Crítica: Self-portrait 2020 (2020), de Lee Dongwoo – 22 BAFICI

Self-portrait 2020 (Corea del Sur – 2020)
22 BAFICI: Competencia Internacional

Dirección, Guion, Fotografía, Montaje: Lee Dongwoo / Producción: Han Hyesung / Sonido: Plus Gain / Interviene: Lee Sang-yul / Duración: 168 minutos.

El director Lee Dongwoo (No Money no future) registra en Self-portrait 2020 las duras condiciones materiales de un marginal, un homeless, Sang-yul, al que encuentra casualmente en un parque y quien le pide dinero ya que vive de los magros ingresos que le otorga el departamento de bienestar social. A medida que avanza el relato descubriremos que Sang-yul fue un prometedor director de cine hace veinte años y que con su opera prima un corto llamado Self-portrait compitió resultando premiado en el Festival de cine de Venecia en el año 2000. El encuentro entre ambos realizadores propiciará las condiciones para que finalmente Sung jul cumpla tal vez su tan postergado sueño, volver a filmar…

VIAJE AL FONDO DE LA NOCHE

Sang-yul es el personaje principal de este documental rodado prácticamente en las calles de Jongno, Seúl, con el vertiginoso registro de cámara en mano por el realizador Lee Dongwoo. El autor de este filme se encuentra casualmente con Sang-yul en el parque de Tapgol, un refugio de marginales que pasan la mayor parte del tiempo bebiendo.

Lee Dongwoo interesado en la historia de vida, en parte porque ambos coinciden en la pasión por el cine, y conmovido frente a su malogrado proyecto, lo lleva a vivir a su casa por un tiempo. Hablan de cine y de sus directores favoritos, Yasujiro Ozu, Robert Bresson, entre otros. El motivo por el que Dongwoo se acerca a Sang-yul, el malogrado director, es por el interés que ha despertado en él su cortometraje Self-portrait realizado en el año 2000 y distinguido en el Festival de Venecia de aquel año.

Dongwoo quiere ayudar a Sang-yul a cumplir su sueño, volver a rodar un filme, la continuación de aquella opera prima, que llevará el mismo nombre pero será rodada gracias a la cámara de Lee. Sang yul presenta a Lee a sus amigos del parque Tapgol con los que ha pasado los últimos años de su vida, compartiendo alcohol y dolor por partes iguales. Nos encontraremos con personajes tan disímiles como desintegrados, un antiguo monje budista, ahora devenido apóstata, que recitará un salmo budista, o un ex deportista que al lastimarse una pierna se vio obligado a renunciar a su profesión. Todos ellos están dispuestos a formar parte del nuevo filme y discuten cada uno por conseguir un papel en el nuevo proyecto porque quizás viviendo en la calle se hayan quedado sin ningún rol que cumplir. Como el mismo Sang-yul asegura, la gente que vive en Tapgol ha perdido las esperanzas, se ha ido consumiendo por la vida que llevan, gastando en alcohol el dinero que les da Bienestar Social, hasta que llegue el invierno y se mueran congelados…

THE BEAT THAT MY HEART SKIPPED

Self-portrait, el corto realizado en 35 mm por Sang-yul en el año 2000, nos cuenta la historia de un hombre que pierde toda su fortuna y su vida, en una mesa de juego. Abandonará su hogar, mujer e hija, y de haber sido vendedor de enciclopedias tocando puerta por puerta pasará al robo para obtener algo de dinero que le permita seguir jugando y bebiendo…

Y en este punto de la narración Sang-yul junto a su compañero, el ex deportista, con el que comparte una cena, discuten el problema de los desempleados que quedan fuera del sistema. El protagonista se pregunta cómo puede alguien convertirse en un trabajador calificado si no puede conseguir ningún trabajo por vivir en la calle. Se trata de un círculo vicioso imposible de soslayar, ya que viviendo en la calle nadie puede mantener una buena apariencia y hacerse presentable frente a una entrevista de trabajo.

La marginación que padecen los homeless los lleva a la depresión y a sufrir graves trastornos mentales por verse obligados a vivir en la calle y por las duras condiciones de vida que deben soportar en la intemperie, y no me refiero sólo a las inclemencias del tiempo durante los largos y duros inviernos. Condenados a vivir de las sobras que los demás arrojan a la basura los convierte en despojos que al no tener ninguna utilidad dentro del mercado, ya que no producen ni resultan redituables, son condenados a vivir en la miseria y en la degradación más aberrantes relegados en los márgenes de una sociedad que los desprecia apartándolos de su vista. Sang-yul bromea al respecto señalando que “estaba tan solo que hasta dejaba que me picaran los mosquitos”…

Son estas mismas condiciones, la pobreza, la soledad, la marginación y la falta de trabajo las que empujan a los marginados a encontrar refugio en la bebida, el único refugio accesible para ellos, aún cuando finalmente sea la bebida la que los lleve directo a la muerte. El mismo Sang-yul dirá que “uno debe morir antes de morir para sentirse libre de todo”. Acaso ya no estén muertos todos ellos y sólo esperen que los sorprenda la muerte del cuerpo.

Él mismo contará que fue diagnosticado como bipolar, y que fue internado por su adicción al alcohol. Confiesa, además, con tristeza que al llamar por teléfono a su mujer y a su hija en diferentes ocasiones, las dos le contestaron lo mismo, ve y haz algo de dinero, exactamente la misma frase que el sistema capitalista, en el que Corea del Sur está sumida, le grita a sus habitantes todos los días, sal a la calle y haz dinero…

UNA CAJA CHINA

El cortometraje Sang-yul, que resultara premiado en el Festival de Venecia, será desplegado a la manera de una caja china durante este largometraje que lo contiene, en fragmentos que irán develando esa especie de obra profética que anticipa a través de los avatares del protagonista, jugador y alcohólico, el camino sinuoso y errático del mismo realizador, la caída en el alcohol primero y en la calle después, para sumarse a la larga fila de los desheredados de la tierra.

Self-portrait 2020, a su vez, no hará otra cosa que registrar los pasos vacilantes de un hombre que ha perdido el rumbo y que no se resigna hasta volver a encontrarlo. Sus entradas y salidas de centros de detención por peleas callejeras, su caída recurrente en el alcohol, sus desapariciones intermitentes marcan el ritmo de una narración áspera, entrecortada, tan tierna y exasperante al mismo tiempo como nos resulta su entrañable protagonista. Sin embargo, lo más conmovedor del filme son los reiterados intentos de Lee por rastrear a Sang-yul cada vez que lo pierde, buscando a sus amigos homeless, hablando con cada uno de ellos para preguntarles sobre su paradero hasta que finalmente, a través de su madre, el director Lee al fin dará con el inefable Sang-yul.

Con este largometraje de más de dos horas cuarenta de duración, el director Lee no sólo se propone registrar las condiciones en las que viven los marginales, los que han sido expulsados del sistema que ya ni siquiera es capaz de sostenerlos o solventarlos, sino que se impone introducir la obra fílmica del prometedor pero malogrado director Sang-yul dentro de su propia obra, también llamada Self-portrait, y en ese doble movimiento, por un lado, reinscribirla dentro de la filmografía surcoreana, y por otro, devolverle a Sang-yul su condición humana a través de su recuperada faceta artística.

Por Gabriela Mársico
@GabrielaMarsico

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