Crítica: Un cine en concreto (2017), de Luz Ruciello – FIDBA 2018

Un cine en concreto (Argentina – 2017)

Dirección: Luz Ruciello / Guion: Luz Ruciello, Celina Eslava / Producción: María Soledad Laici / Fotografía: Lluís Miras Vega / Montaje: Carlos María Cambariere / Sonido: Javier Stavropulos / Música: Maxi Prietto / Duración: 77 minutos.

Este documental es la opera prima de la joven realizadora Luz Ruciello. El filme retrata una pasión y cómo podemos hacer de ella un acto “en concreto”. Omar, es un hombre mayor, de unos 70 años, un albañil de oficio que vive con su familia en el humilde barrio de Villa Elisa. Su hogar, sus vínculos y su mundo parecen tan simples y tangibles que no podríamos saber que late en su corazón sino nos abrieran las puertas de su mundo interior.

Escuchamos así su voz narradora mientras observamos su vida cotidiana. Esa voz confesional nos permite descubrir la pasión más visceral que Omar ha engendrado en su universo personal: el amor enorme al cine y sus ficciones.

Su vida está atravesada por recuerdos cinematográficos, y su cinefilia no necesita de academicismos, ni textos de semiótica, es ante todo la proyección de sus sueños y sus fantasías en una pantalla grande.

Como el título del filme nos infiere, Omar lleva ese amor platónico a un proyecto concreto: construir una sala de cine un piso arriba de su casa. Casi en secreto, sin revelarle a su mujer el destino final de esa obra, crea una sala para toda Villa Elisa. Su deseo más ferviente es que todos recuperen aquel hábito perdido de la cita con el cine, no puede concebir que ese ritual mágico se pierda ni por la distancia ni por el tiempo.

Construye un lugar de encuentro donde plasma todas las quimeras que un hombre puede tener. Y aunque el sueño puede no ser eterno y la vida jugarle alguna mala pasada, el templo estará allí en la memoria de su pueblo, donde las verdaderas historias viven para siempre.

Por Victoria Leven
@LevenVictoria

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