Nuestro puntaje

5/10

Café (Cantos de humo) (Mexico – 2014)
Muestra DocBuenosAires 2014

Dirección y Fotografía: Hatuey Viveros Lavielle / Producción: Carlos Hernández Vázquez y Hatuey Viveros Lavielle / Guion: Mónica Revilla y Hatuey Viveros Lavielle / Sonido: Axel Muñoz Barba / Edición: Pedro García / Duración: 80 Minutos.

EL RITUAL DEL CASI CAFÉ

Un señor tira de la cuerda y hace sonar una campana, el sonido se repliega mientras aparece en primer plano la cara de un joven. Luego, las resonancias se fusionan con cantos religiosos. La celebración proviene de una pequeña capilla, donde, de a poco, la gente comienza a salir con velas y flores. Es de noche, el grupo peregrina y canta hasta llegar a destino: la tumba de Antonio Hernández Hilario, fallecido en noviembre de 2010. Se colocan las flores alrededor de la lápida y se clavan en la tierra las velas. Tras finalizar el rito, la gente se aleja.

¿Quién era Antonio? ¿Cómo murió? Esas preguntas no son las correctas (y tampoco se pretende responderlas) sino que la clave está en cómo funciona el homenaje de esa muerte para la construcción de la historia o, por lo menos, allí parece ubicarse el director mexicano Hatuey Viveros Lavielle con su segundo largometraje Café (Cantos de humo).

Jorge es hijo de Antonio, vive con su mamá y sus hermanas menores. Toda la familia pertenece a la comunidad náhuatl ubicada en Sierra de Puebla, México. Está a punto de recibirse de abogado, sólo le falta rendir el examen final. Sin embargo, en los diálogos con su madre se entrevé la duda: comenzar a trabajar de su oficio implicaría por un lado, tener el poder de asistir a la gente de su comunidad y, por otro, dejar de ayudar a su familia.

Su hermana Rosario, de 16 años, está embarazada. La familia del joven acepta ayudar con los gastos necesarios para la crianza mientras que Rosario pretende también un acercamiento con el chico en tanto relación de pareja. Como eso no sucede y ella tampoco se siente preparada, la adolescente duda sobre tener o no al bebé.

Por otra parte, Jorge y su madre organizan los preparativos para la próxima celebración del aniversario de fallecimiento de Antonio. Para ello, entre otras cosas, compran varios pavos para criarlos y luego sacrificar a uno en honor del festejo.

El documental trabaja la cotidianidad a través de acciones simples con un doble emplazamiento: por un lado, la familia y, por otro, la vida en comunidad. Éste último caso se refuerza a partir del uso del lenguaje autóctono en varias oportunidades que, además brinda un aspecto más íntimo. Sin embargo, la mayoría de estas situaciones parecen funcionar más como una excusa para el desarrollo de la historia que como subtemas. ¿Por qué? Porque la película está estructurada como un círculo perfecto: empieza y termina con el aniversario de la muerte de Antonio. La propia estructura conspira contra el documental que por un lado se torna monótono y por otro presenta algunos temas importantes que después no desarrolla, como el embarazo de rosario y su decisión de abortar o no.

Este grado de subordinación también actúa en el título: la película se llama café. Entonces se cree que dicha infusión representa algo importante o, por lo menos, significativo. Al comienzo parecería que la preparación del café funciona como centro de reunión, donde la familia interactúa de una forma más íntima. No obstante, a lo largo del filme este punto de encuentro se diluye y la acción de tomar un café se reduce a solo este gesto.

Entonces, ¿Cuál es la historia? ¿La vida de la familia tras la muerte de Antonio? ¿La decisión de Jorge sobre su carrera? ¿La de Rosario sobre su bebé? Viveros Lavielle propone una mirada sobre la familia y los quehaceres diarios, intenta mantener la pulcritud de las acciones y diálogos para reforzar la intimidad de dicha familia pero falla en la articulación: no sólo es importante el funcionamiento de un círculo perfecto, a veces, el valor individual de las acciones llevan a que el ciclo cierre por sí mismo.

Por Brenda Caletti
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

Nuestro puntaje

5/10

Café (Cantos de humo) (Mexico – 2014)
Muestra DocBuenosAires 2014

Dirección y Fotografía: Hatuey Viveros Lavielle / Producción: Carlos Hernández Vázquez y Hatuey Viveros Lavielle / Guion: Mónica Revilla y Hatuey Viveros Lavielle / Sonido: Axel Muñoz Barba / Edición: Pedro García / Duración: 80 Minutos.

EL RITUAL DEL CASI CAFÉ

Un señor tira de la cuerda y hace sonar una campana, el sonido se repliega mientras aparece en primer plano la cara de un joven. Luego, las resonancias se fusionan con cantos religiosos. La celebración proviene de una pequeña capilla, donde, de a poco, la gente comienza a salir con velas y flores. Es de noche, el grupo peregrina y canta hasta llegar a destino: la tumba de Antonio Hernández Hilario, fallecido en noviembre de 2010. Se colocan las flores alrededor de la lápida y se clavan en la tierra las velas. Tras finalizar el rito, la gente se aleja.

¿Quién era Antonio? ¿Cómo murió? Esas preguntas no son las correctas (y tampoco se pretende responderlas) sino que la clave está en cómo funciona el homenaje de esa muerte para la construcción de la historia o, por lo menos, allí parece ubicarse el director mexicano Hatuey Viveros Lavielle con su segundo largometraje Café (Cantos de humo).

Jorge es hijo de Antonio, vive con su mamá y sus hermanas menores. Toda la familia pertenece a la comunidad náhuatl ubicada en Sierra de Puebla, México. Está a punto de recibirse de abogado, sólo le falta rendir el examen final. Sin embargo, en los diálogos con su madre se entrevé la duda: comenzar a trabajar de su oficio implicaría por un lado, tener el poder de asistir a la gente de su comunidad y, por otro, dejar de ayudar a su familia.

Su hermana Rosario, de 16 años, está embarazada. La familia del joven acepta ayudar con los gastos necesarios para la crianza mientras que Rosario pretende también un acercamiento con el chico en tanto relación de pareja. Como eso no sucede y ella tampoco se siente preparada, la adolescente duda sobre tener o no al bebé.

Por otra parte, Jorge y su madre organizan los preparativos para la próxima celebración del aniversario de fallecimiento de Antonio. Para ello, entre otras cosas, compran varios pavos para criarlos y luego sacrificar a uno en honor del festejo.

El documental trabaja la cotidianidad a través de acciones simples con un doble emplazamiento: por un lado, la familia y, por otro, la vida en comunidad. Éste último caso se refuerza a partir del uso del lenguaje autóctono en varias oportunidades que, además brinda un aspecto más íntimo. Sin embargo, la mayoría de estas situaciones parecen funcionar más como una excusa para el desarrollo de la historia que como subtemas. ¿Por qué? Porque la película está estructurada como un círculo perfecto: empieza y termina con el aniversario de la muerte de Antonio. La propia estructura conspira contra el documental que por un lado se torna monótono y por otro presenta algunos temas importantes que después no desarrolla, como el embarazo de rosario y su decisión de abortar o no.

Este grado de subordinación también actúa en el título: la película se llama café. Entonces se cree que dicha infusión representa algo importante o, por lo menos, significativo. Al comienzo parecería que la preparación del café funciona como centro de reunión, donde la familia interactúa de una forma más íntima. No obstante, a lo largo del filme este punto de encuentro se diluye y la acción de tomar un café se reduce a solo este gesto.

Entonces, ¿Cuál es la historia? ¿La vida de la familia tras la muerte de Antonio? ¿La decisión de Jorge sobre su carrera? ¿La de Rosario sobre su bebé? Viveros Lavielle propone una mirada sobre la familia y los quehaceres diarios, intenta mantener la pulcritud de las acciones y diálogos para reforzar la intimidad de dicha familia pero falla en la articulación: no sólo es importante el funcionamiento de un círculo perfecto, a veces, el valor individual de las acciones llevan a que el ciclo cierre por sí mismo.

Por Brenda Caletti
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

DocBsAs: Café (Cantos de humo)

Nuestro puntaje

5/10

Café (Cantos de humo) (Mexico – 2014)
Muestra DocBuenosAires 2014

Dirección y Fotografía: Hatuey Viveros Lavielle / Producción: Carlos Hernández Vázquez y Hatuey Viveros Lavielle / Guion: Mónica Revilla y Hatuey Viveros Lavielle / Sonido: Axel Muñoz Barba / Edición: Pedro García / Duración: 80 Minutos.

EL RITUAL DEL CASI CAFÉ

Un señor tira de la cuerda y hace sonar una campana, el sonido se repliega mientras aparece en primer plano la cara de un joven. Luego, las resonancias se fusionan con cantos religiosos. La celebración proviene de una pequeña capilla, donde, de a poco, la gente comienza a salir con velas y flores. Es de noche, el grupo peregrina y canta hasta llegar a destino: la tumba de Antonio Hernández Hilario, fallecido en noviembre de 2010. Se colocan las flores alrededor de la lápida y se clavan en la tierra las velas. Tras finalizar el rito, la gente se aleja.

¿Quién era Antonio? ¿Cómo murió? Esas preguntas no son las correctas (y tampoco se pretende responderlas) sino que la clave está en cómo funciona el homenaje de esa muerte para la construcción de la historia o, por lo menos, allí parece ubicarse el director mexicano Hatuey Viveros Lavielle con su segundo largometraje Café (Cantos de humo).

Jorge es hijo de Antonio, vive con su mamá y sus hermanas menores. Toda la familia pertenece a la comunidad náhuatl ubicada en Sierra de Puebla, México. Está a punto de recibirse de abogado, sólo le falta rendir el examen final. Sin embargo, en los diálogos con su madre se entrevé la duda: comenzar a trabajar de su oficio implicaría por un lado, tener el poder de asistir a la gente de su comunidad y, por otro, dejar de ayudar a su familia.

Su hermana Rosario, de 16 años, está embarazada. La familia del joven acepta ayudar con los gastos necesarios para la crianza mientras que Rosario pretende también un acercamiento con el chico en tanto relación de pareja. Como eso no sucede y ella tampoco se siente preparada, la adolescente duda sobre tener o no al bebé.

Por otra parte, Jorge y su madre organizan los preparativos para la próxima celebración del aniversario de fallecimiento de Antonio. Para ello, entre otras cosas, compran varios pavos para criarlos y luego sacrificar a uno en honor del festejo.

El documental trabaja la cotidianidad a través de acciones simples con un doble emplazamiento: por un lado, la familia y, por otro, la vida en comunidad. Éste último caso se refuerza a partir del uso del lenguaje autóctono en varias oportunidades que, además brinda un aspecto más íntimo. Sin embargo, la mayoría de estas situaciones parecen funcionar más como una excusa para el desarrollo de la historia que como subtemas. ¿Por qué? Porque la película está estructurada como un círculo perfecto: empieza y termina con el aniversario de la muerte de Antonio. La propia estructura conspira contra el documental que por un lado se torna monótono y por otro presenta algunos temas importantes que después no desarrolla, como el embarazo de rosario y su decisión de abortar o no.

Este grado de subordinación también actúa en el título: la película se llama café. Entonces se cree que dicha infusión representa algo importante o, por lo menos, significativo. Al comienzo parecería que la preparación del café funciona como centro de reunión, donde la familia interactúa de una forma más íntima. No obstante, a lo largo del filme este punto de encuentro se diluye y la acción de tomar un café se reduce a solo este gesto.

Entonces, ¿Cuál es la historia? ¿La vida de la familia tras la muerte de Antonio? ¿La decisión de Jorge sobre su carrera? ¿La de Rosario sobre su bebé? Viveros Lavielle propone una mirada sobre la familia y los quehaceres diarios, intenta mantener la pulcritud de las acciones y diálogos para reforzar la intimidad de dicha familia pero falla en la articulación: no sólo es importante el funcionamiento de un círculo perfecto, a veces, el valor individual de las acciones llevan a que el ciclo cierre por sí mismo.

Por Brenda Caletti
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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