Nuestro puntaje

8/10

Una segunda madre / Que horas ela volta? (Brasil – 2015)

Dirección y guión: Anna Muylaert / Fotografía: Barbara Alvarez / Edición: Karen Harley / Música: Fabio Trummer y Vitor Araujo / Diseño de producción: Marcos Pedroso / Intérpretes: Regina Case, Camila Mardila, Michel Joelsas, Karine Teles, Lourenco Mutarelli, Helena Albergaria / Duración: 114 minutos.

Val, la protagonista de esta película, es la mucama con cama adentro de una familia adinerada de Sao Paulo. Lleva muchos años en esa casa y ha establecido un vínculo con el hijo del matrimonio para el que trabaja, que el joven no tiene con su propia madre, y según conoceremos con el correr del filme, Val tampoco lo tiene con su hija.

La hija de Val es Jessica, una joven adulta que quiere mudarse a Sao Paulo para estudiar en la Universidad. Ellas estuvieron mucho tiempo sin verse, incluso llegaron a perder el contacto, pero pronto Jessica llegará a la ciudad y se instalará en la casa poniendo en crisis la aparente calma del hogar y provocando distintas pasiones en cada uno de sus habitantes.

Una segunda madre puede vincularse fácilmente con películas latinoamericanas recientes centradas en la figura de la empleada doméstica, pero en lo personal me parece que hay una serie de elementos que la relacionan especialmente con Casa Grande (Brasil, 2014). En ella Fellipe Barbosa contaba la historia de una familia carioca en plena decadencia.

En ambos filmes, que están ambientados en las principales ciudades de Brasil, se trabaja tanto sobre la idea de la movilidad de clases (una clase dominante que cae en decadencia o ve como los sectores oprimidos empiezan a ocupar espacios -la universidad en el caso de Una segunda madre– que antes le resultaban inaccesibles) como en los estrechos vínculos que establece el hijo con los empleados de la familia.

Sobre el final del metraje Val descubrirá que su hija puede llegar a repetir algunas situaciones de su propia historia por lo cual tendrá la posibilidad de tomar alguna decisión que le permita romper ese círculo. Todos estos tópicos son trabajados con sutileza y precisa caligrafía por Anna Muylaert, una cineasta que demuestra un gran control sobre la puesta en escena y lucidez para marcar con pequeños detalles el humor de sus personajes. Una segunda madre es un trabajo notable y una invitación a esperar a su sucesora Mãe só há uma, que acaba de estrenarse en la Berlinale.

Por Fausto Nicolás Balbi
@FaustoNB

 

Nuestro puntaje

8/10

Una segunda madre / Que horas ela volta? (Brasil – 2015)

Dirección y guión: Anna Muylaert / Fotografía: Barbara Alvarez / Edición: Karen Harley / Música: Fabio Trummer y Vitor Araujo / Diseño de producción: Marcos Pedroso / Intérpretes: Regina Case, Camila Mardila, Michel Joelsas, Karine Teles, Lourenco Mutarelli, Helena Albergaria / Duración: 114 minutos.

Val, la protagonista de esta película, es la mucama con cama adentro de una familia adinerada de Sao Paulo. Lleva muchos años en esa casa y ha establecido un vínculo con el hijo del matrimonio para el que trabaja, que el joven no tiene con su propia madre, y según conoceremos con el correr del filme, Val tampoco lo tiene con su hija.

La hija de Val es Jessica, una joven adulta que quiere mudarse a Sao Paulo para estudiar en la Universidad. Ellas estuvieron mucho tiempo sin verse, incluso llegaron a perder el contacto, pero pronto Jessica llegará a la ciudad y se instalará en la casa poniendo en crisis la aparente calma del hogar y provocando distintas pasiones en cada uno de sus habitantes.

Una segunda madre puede vincularse fácilmente con películas latinoamericanas recientes centradas en la figura de la empleada doméstica, pero en lo personal me parece que hay una serie de elementos que la relacionan especialmente con Casa Grande (Brasil, 2014). En ella Fellipe Barbosa contaba la historia de una familia carioca en plena decadencia.

En ambos filmes, que están ambientados en las principales ciudades de Brasil, se trabaja tanto sobre la idea de la movilidad de clases (una clase dominante que cae en decadencia o ve como los sectores oprimidos empiezan a ocupar espacios -la universidad en el caso de Una segunda madre– que antes le resultaban inaccesibles) como en los estrechos vínculos que establece el hijo con los empleados de la familia.

Sobre el final del metraje Val descubrirá que su hija puede llegar a repetir algunas situaciones de su propia historia por lo cual tendrá la posibilidad de tomar alguna decisión que le permita romper ese círculo. Todos estos tópicos son trabajados con sutileza y precisa caligrafía por Anna Muylaert, una cineasta que demuestra un gran control sobre la puesta en escena y lucidez para marcar con pequeños detalles el humor de sus personajes. Una segunda madre es un trabajo notable y una invitación a esperar a su sucesora Mãe só há uma, que acaba de estrenarse en la Berlinale.

Por Fausto Nicolás Balbi
@FaustoNB

 

Crítica: Una segunda madre (2015), de Anna Muylaert

Nuestro puntaje

8/10

Una segunda madre / Que horas ela volta? (Brasil – 2015)

Dirección y guión: Anna Muylaert / Fotografía: Barbara Alvarez / Edición: Karen Harley / Música: Fabio Trummer y Vitor Araujo / Diseño de producción: Marcos Pedroso / Intérpretes: Regina Case, Camila Mardila, Michel Joelsas, Karine Teles, Lourenco Mutarelli, Helena Albergaria / Duración: 114 minutos.

Val, la protagonista de esta película, es la mucama con cama adentro de una familia adinerada de Sao Paulo. Lleva muchos años en esa casa y ha establecido un vínculo con el hijo del matrimonio para el que trabaja, que el joven no tiene con su propia madre, y según conoceremos con el correr del filme, Val tampoco lo tiene con su hija.

La hija de Val es Jessica, una joven adulta que quiere mudarse a Sao Paulo para estudiar en la Universidad. Ellas estuvieron mucho tiempo sin verse, incluso llegaron a perder el contacto, pero pronto Jessica llegará a la ciudad y se instalará en la casa poniendo en crisis la aparente calma del hogar y provocando distintas pasiones en cada uno de sus habitantes.

Una segunda madre puede vincularse fácilmente con películas latinoamericanas recientes centradas en la figura de la empleada doméstica, pero en lo personal me parece que hay una serie de elementos que la relacionan especialmente con Casa Grande (Brasil, 2014). En ella Fellipe Barbosa contaba la historia de una familia carioca en plena decadencia.

En ambos filmes, que están ambientados en las principales ciudades de Brasil, se trabaja tanto sobre la idea de la movilidad de clases (una clase dominante que cae en decadencia o ve como los sectores oprimidos empiezan a ocupar espacios -la universidad en el caso de Una segunda madre– que antes le resultaban inaccesibles) como en los estrechos vínculos que establece el hijo con los empleados de la familia.

Sobre el final del metraje Val descubrirá que su hija puede llegar a repetir algunas situaciones de su propia historia por lo cual tendrá la posibilidad de tomar alguna decisión que le permita romper ese círculo. Todos estos tópicos son trabajados con sutileza y precisa caligrafía por Anna Muylaert, una cineasta que demuestra un gran control sobre la puesta en escena y lucidez para marcar con pequeños detalles el humor de sus personajes. Una segunda madre es un trabajo notable y una invitación a esperar a su sucesora Mãe só há uma, que acaba de estrenarse en la Berlinale.

Por Fausto Nicolás Balbi
@FaustoNB

 

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