Crítica: La edad media (2022), de Alejo Moguillansky y Luciana Acuña – BAFICI

La edad media (Argentina – 2022)
BAFICI 23: Competencia Argentina – Mejor largometraje

Dirección: Alejo Moguillansky y Luciana Acuña / Guion: Alejo Moguillansky, Luciana Acuña, Walter Jakob / Producción: Laura Citarella, Ingrid Pokropek, Alejo Moguillansky, Luciana Acuña / Fotografía: Alejo Moguillansky / Montaje: Alejo Moguillansky, Mariano Llinás / Música: Fernando Tur, Oscar Strasnoy / Intérpretes: Cleo Moguillansky, Alejo Moguillansky, Luciana Acuña, Lisandro Rodríguez, Walter Jakob, Lalo Rotavería, Luis Biasotto, Oscar Strasnoy / Duración: 90 minutos.

A partir del encierro que devino con la pandemia que estalló en el 2020, hay hoy un tipo de relatos que desde distintas perspectivas nos hablan de esos tiempos en especial los nuestros, los de la pandemia y su modelo made in argentina – pandemia que aún en proceso de extinción continúa.

No es ese cine de las megas pandemias ficcionales de origen estadounidense. Estas pequeñas narraciones abordan con humor o con dramatismo, esa etapa, la famosa cuarentena, desde el epicentro mismo del cine de los encerrados. Que no es ni por lejos aquello que llamamos cine de encierro o a puertas cerradas (Huis Clos).

Vamos al caso específico que nos convoca La edad Media de Alejo Moguillansky, en este caso codirigida con su esposa Luciana Acuña y narrada en off por la pequeña Cleo Moguillansky que ya se ha instalado en el rol allá por la presentación en el BAFICI de la genial La vendedora de fósforos.

Comedia de encierro, paródico panorama familiar y un juego en ese terreno que a Moguillansky le fascina tanto, la ficción que roza al documental y viceversa. En este relato Acuña satiriza el rol de la madre anti heroica en tiempos de catástrofe hogareña. La obsesión de ambos padres queriendo resolver toda su vida vía zoom, hasta lo imposible, y Cleo hace transacciones con un motoquero que ya rayan el absurdo dejando atrás todo inicio de intenciones naturalistas.

Del naturalismo al absurdo, La edad media no hace una denuncia social, ni científica, sino que está más cerca de un mundo que entre la inflación, la enfermedad intangible y el aislamiento se nos aparece como una gigantesca broma.

Por Victoria Leven
@LevenVictoria

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