MDQ30: Shirley, Visions of Reality (2013), de Gustav Deutsch

Shirley: Visions of Reality (Austria – 2013)
MDQ30: Visiones – Gustav Deutsch

Dirección, Guion, Edición: Gustav Deutsch / Fotografía: Jerzy Palacz / Dirección de Arte: Hanna Schimek / Sonido: Christoph Amann / Música: Christian Fennesz, David Sylvian / Producción: Gabriele Kranzelbinder / Intérpretes: Stephanie Cumming, Christoph Bach, Florentin Groll, Elfriede Irrall, Tom Hanslmaier / Duración: 92min.

SOLEDADES LUMINOSAS

Una oficina vacía y a oscuras. A la izquierda, la puerta de madera y vidrio opaco que se replica a lo largo de la división con otro sector de trabajo. A la derecha, una pequeña ventana con la persiana en alto y una tenue luz callejera que se proyecta sobre el escritorio y la pared trasera. El silencio es total hasta que se aproxima el tren y los flashes de luz centellean en la soledad de la habitación. Luego de la segunda pasada del ferrocarril se escuchan unos pasos y se abre la puerta. El jefe y la secretaria regresan a su labor; él se sienta en el escritorio y revisa unos papeles, mientras que ella guarda algunos documentos en el fichero.

La escena corresponde al cuadro Oficina de noche (1940) del pintor realista norteamericano Edward Hopper. Pero esta obra no es la única que incluye el director austríaco Gustav Deutsch en su película, sino que utiliza 13 pinturas de Hopper en orden cronológico y espaciado a lo largo de 30 años (desde la década del 30 hasta la del 60) para retratar, de forma fragmentada y paralela, la vida de una actriz  de teatro y el marco histórico internacional del período de entreguerras, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría.

De esta manera, en Shirley- Visions of Reality lo que prima es, por un lado, la soledad de los personajes ya sea en relación con otros, por ejemplo, Shirley y su pareja Steve, pero también con ellos mismos y con el entorno. El director pareciera articular, de forma arbitraria, la expresividad de los gestos en los monólogos en voz alta (sobre todo asociados con lecturas de notas periodísticas, ensayos para un rol o diálogos de películas) con la pasividad de las acciones en la voz en off de los propios personajes que expresan sus sentimientos y opiniones.

Por el otro, la combinación de los elementos audiovisuales para la construcción del relato. Los audios de la radio cumplen varias funciones: en primera medida, contextualizan el período histórico a partir de los boletines informativos de diferentes ciudades o países a lo largo de esos 30 años. A su vez, la radio como medio de difusión remite a una época puntual histórica.

En segunda medida, los audios actúan como formadores de una periodización en la vida de Shirley, a manera de diario íntimo sonoro: se repite la fecha 28 de agosto en los diversos años, salvo el caso final que es el 29.

En última medida y, según la mirada de Deutsch, las voces de los locutores generan otra relación con el espectador, algo más relacionado con la inmediatez aunque también con la fijación del sonido. También, los cambios de tonos dan cuenta del paso del tiempo.

Respecto a lo visual sobresale el excelente trabajo de la directora de arte Hanna Schimek no sólo para reproducir las obras de Hopper, sino para brindarles una mirada propia con el juego de materialidades, luces y escasas sombras pero respetando su esencia. Por ejemplo, lo que se percibe por fuera de la ventana fue pintado así como también los cuadros que aparecen dentro de los diversos escenarios.

Además, interviene el cuidado de la cámara y sus posiciones. Para el director, este aspecto ya está contemplado en el punto de vista de las pinturas de Hopper. Por tal motivo, trató de no modificar las posturas de sus personajes ni de la cámara puesto que ello modificaba el punto de vista de la obra.

“Está basada en la imagen que nos creamos del mundo y que, a veces, tomamos como lo real”, manifiesta Deutsch y esa definición se asienta, en mayor medida, a través del uso de la fragmentación y del paralelismo para desarrollar las historias;  una interacción entre lo privado y lo público como vehículo del relato y como marcador del aislamiento de los personajes frente las texturas de la pincelada o lo efímero de la voz; una poética nueva de las sombras proyectadas en la caverna que, lejos de la oscuridad, se nutren de la luz impactante de las ventanas de Hopper.

Por Brenda Caletti
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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