Crítica: Blue Jasmine (2013), de Woody Allen

Blue Jasmine (Estados Unidos – 2013)

Dirección y Guión: Woody Allen / Fotografía: Javier Aguirresarobe / Montaje: Alisa Lepselter / Intérpretes: Cate Blanchett, Alec Baldwin, Sally Hawkins, Annie McNamara, Andrew Dice Clay, Michael Stuhlbarg, Bobby Cannavale, Peter Sarsgaard / Duración: 98 minutos.

¿Quién es Jasmine French?

Si de autores hablamos, no podemos dejar de mencionar al multi premiado realizador Woody Allen, quien con todos los rasgos estilísticos que lo caracterizan, vuelve a la escena cinematográfica, con Blue Jasmine un filme intimista que relata una vida de extravagancias con fecha de vencimiento.

Jasmine (Cate Blanchett) es una mujer de la alta sociedad neoyorkina que tras las vueltas del destino ha sido expulsada de Manhattan hacia la casa de su hermana Ginger (Sally Hawkins) quien reside en San Francisco. Enfermando a la gente con su paranoia y acompañada por la colección completa de valijas Louis Vuitton, aterriza en un barrio de gente común en donde todo su glamour se verá opacado por las actividades de la vida cotidiana.

Lejos de las lujosas tertulias en su piso de Park Avenue, Jasmine está obligada a transitar una nueva vida en donde tendrá que enfrentarse a desafíos impensados algunos meses atrás. Carente de efectivo tendrá que buscar un trabajo, pero el mayor obstáculo que deberá superar es conocerse a sí misma. ¿Quién es? ¿A dónde va? ¿Cuál es su destino?

Al compás del mejor jazz, la historia de Jasmine danza entre Xanax y Martini’s. Inmersa en un círculo neurótico de desamor, lo único que hace es tropezar una y otra vez. Las respuestas están en el conocimiento de su propio ser, que, en este juego psicológico, es su único enemigo. El incontable caudal de dinero que poseía pudo darle todo lo que ella quiso y más, pero lo que no podrá brindarle la falta de él, es una vida propia.

Por Paula Caffaro
redaccion@cineramaplus.com.ar

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