Danny Boyle: «T2 Trainspotting tiene que ver con el tiempo»

21 años después de estrenar Trainspotting, uno de sus títulos más emblemáticos, Danny Boyle se asoció con sus productores, guionistas y actores para emprender una secuela atípica, T2 Trainspotting, cuyo estreno mundial se produjo el pasado febrero en el marco del Festival de Cine de Berlín. esta es una entrevista que el realizador le concedió en aquel momento al portal Cineuropa.

¿Cómo surgió la idea de hacer una continuación de Trainspotting?
-Después de que la primera película cosechara tal éxito, en 2002 Irvine Welsh decidió escribir una secuela, que dio como resultado el libro Porno. Nos dio los derechos y adaptamos el libro, pero no era lo suficientemente bueno porque parecía un refrito con una historia ligeramente distinta y otras bromas. Lo hiciéramos como lo hiciéramos, la gente se sentiría decepcionada. Cuando me encontré con el guionista John Hodge y los dos productores, desarrollamos un guion mucho más personal. La historia habla del tiempo y la edad, lo que forma parte realmente de lo que los actores venden de sí mismos y tiene mucho que ver con su aspecto.

¿Cómo lo enfocó?
-Queríamos hacer una nueva película en la que fuera interesante retomar estos personajes. Debido al éxito de la original, podíamos recabar 50 millones de dólares, cuando solemos hacer películas que no superan los 20 millones. Eso nos permitía hacer la película que quisiéramos. Los actores no esperaban una gran remuneración por la secuela; todos ellos fueron pagados por igual y si la cinta resulta ser un éxito, recibirán compensación suplementaria.

¿Fue T2: Trainspotting un reencuentro?
-No fue un reencuentro escolar para ninguno de nosotros porque los actores llegaron en momentos diferentes. Jonny Lee Miller y Robert Carlyle lo hicieron durante sus vacaciones de verano porque trabajan en grandes producciones de series de televisión. No tuvimos a Ewan McGregor durante un tiempo porque tenía que acabar American Pastoral en Los Ángeles.

En su película, los personajes tienen que lidiar con varios cambios en el mundo. ¿Era su intención hacer una secuela atípica?
-Me inspiró la vieja serie británica The Likely Lads, que cuenta la historia de dos personajes de la clase trabajadora y tuvo una secuela siete años después. Ellos cambiaron pero seguían siendo los mismos. Había un gran elemento cómico en todo ello y aquello me impactó. Lo extraordinario del cine, de la televisión y de la cámara es cómo aborda el tiempo, todo el tiempo. Cuando uno ve una película, está viendo tiempo editado. Cuando ves a un actor en tu película favorita, aparece congelado en la imagen para vos. Con estas dos edades, estos dos tiempos, juntos, en cierto modo se devuelve a los actores a su público porque también sufren los efectos del tiempo. Ese es el poder del cine.

¿Cómo gestionó el impacto en redes sociales?
-En las redes todo el mundo quería que recuperáramos el estribillo de “Elige la vida…” porque el primero fue un éxito y se ponían camisetas y pósteres. Así que lo hicimos. En 1996, se burlaba de las adicciones consumistas, las elecciones de su tiempo. Ahora, se burla de las adicciones contemporáneas, que son las redes sociales y demás, y el costo que hay detrás. La gente en fábricas de China producen estos trozos de equipos digitales, lo que se salda con vidas arruinadas.

El discurso del personaje de McGregor es, en realidad, una confesión porque dice que cambia y que escoge la decepción. Elegir perder a los que amas, elegir no ser la persona que querías ser… y quería hijos y no los tuvo. Cuando ya tienes 46, ya has tomado tus decisiones y tienes que vivir con ellas. Es toda una confesión sobre su dolor.

Frente a tanta expectativa ¿Fue difícil encontrar el estilo visual adecuado?
-Teníamos la obligación de honrar el trabajo del director de fotografía Brian Tufano, que trabajó en la primera entrega. No podíamos trabajar con él porque no tiene buena salud. Con Anthony Dod Mantle, intentamos que el estilo de la cinta emergiera más bien en la sala de montaje, lo que resulta interesante porque la película tiene que ver con el tiempo, igual que el montaje.

Fuentes: Cineuropa
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