Días de ira

Días de ira / Law abiding citizen (Estados Unidos – 2009)

Dirección: F. Gary Gray / Guión: Kurt Wimmer / Fotografía: Jonathan Sela / Música: Brian Tyler / Edición: Tariq Anwar / Elenco: Gerald Butler, Jamie Foxx, Leslie Bibb, Colm Meaney, Viola Davis, Bruce McGill, Regina Hall / Duración: 118 minutos

Tranqui, todo tranqui 

Law abiding citizen (algo así como Ciudadano obediente de la ley, algo muy alejado del título local Días de ira) se plantea desde su inicio como un filme polémico, conflictivo, que pone al espectador en situaciones de aparente incomodidad. Pero eso es pura superficie, porque en verdad es una película cuyo relato se va tornando, rápidamente, muy tranquilizador.

Lo es porque las preguntas y reflexiones que va dejando (o arrojando más bien, con su torpeza discursiva) se concentran en lo obvio y lo inmediato, del tipo “el sistema judicial es una cagada” o “miren como a los abogados sólo les importa su récord de condenas pero no lo que le sucede a un padre de familia que perdió todo”. Nunca en cuestiones de fondo, como por ejemplo la forma en que se aplica la ley, el establecimiento de prioridades, los principios generales que chocan con casos particulares o, incluso para qué sirve el sistema legal republicano y democrático.

También lo es porque le da la razón a través de su puesta en escena al ciudadano indignado, a la víctima, que a partir de su pérdida tiene derecho a hacer lo que sea, a matar a quien sea, porque lo justifica su dolor.

Asimismo, porque cuestiona representantes circunstanciales, pero no estructuras permanentes. En el fondo (o no tanto), es de derecha en el sentido de que es conservadora de sistemas y organigramas. No hay vocación rupturista en absoluto, sólo un poco de griterío.

Y finalmente, lo es por porque el villano que construye, incuestionable en sus motivos, aparentemente invencible en su accionar, es tirado abajo en pos de la tranquilidad del espectador.

Me viene a la mente un buen estreno de esta semana, El hombre lobo, que posee un particular diálogo. Allí, el Inspector Aberline, interpretado por Hugo Weaving, va a tomar una cerveza a la taberna. Cuando los habitantes del pueblo le piden que actúe en base a determinadas supersticiones y rumores, él responde algo así: “no puedo actuar sin pruebas, son las reglas. Éstas están para que no nos comamos vivos entre nosotros”. En esa frase hay bastante más inteligencia que en todo el metraje de Días de ira.

Rodrigo Seijas
redacción@cineramaplus.com.ar

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