Crítica: La desmemoriada (2018), de Mauricio Alamo – FIDBA 2018

La desmemoriada (Chile – 2018)

FIDBA 2018: Competencia Latinoamericana – Premiere Mundial

Dirección y Guión: Mauricio Alamo / Dirección de Fotografía: Ignacio Elissegaray, Rodrigo Zerene, Mauricio Alamo / Sonido: Rodrigo Zerene / Montaje: Sophie Franca / Producción ejecutiva: Mauricio Alamo / Narradoras: Myriam Palacios, María Paz Grandjean / Duración: 64 minutos.

Este documental del realizador chileno Maurico Alamo ubica su mirada en la figura única y central de Myriam Palacios, prestigiosa actriz chilena de trayectoria intensa entre el cine y el teatro.

Pero la narración del filme no se ocupa de hablarnos de su carrera simplemente como una biografía de archivos sin sentidos más profundos, aquí el tema es la memoria, la memoria que Palacios ha perdido y va perdiendo progresivamente en la trampa de una enfermedad que diluye los recuerdos y rompe las líneas del tiempo: el Alzeheimer.

 “…La que no tiene memoria, recuerda” infiere la misma Palacios cuando la seguimos en sus pensamientos y su búsqueda interior, cuando las ideas buscan evocar aquello que ya ha sido y de lo que quedan hilachas sobre algún difuso pasado.

El filme es “el acto mismo de recordar”, ya que pone en funcionamiento varios resortes para reconstruir aquello que hoy está ausente. Myriam recuerda y no recuerda a la vez y ese ejercicio es en si un acto de memoria. Cuando abre una vieja agenda en donde la palabra “Nada” llena las hojas se produce ese efecto de doble fondo, “nada” de recuerdos y recordar que no recuerdo nada.

Este retrato intimista se construye sobre capas: el seguimiento de Myriam milimétrico y en primeros planos, las imágenes de archivo de sus films más icónicos y sus personajes más inolvidables. A esto se suman fragmentos de entrevistas a sus compañeras de antaño que evocan algunos trabajos junto a Myriam, como en el filme citado “Las golondrinas”, recordándola en su afán por seguir las escenas aun cuando la memoria la traicionaba, la pasión por su oficio y la fuerza del deseo la dejaban librar esa batalla e improvisar con maestría haciendo esas escenas memorables.

Hay una memoria colectiva, hay una memoria singular, personal e identitaria aquí, ambas, aparecen reflejadas en la voz de una narradora que es a veces la misma actriz que relata en off sus pensamientos, y otra la de una mujer joven que como una doble cara de la misma persona reflexiona sobre la imposibilidad de la memoria.

“En medio de la paradoja, abandono el relato. La que no tiene memoria, recuerda”.

Los recuerdos un día, tal vez … desaparecen, pero la capacidad de evocarlos  y llamar a nuestra historia al presente, no desaparece jamás.

Por Victoria Leven
@LevenVictoria

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