Nuestro puntaje

5/10

Deux Rémi Deux (Francia / Suiza – 2015)
MDQ30: Panorama

Dirección: Pierre Léon / Guion: Pierre Léon, Renaud Legrand / Fotografía: Thomas Favel / Edición: Martial Salomon / Música: Alexander Zekke / Producción: François Martin Saint Léon / Intérpretes: Pascal Cervo, Serge Bozon, Luna Picoli-Truffaut, Bernard Eisenschitz, Jean-Christophe Bouvet / Duración: 66 minutos.

ESPEJOS OPACOS

Si bien Deux Rémi Deux se basa en la novela El Doble, de Fiódor Dostoyevski, por su temática, también podría ser una transposición del cuento William Wilson de Edgard Allan Poe.

“Parecía que su rivalidad sólo se debía al caprichoso deseo de contradecirme, asombrarme o mortificarme; aunque había momentos en que yo no podía menos que observar, con una mezcla de asombro, humillación y resentimiento que Wilson mezclaba sus injurias, sus insultos o sus contradicciones con un muy inapropiado y sin duda inoportuno modo afectuoso”.

La cita corresponde al, antes nombrado, cuento de Poe publicado en 1839, y bien podría incluirse en alguno de los diálogos de la última película del director ruso, radicado en Francia, Pierre León. En ambos casos, el protagonista atraviesa una situación extrema e inexplicable: se encuentra con su doble, el cual es naturalizado por el entorno pero no por sí mismo. Esta duplicación entorpece la vida de los protagonistas, al punto de verse amenazados por su repentina aparición.

Pero entre el relato y Deux Rémi, Deux se identifican algunas distinciones: por ejemplo, en Poe se considera que los William son parientes, mientras que los Rémi no son tomados como tales, incluso el protagonista vive con su hermano Phillipe.

También difiere la elaboración de los personajes. Mientras que en los William se produce una especie de camino evolutivo, desde una mimetización completa de gestos y vestimenta hacia el doble concebido como una suerte de conciencia externa espectral; los Rémi se aferran, desde el inicio, en mostrarse como opuestos. El primero se viste informal, es bastante tranquilo y poco sociable; el segundo se viste bien, le gusta llamar la atención y seducir a sus interlocutores.

Es curioso el contraste de las construcciones discursivas: el segundo William como la conciencia perdida, el remordimiento con el que inicia el relato. El segundo Rémi, por el contrario, como el deseo, la adrenalina frente a la pasividad.

Por último, Poe incorpora el doble repentinamente y luego teje una serie de analogías entre ambos desde la voz del narrador.  León pareciera anticiparlo ya desde el comienzo cuando el protagonista comenta que no puede dormir porque siente que alguien lo vigila desde la ventana y luego suma un reloj descompuesto; clara metáfora de ese tiempo suspendido del desdoblamiento.

Ahora bien, si se piensa sólo en Deux Rémi, Deux, todos aquellos posibles juegos de espejos, de simbologías, de la comicidad por los equívocos o de lo espeluznante por la pérdida del dominio propio quedan truncos debido a la falta de profundización en las propuestas del director. Ningún mecanismo es explotado en su totalidad, sino que se presenta una multiplicidad de opciones que permanecen inconclusas, repetidas y que acaban por transformar a la película en algo agobiante.

León no aprovecha la diferenciación que con tanto ahínco describe en sus personajes, más bien ambos Rémi quedan atrapados en sus propias debilidades y dudas. Sólo en el final pareciera vislumbrarse un pequeño quiebre. Y los personajes restantes terminan por perderse en la misma confusión, sin mostrar matices.

“Parecía que su rivalidad sólo se debía al caprichoso deseo de contradecirme, asombrarme o mortificarme”, escribió Poe y aquellas palabras parecerían resignificarse en Deux Rémi, Deux: un anhelo de estupor y fascinación desvanecido por el propósito, quizás caprichoso, de querer abarcar múltiples mecanismos; una diversidad que diluye, a final de cuentas, el diferencial; el hecho de que un Rémi no es lo mismo que dos ni que uno duplicado.

Por Brenda Caletti

Nuestro puntaje

5/10

Deux Rémi Deux (Francia / Suiza – 2015)
MDQ30: Panorama

Dirección: Pierre Léon / Guion: Pierre Léon, Renaud Legrand / Fotografía: Thomas Favel / Edición: Martial Salomon / Música: Alexander Zekke / Producción: François Martin Saint Léon / Intérpretes: Pascal Cervo, Serge Bozon, Luna Picoli-Truffaut, Bernard Eisenschitz, Jean-Christophe Bouvet / Duración: 66 minutos.

ESPEJOS OPACOS

Si bien Deux Rémi Deux se basa en la novela El Doble, de Fiódor Dostoyevski, por su temática, también podría ser una transposición del cuento William Wilson de Edgard Allan Poe.

“Parecía que su rivalidad sólo se debía al caprichoso deseo de contradecirme, asombrarme o mortificarme; aunque había momentos en que yo no podía menos que observar, con una mezcla de asombro, humillación y resentimiento que Wilson mezclaba sus injurias, sus insultos o sus contradicciones con un muy inapropiado y sin duda inoportuno modo afectuoso”.

La cita corresponde al, antes nombrado, cuento de Poe publicado en 1839, y bien podría incluirse en alguno de los diálogos de la última película del director ruso, radicado en Francia, Pierre León. En ambos casos, el protagonista atraviesa una situación extrema e inexplicable: se encuentra con su doble, el cual es naturalizado por el entorno pero no por sí mismo. Esta duplicación entorpece la vida de los protagonistas, al punto de verse amenazados por su repentina aparición.

Pero entre el relato y Deux Rémi, Deux se identifican algunas distinciones: por ejemplo, en Poe se considera que los William son parientes, mientras que los Rémi no son tomados como tales, incluso el protagonista vive con su hermano Phillipe.

También difiere la elaboración de los personajes. Mientras que en los William se produce una especie de camino evolutivo, desde una mimetización completa de gestos y vestimenta hacia el doble concebido como una suerte de conciencia externa espectral; los Rémi se aferran, desde el inicio, en mostrarse como opuestos. El primero se viste informal, es bastante tranquilo y poco sociable; el segundo se viste bien, le gusta llamar la atención y seducir a sus interlocutores.

Es curioso el contraste de las construcciones discursivas: el segundo William como la conciencia perdida, el remordimiento con el que inicia el relato. El segundo Rémi, por el contrario, como el deseo, la adrenalina frente a la pasividad.

Por último, Poe incorpora el doble repentinamente y luego teje una serie de analogías entre ambos desde la voz del narrador.  León pareciera anticiparlo ya desde el comienzo cuando el protagonista comenta que no puede dormir porque siente que alguien lo vigila desde la ventana y luego suma un reloj descompuesto; clara metáfora de ese tiempo suspendido del desdoblamiento.

Ahora bien, si se piensa sólo en Deux Rémi, Deux, todos aquellos posibles juegos de espejos, de simbologías, de la comicidad por los equívocos o de lo espeluznante por la pérdida del dominio propio quedan truncos debido a la falta de profundización en las propuestas del director. Ningún mecanismo es explotado en su totalidad, sino que se presenta una multiplicidad de opciones que permanecen inconclusas, repetidas y que acaban por transformar a la película en algo agobiante.

León no aprovecha la diferenciación que con tanto ahínco describe en sus personajes, más bien ambos Rémi quedan atrapados en sus propias debilidades y dudas. Sólo en el final pareciera vislumbrarse un pequeño quiebre. Y los personajes restantes terminan por perderse en la misma confusión, sin mostrar matices.

“Parecía que su rivalidad sólo se debía al caprichoso deseo de contradecirme, asombrarme o mortificarme”, escribió Poe y aquellas palabras parecerían resignificarse en Deux Rémi, Deux: un anhelo de estupor y fascinación desvanecido por el propósito, quizás caprichoso, de querer abarcar múltiples mecanismos; una diversidad que diluye, a final de cuentas, el diferencial; el hecho de que un Rémi no es lo mismo que dos ni que uno duplicado.

Por Brenda Caletti

Crítica: Deux Rémi Deux (2015), de Pierre Léon – MDQ30

Nuestro puntaje

5/10

Deux Rémi Deux (Francia / Suiza – 2015)
MDQ30: Panorama

Dirección: Pierre Léon / Guion: Pierre Léon, Renaud Legrand / Fotografía: Thomas Favel / Edición: Martial Salomon / Música: Alexander Zekke / Producción: François Martin Saint Léon / Intérpretes: Pascal Cervo, Serge Bozon, Luna Picoli-Truffaut, Bernard Eisenschitz, Jean-Christophe Bouvet / Duración: 66 minutos.

ESPEJOS OPACOS

Si bien Deux Rémi Deux se basa en la novela El Doble, de Fiódor Dostoyevski, por su temática, también podría ser una transposición del cuento William Wilson de Edgard Allan Poe.

“Parecía que su rivalidad sólo se debía al caprichoso deseo de contradecirme, asombrarme o mortificarme; aunque había momentos en que yo no podía menos que observar, con una mezcla de asombro, humillación y resentimiento que Wilson mezclaba sus injurias, sus insultos o sus contradicciones con un muy inapropiado y sin duda inoportuno modo afectuoso”.

La cita corresponde al, antes nombrado, cuento de Poe publicado en 1839, y bien podría incluirse en alguno de los diálogos de la última película del director ruso, radicado en Francia, Pierre León. En ambos casos, el protagonista atraviesa una situación extrema e inexplicable: se encuentra con su doble, el cual es naturalizado por el entorno pero no por sí mismo. Esta duplicación entorpece la vida de los protagonistas, al punto de verse amenazados por su repentina aparición.

Pero entre el relato y Deux Rémi, Deux se identifican algunas distinciones: por ejemplo, en Poe se considera que los William son parientes, mientras que los Rémi no son tomados como tales, incluso el protagonista vive con su hermano Phillipe.

También difiere la elaboración de los personajes. Mientras que en los William se produce una especie de camino evolutivo, desde una mimetización completa de gestos y vestimenta hacia el doble concebido como una suerte de conciencia externa espectral; los Rémi se aferran, desde el inicio, en mostrarse como opuestos. El primero se viste informal, es bastante tranquilo y poco sociable; el segundo se viste bien, le gusta llamar la atención y seducir a sus interlocutores.

Es curioso el contraste de las construcciones discursivas: el segundo William como la conciencia perdida, el remordimiento con el que inicia el relato. El segundo Rémi, por el contrario, como el deseo, la adrenalina frente a la pasividad.

Por último, Poe incorpora el doble repentinamente y luego teje una serie de analogías entre ambos desde la voz del narrador.  León pareciera anticiparlo ya desde el comienzo cuando el protagonista comenta que no puede dormir porque siente que alguien lo vigila desde la ventana y luego suma un reloj descompuesto; clara metáfora de ese tiempo suspendido del desdoblamiento.

Ahora bien, si se piensa sólo en Deux Rémi, Deux, todos aquellos posibles juegos de espejos, de simbologías, de la comicidad por los equívocos o de lo espeluznante por la pérdida del dominio propio quedan truncos debido a la falta de profundización en las propuestas del director. Ningún mecanismo es explotado en su totalidad, sino que se presenta una multiplicidad de opciones que permanecen inconclusas, repetidas y que acaban por transformar a la película en algo agobiante.

León no aprovecha la diferenciación que con tanto ahínco describe en sus personajes, más bien ambos Rémi quedan atrapados en sus propias debilidades y dudas. Sólo en el final pareciera vislumbrarse un pequeño quiebre. Y los personajes restantes terminan por perderse en la misma confusión, sin mostrar matices.

“Parecía que su rivalidad sólo se debía al caprichoso deseo de contradecirme, asombrarme o mortificarme”, escribió Poe y aquellas palabras parecerían resignificarse en Deux Rémi, Deux: un anhelo de estupor y fascinación desvanecido por el propósito, quizás caprichoso, de querer abarcar múltiples mecanismos; una diversidad que diluye, a final de cuentas, el diferencial; el hecho de que un Rémi no es lo mismo que dos ni que uno duplicado.

Por Brenda Caletti

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