Crítica: 13 pecados (2014), de Daniel Stamm

13 pecados / 13 Sins (Estados Unidos – 2014)

Dirección: Daniel Stamm / Guion: David Birke y Daniel Stamm (basado en la película escrita por Chookiat Sakveerakul y Eakasit Thairatana) / Fotografía: Zoltan Honti / Edición: Shilpa Sahi / Música: Michael Wandmacher / Intérpretes: Mark Webber, Devon Graye, Tom Bower, Rutina Wesley, Ron Perlman, Pruitt Taylor Vince, Clyde Jones / Duración: 93 minutos.

No sé si trece, pero son varios los pecados fílmicos en esta película. Comencemos con lo más rescatable de la misma: la actuación de Mark Webber. Su interpretación sostiene un relato que queda atrapado en medias tintas. El papel de looser atormentado le calza a la perfección y dota de algo de credibilidad a una trama que, a medida que avanza, se va tornando más y más in creíble.

El protagonista es un joven que está atravesando uno de los peores momentos económicos de su vida. Lo despidieron del trabajo, su novia está embarazada, pierde el seguro para el tratamiento de su hermano discapacitado y para colmo de males se tiene que hacer cargo de un padre por demás intolerante. Él recibe una llamada (de no sé quién y no se sabe dónde) que le propone un juego a cambio de dinero. La consigna es simple: completar 13 pruebas. Las primeras son «fáciles», pero gradualmente se vuelven de lo más macabras, a la vez que desafían la psicología del personaje y lo incitan a extralimitarse en todo sentido.

El problema es que la historia no funciona como thriller, ni como terror gore, ni mucho menos como comedia de humor negro u absurdo. Tampoco puede dosificar todos estos elementos. El tratamiento es torpe, los chistes no son eficaces y el suspense se disipa con unas vueltas de tuercas tan forzadas como insolventes. Toda una apostasía al género.

Por María Paula Ríos
@_Live_in_Peace

 

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