Crítica: Ciudad en celo (2006), de Hernán Gaffet

Ciudad en celo (Argentina / España – 2006)

Dirección y Guión: Hernán Gaffet / Fotografía: Marcelo Camorino / Montaje: Fernando Pardo / Dirección de arte: Sergio Hernández / Productores: Mariela Besuievski, Gerardo Herrero, Vanessa Ragone / Intérpretes: Betiana Blum, Julia Calvo, Daniel Casablanca, Núria Gago, Carlos Kaspar, Daniel Kuzniecka, Juan Minujín, Claudio Rissi, Viviana Saccone, Dolores Sola / Duración: 100 minutos.

Hay películas feas, malas, fallidas o regulares. Y hay películas indignantes. Ciudad en celo, de Hernán Gaffet, pertenece a esta última especie, pero tiene la rara virtud, además, de contener elementos de una fealdad absoluta (porque hay películas indignantes que por lo menos son efectivas desde lo narrativo; En busca de la felicidad, por ejemplo).

Festejado por los espectadores en el festival de Mar del Plata (tanto que ganó el Premio del Público) es un film que atrasa 40 años ideológicamente, es el cine de Gerardo Sofovich pero revestido maliciosamente de un lustre que disimule tal filiación. Y no es que el horror aparezca porque el subgénero nacional grupo de porteños que se sientan en un café a hablar de minas y solucionar el mundo esté agotado, sino porque Gaffet no le aporta una distancia irónica, ni un sostén estético, ni parece saber qué hacer con él. Y así celebra cada gesto, cada definición de sus personajes, un muestrario de machos estereotipados que van del veterano tanguero ganador al joven conflictuado y sensible, como si lo que dicen fuera la verdad absoluta.

Ciudad en celo comprueba con sus personajes masculinos compinches y piolas, y sus personajes femeninos histéricos e indecisos que la misoginia continúa siendo algo valorado y aceptado en nuestra platea (¡y este es el cine que nos pinta tal cual somos a los argentinos!).

Más allá de lo ideológico, no funciona desde el humor (todo lo que se parece a un chiste es forzado), ni desde lo dramático (los personajes no existen más allá de sus “pioladas” verborrágicas). Y cinematográficamente es nulo, chato, mal acabado (se insertan unos tangos a cargo de la gente de La chicana -bonitos, eso sí- que no vienen a cuenta de nada y cortan la narración con unos video clips que rondan el bochorno). Ahora que leo, creo que eso de “mal acabado” sería un chiste genial para el nivel de esta película. La única virtud del film de Gaffet es hacer parecer a Bañeros 3: todopoderosos como un producto honesto.

Mex Faliero
redaccion@cineramaplus.com.ar

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