MDQFEST33: Ash is purest White (2018), de Jia Zhang-ke

Ash is purest White / Jiang hu er nv (China – 2018)
Cannes 2018: Competencia Internacional
MDQFest33: Panorama – Autores

Dirección y Guion: Jia Zhang-ke / Producción: Shozo Ichiyama / Fotografía: Eric Gautier / Montaje: Matthieu Laclau, Lin Xudong / Dirección de Arte: Liu Weixin / Música: Lim Giong / Intérpretes: Zhao Tao, Liao Fan, Xu Zheng, Casper Liang / Duración: 141 minutos.

Jia Zhang-Ke es un director capaz de tomar un género tan paradigmático como el cine de gángsters para el universo masculino y convertirlo en la historia de una mujer que arrasa con toda la fuerza dramática en este nuevo relato. Ciertas problemáticas actuales de china también hacen de espejo en la trama, y a eso sumémosle un moderno melodrama de corte intelectual para terminar de sumar capas a esta compleja película.

La historia se sitúa en el año 2001. Nuestra protagonista, la joven Qiao, es la enamorada del cabecilla de la mafia local, Bin. Viven en ese mundo de dinero a carradas, bailes, tragos y pactos de negocios turbios. Pero nada nos parece sancionable. Un día Bin y Qiao son atacados por una pandilla, y estando él al borde de la muerte es salvado por nuestra heroína que dispara sin dudar para rescatarlo. La consecuencia de ese acto de amor es la prisión de la joven, que por varios años vive en el encierro. Tras cumplir su condena va en busca de Bin de quién jamás ha tenido noticias.

Evidenciar como sigue el relato argumental traiciona un poco el espíritu de la película. La construcción del personaje de Qiao encarnado por su actriz fetiche Zhao Tao es un lujo de caracterización, el espectador vive a través de su rostro cómo la misma pasa de ser una joven fuerte y elegante de la mafia a perfilar en una mujer ascética y dura, castigada por la soledad y el desamor.

Los diálogos entre ella y Bin encierran una complejidad emocional apabullante, así como los momentos de Qiao con otro hombre que conoce fugazmente pero con el que en pocas líneas se genera un subtexto profundo y existencial.

Todo este mundo íntimo está sumergido en un contexto social de transformación permanente, en especial un proceso de destrucción y deterioro sobre aspectos claves de la sociedad china que en la paradojal meta del progreso pone en situaciones críticas a muchos sectores de la sociedad. Por eso este relato comienza en el 2001 y culmina durante 2018 atravesando todo ese arco histórico.

No es accidental ni caprichoso que Zhang-Ke pertenezca al selecto grupo de realizadores que cada año son elegidos por los grandes festivales. En este caso con Ash is purest White compitiendo por la Palma de Oro deja claro que su cine excede las rúbricas tradicionales, las normas previsibles y especialmente cualquier banalidad de las modas.

Por Victoria Leven
@LevenVictoria

80%
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