TV: Semana del cine polar francés, en Filmoteca

Filmoteca, temas de cine presenta desde esta noche en la TV Pública una semana dedicada al Cine policial francés.

Esta semana Fernando Martín Peña y Roger Koza se calzan la gabardina, el sombrero de fieltro, el cigarrillo y el revólver y, al ritmo de una banda sonora de jazz, salen al encuentro del cine polar francés.

El cine policial tuvo en Francia una historia pionera en relación al género en el cine americano. Mientras los realizadores en Estados Unidos debían convivir con un estricto código de censura, Francia lograba un desarrollo temprano y una tradición propia. Esto tendría una gran influencia incluso en sus pares del otro lado del atlántico evidenciada en el muy francófono concepto de Filme Noir.

En los años de posguerra, el policial francés sería considerado como un subgénero en sí mismo y con una denominación específica: el cine Polar, apócope de ‘policier’. Un subgénero que mostró una personalidad particular, mezcla de la influencia del policial americano con el realismo poético francés. El resultado fue un cine cargado de fatalismo, antihéroes, corrupción y una ambigüedad que no dejaba muy claro quiénes eran los buenos y quiénes los malos.

Durante la semana, se verán filmes de maestros del cine como Jean Pierre Melville o Bertrand Tavernier y el protagonismo de duros como Jean Gabin, Jean–Paul Belmondo, Jean–Louis Trintignant y Alain Delon.

Una semana con el típico gusto francés en policial negro.

Se exhibirán:

Lunes: Grisbi (1954) de Jacques Becker. Con Jean Gabin, René Dary, Dora Doll, Vittorio Sanipoli, Marilyn Buferd, Gaby Basset, Jeanne Moreau y Lino Ventura. Sobre la novela de Albert Simonin.
“Este es un policial francés que precede notablemente a la gran Bob Le Flambeur de Melville, realizada dos años después. Ambos filmes tienen un desarrollo argumental similar y héroes parecidos: hombres maduros, estimados, capaces de evaluar las probabilidades en su contra, conocidos en sus ambientes de clubes nocturnos y restaurantes y sólo vulnerables por las pasiones de sus temperamentales amigos. Gabin interpreta aquí a un hombre de pocas palabras, que despliega una calidez sincera pero contenida; un hombre que está siempre pensando en el paso siguiente, que usa su cerebro en lugar de su revolver para sobrevivir en el mundo del hampa”. Fragmento de un texto de Roger Ebert.

Martes: Morir matando (Le doulos) (1962) de Jean Pierre Melville. Con Jean–Paul Belmondo, Serge Reggiani, Jean Desailly, Michel Piccoli, René Lefèvre. Sobre la novela de Pierre Lesou.
Las leyendas –epigramas de resonancia míticas- que aparecen al comienzo de las películas de Melville funcionan como textos sagrados apócrifos: sentencias en la que las palabras parece revestirse a través de las escritura de una pureza que la oralidad no tiene, para revelarse finalmente tan ambigua como aquella. Allí están la falsa cita del Bushido (fraguada por el propio director) en El samurai y esta otra con la que comienza Morir matando, anónima y fatal como todas las suyas: “Hay que escoger, morir o mentir”. El Doulos de este filme es Belmondo, informante de la policía, pero también su sombrero, habida cuenta del doble significado del término francés. Y si miente (la mentira, en Melville, es sinónimo de representación) o no –o a quien, cuando y por qué lo hace-, no lo sabremos casi hasta el final en el que un frashback transforma al filme que hemos estado viendo en un reflejo, un doble de si mismo, una elipsis, un agujero negro, un remolino –circular como el sombrero número trece del protagonista- nos traga irremediablemente.

Miércoles: El relojero de Saint Paul (1973) de Bertrand Tavernier. Con Philippe Noiret, Jean Rochefort, Jacques Denis, Yves Alfonso, Sylvain Rougerie y Christine Pascal. Sobre la novela de Georges Simenon.
Michel Descombes es un relojero que vive y trabaja en el barrio de Saint-Paul, Lyon. Abandonado por su mujer años atrás, Michel ha criado a su hijo Bernard en solitario. Una mañana, tras despertarse un tanto aturdido por haber bebido la noche anterior con unos amigos, Michel recibe la visita de unos policías que le piden que los acompañe. Su hijo ha huido tras asesinar al guarda de una fábrica…

Jueves: Flic Story (1975) de Jacques Deray. Con Alain Delon, Jean-Louis Trintignant, Renato Salvatori, Claudine Auger, Maurice Biraud, André Pousse, Mario David y Paul Crauchet. Sobre el libro de Roger Borniche.
Roger Borniche es un policía distinto a los demás: no lleva armas e incluso los gángsters le escriben para agradecerle su humanidad. Emile Buisson es, en cambio, un criminal que no duda en matar a sus propios cómplices. Los dos acabarán enfrentándose en un fantástico duelo.

Viernes: Serie Negra (1979) de Alain Corneau. Con Patrick Dewaere, Myriam Boyer, Marie Trintignant, Bernard Blier y Jeanne Herviale. Sobre la novella de Jim Thompson.
Este es uno de los más celebrados de los varios policiales que dirigió Corneau. Según la revista británica Time Out, “Aunque la locación no es una gran ciudad norteamericana sino los ventosos suburbios parisinos, este neo-noir retiene la trama de la novela de Jim Thomson A Hell of a Woman y sigue el recorrido de un vendedor hasta que las circunstancias lo sumergen en un abismo de crimen y desesperación. Las caracterizaciones están considerablemente cambiadas: la ‘mujer infernal’ de la novela es aquí una adolescente de 17 años, enigmática y pasiva, mientras que el fatigado héroe es transformado por Dewaere en un individuo nervioso e hiperactivo”.

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