Día de los enamorados

Día de los enamorados / Valentine’s Day (Estados Unidos – 2009)

Dirección: Garry Marshall / Guión: Katherine Fugate / Fotografía: Charles Minsky / Música: John Debney / Edición: Bruce Green / Diseño de producción: Albert Brenner / Elenco: Jessica Alba, Jessica Biel, Bradley Cooper, Hector Elizondo, Jamie Foxx, Jennifer Garner, Topher Grace, Anne Hathaway, Ashton Kutcher, Shirley MacLaine, Emma Roberts, Julia Roberts / Duración: 125 minutos

Seamos honestos: ¿alguien pensaba encontrar en Día de los enamorados una aguda reflexión sobre el amor y otros pesares? No. Bueno, no al menos yo. Así como está, la nueva comedia romántica de Garry Marshall se defiende y hasta pasa como un moderado entretenimiento. Es más, no llega a la cima de horrores de una Realmente amor, una cosa parecida (y uso la palabra “cosa” porque ni esta ni aquella son cine) pero que tenía la muy hipócrita visión de que el amor podía incluso suspender la muerte y la tragedia.

La comparación viene a cuento de que tanto Realmente amor como Día de los enamorados están construidas en base al mismo pensamiento industrial, antes que artístico: reunamos a un grupo de actores conocidos, crucemos varias historias, centrémonos en el espíritu de alguna celebración (antes la Navidad ahora el San Valentín) y justifiquemos todas y cada una de las acciones del guión a partir de estos criterios. Ambas películas tienen los mismos problemas de irregularidad, pero Marshall, tal vez por no ser inglés y no tener la necesidad de mostrarse “inteligente”, construye un producto más honesto.

Día de los enamorados es cristalina desde el vamos. Arranca con una voz en off de locutor de radio que alerta sobre el inicio del Día de San Valentín y dice que a partir de entonces se podrá escuchar un compilado de las más reconocidas canciones de amor. Troque esas canciones por arquetipos de historias románticas del cine, y ahí obtendrá la receta que termina por elaborar este postre por momentos excedido en dulce.

Marshall es claro ahí y, también y más interesante, con el personaje central de Ashton Kutcher, dueño de una florería que trabaja a destajo justamente en este día. El film se anima a decir, no en voz demasiado alta (es cierto) pero lo dice, que el Día de los enamorados no es más que otro fenómeno comercial que sirve para vender flores, bombones y demás artilugios, como corazones a cuerda que dicen “te quiero”. Con eso le alcanza, y con algunas historias simpáticas (la de Anne Hathaway y Topher Grace) y chistes logrados, para autodefinirse como un buen producto de marketing sin culpa.

Y se sabe, lo peor en esta clase de películas es cuando no quieren reconocer lo que son. Día de los enamorados lo dice orgullosamente. Si uno logra suspender la pose cínica (y eso para un crítico de cine es mucho, sépanlo) por dos horas hasta puede que la pase bien.

Mex Faliero
redacción@cineramaplus.com.ar

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