Crítica: Declaración de vida (2011), de Valérie Donzelli

Declaración de vida / La guerre est déclarée (Francia – 2011)
En España: Declaración de guerra

Dirección: Valérie Donzelli / Guión: Valérie Donzelli y Jérémie Elkaïm/ Producción: Edouard Weil / Fotografía: Sébastien Buchmann / Montaje: Pauline Gaillard / Diseño de producción: Gaëlle Usandivaras / Intérpretes: Valérie Donzelli, Jérémie Elkaïm, César Dessix, Gabriel Elkaïm, Brigitte Sy, Elina Lowensohn, Michèle Moretti, Philippe Laudenbach / Duración: 100 minutos.

Fragmentos de vida

Declaración de vida, el segundo largometraje de la directora y actriz Valérie Donzelli, es un film de gran sensibilidad en donde, a través de un relato cargado de artilugios cinematográficos, se va develando un drama cotidiano.

Situados en Paris y en la actualidad, una joven pareja de amantes se inician en la vida amorosa de forma abrupta pero eficaz. Bastó una mirada penetrante para que la flecha de Cupido diera justo en el blanco.

No es casualidad que dichos personajes carguen con los nombres de aquella tragedia shakesperiana en donde una niña llamada Julieta se enamora de Romeo, el hijo del enemigo más acérrimo de su padre. El vaticinio del cruel desenlace, tan sólo será la punta para comenzar a comprender el tema de Declaración de vida.

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Casi sin pausa, Julieta (Valérie Donzelli) da a luz a Adam, un bebé que nace con un grave problema de salud. La situación está declarada, o mejor dicho la guerra. Obligados a vivir en el hospital público de niños, Romeo (Jérémie Elkaïm) y Julieta afrontarán diferentes etapas de su reciente relación, las cuales son representadas de forma bella y simétrica acompañadas de un ritmo ágil y placentero.

De relato simple pero de gran emotividad, la película intenta mostrar breves fragmentos de la vida diaria que deben transitar los padres de niños enfermos. Lejos de la morbosidad propia de una casa de salud, las imágenes se suceden fluidas y alegres. El montaje rítmico y el gran trabajo musical realizado le dan color a una escena demasiado trágica que, si bien podría serlo, no apunta al comúnmente llamado “golpe bajo”.

Para destacar como logros me quedo con las ágiles secuencias de montaje y la especial selección sonora. Además de resaltar la fuerte impronta sentimental que pinta la cinta de colores vívidos, brillantes u opacos, pero realistas.

Por Paula Caffaro
redaccion@cineramaplus.com.ar

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