Crítica: Tre piani (2021), de Nanni Moretti – BAFICI

Tre piani (Italia / Francia – 2021)
BAFICI 23: Panorama / Trayectorias

Dirección: Nanni Moretti / Guion: Nanni Moretti, Federica Pontremoli, Valia Santelli / Producción: Nanni Moretti, Domenico Procacci / Fotografía: Michele D’Attanasio / Edición: Clelio Benevento / Diseño de Arte: Paola Bizzarri / Intérpretes: Margherita Buy, Riccardo Scamarcio, Alba Rohrwacher, Adriano Giannini, Elena Lietti / Duración: 117 minutos.

Una nueva película de Nanni Moretti siempre genera enorme expectativa basada no solamente en una brillante filmografía lejana en el tiempo sino, principalmente, por seguir buscando nuevas formas de contar otras historias. A la vez que crece el director, crecen y se modifican sus intereses.

El cine más enraizado en lo político de los años 80 y 90 fue dando paso a búsquedas más personales, más introspectivas. Eso no quiere decir que haya trocado su cine en apolítico, nada más lejano. Tenemos como ejemplo no solamente el documental Santiago, Italia –estrenada en el país en el marco de otro BAFICI, el de 2019– sino también Mia madre (2015), donde la protagonista filma un conflicto obrero en una fábrica u, obviamente, Il caimano (2006), con cameo de Nanni interpretando a Berlusconi incluido.

Si bien el humor sigue siendo una parte importante en su última filmografía, es claro que desde La stanza del figlio (2001) su cine cambió, se volvió “más serio” lo que le permitió el ingreso definitivo a los mercados internacionales. Si esta nueva característica de sus filmes responde o no a cuestiones de marketing y distribución no es nuestra función elucubrarlo, de lo que tenemos que hablar es de lo que se ve en la pantalla.

Tre piani es una consecución de trípticos que se entrelazan a diferentes niveles complejizando y profundizando la trama. El primero es el que le da el título al filme, tres pisos que representan tres grupos de protagonistas: una pareja con una hija pequeña y un misterio que atormentará al padre hasta la locura; una pareja de adultos mayores con un hijo que acaba de matar a una transeúnte manejando alcoholizado y una mujer que debe transitar su parto y la crianza de su hija sola, siempre a la espera de que su marido vuelva de su trabajo en el extranjero.

El otro tríptico es el del tiempo, el relato ocurre en tres momentos distintos separados por 5 años cada uno. Este recurso nos brinda la perspectiva temporal, de las rupturas y permanencias. También crea un vínculo con el melodrama, quizás el género que más utiliza este recurso. No es gratuita esta relación porque si hay algo llamativo en este nuevo film de Nanni Moretti es cierta deuda no sólo con el género sino, incluso, con uno de sus más importantes exponentes de la actualidad: Pedro Almodóvar. Sin hacer spoiler, algunas situaciones e imágenes nos transportarán inmediatamente a Julieta (2016).

Con esto no estamos diciendo que su cine haya cambiado, pero sí ha crecido, se ha nutrido de otros recursos y otras herramientas discursivas. No son anecdóticos los 11 minutos de aplausos ininterrumpidos que recibió el director en su estreno en Cannes, sólo nos recuerda que estamos frente a un cineasta que a sus 68 años sigue fresco, aún puede sorprendernos y aún puede crear obras magníficas.

Por Martín Miguel Pereira

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