como si se tratara de un naturalismo exacerbado, los personajes no tienen salida. Esta marca registrada no escapa a la película de Francisco Papparella que, pese a su potencia, no logra despegar de un encierro asfixiante. A falta de uno, son tres hermanos los que arrastran una historia tremenda en lo profundo de la Patagonia. Y como si no hubiera tesis sociológicas suficientes en el cine, los traumas del pasado los han convertido en personajes cuya masculinidad tóxica encubre dolor y se manifiesta en poses violentas, algunas de ellas, extremas.

Gran parte de la frialdad que se desprende de las imágenes radica en una sumatoria de inconvenientes que no permiten atisbo alguno de humanidad. Los tres personajes atraviesan cuestiones muy pesadas y no hay uno que escape a un modelo de vida donde la falopa, el cáncer, el miedo y la represión son invitados de gala para que todo se vuelva oscuro. Además, ni siquiera la naturaleza perdona. Esta sumatoria provoca saturación en una película que debe lidiar, incluso, con actuaciones poco satisfactorias en determinados picos dramáticos. Antes que la fluidez prevalece la necesidad por contribuir a una demanda cada vez más visible: la exhibición forzada de atrocidades. De este modo, muchas películas terminan siendo la misma.

Por Guillermo Colantonio
@guillermocolant

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