TV: Crítica de “Better Call Saul”

Creadores: Vince Gilligan, Peter Gould / Producción: Nina Jack, Diane Mercer, Bob Odenkirk, Robin Sweet / Intérpretes: Bob Odenkirk, Jonathan Banks, Rhea Seehorn, Michael McKean, Patrick Fabian, Michael Mando, Eileen Fogarty, Jessie Ennis / Compañía productora: Sony Pictures Television / Episodios: 30 (2 temporadas) / Cadena original: AMC (American Movie Classics) / Distribución en Latinoamérica: Netflix.

BETTER CALL SAUL: EL COMPLEJO DE LAS PRECUELAS

Al terminar la ya legendaria Breaking Bad, no fuimos pocos (evidentemente) los que quedamos con ganas de ver un poco más. Pero la serie no podía continuar, entonces, nuestras esperanzas se depositaron en la realización de un spin off con uno de los personajes más carismáticos y queridos de la serie: Saul Goodman. Su introducción en aquella le sumó el comic releaf que compensaba tanta acción, llevándola a otro nivel, completándola. Así dada la situación y sabiendo que los propios Vince Gilligan y Peter Gould iban a estar al frente de esta nueva serie, las expectativas eran grandes.

Hay muchas continuidades con Breaking Bad: prácticamente el mismo equipo técnico y creativo dan el mismo tono, la misma puesta en escena. Toda la trama está precisamente calculada, digitada. Sin embargo, hay una contradicción en ese tono. Si antes Saul era el comic relief que compensaba el drama de Walter White y Jesse Pinkman, al ser Goodman el protagonista esperaríamos de esta serie una atmósfera más acorde a la comedia. El montaje, el cuidado de los movimientos de cámara, los encuadres y hasta la expresividad de la luz conforman una puesta en escena más propicia para contar el drama de un profesor de química enfermo de cáncer devenido en narcotraficante que las peripecias de un abogado excéntrico y corrupto. En el mundo de Walter White, Saul irrumpía destrozando la solemnidad y de allí partía su gracia y su fuerza dramática. Pero en este nuevo universo creado por Vince Gilligan, Saul es un extraño, una anomalía, no es su universo; es un coprotagonista en su propio show.

Podemos entender que Gilligan y Gould no hayan querido virar a la comedia por miedo al fracaso o por no querer traicionar el tono de la serie que dio vida a este personaje. Para solventar esta hipótesis podríamos pensar que su universo no ha cambiado mucho: Saul se mueve en un mundo de criminales, habiendo podido formar parte del prestigio de las grandes firmas.De esa forma, Mike vendría a ocupar el lugar de Walter. Es él quien confronta a los ya conocidos Salamanca. Ahora bien, si la idea era recrear un mundo parecido al de Breaking Bad para que Saul ocupe ese mismo rol disruptivo, la acción de este spin off es la gran cuenta pendiente. Con la segunda temporada ya concluida, las pulsiones están demasiado contenidas, subterráneas. Nos enfrentamos constantemente a una minuciosa preparación de un clímax que nunca ocurre.

La razón de este problema radica en una patología común de este tipo de productos y que podríamos denominar “el complejo de la precuela”. Esto consiste en el excesivo afán de explicar todos los elementos de la serie que primigeniamente le dio vida al personaje de una forma fundamentalmente psicologista, obliterando el azar como formador de trama y personalidad. Esta crítica ya la había realizado Jorge Luis Borges a cierto tipo de cine clásico, prefiriendo la crudeza y anarquía del cine de gangsters. No sería eso un problema en sí salvo por el hecho de que, generalmente y en esta serie en particular, la lógica exhaustivamente causal ahoga la trama, no deja respirar a la serie a su propio ritmo; todo queda supeditado a la explicación. Y en este caso, con showrunners tan obsesivos como Gilligan y Gould, esas explicaciones abundan para no dejar ninguna duda del origen de cada movimiento, actitud y gesto de Saul Goodman, aún Jimmy McGill. Recién en los últimos capítulos de la segunda temporada la serie parece subirse el tobogán que, esperemos, nos depare una tercera temporada llena de la acción y el humor ácido a la altura del personaje que supimos idolatrar.

Por Martín Miguel Pereira
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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