TV: Crítica De “Better Call Saul” (Temporada 3)

Creadores: Vince Gilligan, Peter Gould / Producción: Nina Jack, Diane Mercer, Bob Odenkirk, Robin Sweet / Gordon Smith / Intérpretes: Bob Odenkirk, Jonathan Banks, Rhea Seehorn, Michael McKean, Patrick Fabian, Giancarlo Esposito / Tina Parker / Compañía productora: Sony Pictures Television / Episodios: 10 / Cadena original: AMC (American Movie Classics) / Distribución en Latinoamérica: Netflix.

ATLAS Y LA TORTUGA

Hace unos meses escribí una reseña bastante crítica sobre Better Call Saulen donde le achacaba al spin-off de Breaking Bad un mal que en aquel momento denominé: “el complejo de las precuelas”. Este, básicamente, se puede resumir en una animosidad por querer explicarlo todo impidiéndole a la narración alcanzar vuelo propio. Quizá también se pudiera colar algo de ansiedad en el hecho de pasar directamente a la acción del tan querido Saul Goodman, evitándonos todo preámbulo. Pero Vince Gilligan y Peter Gould (showrunners de la serie) continuaron con su andar tortuguesco y, finalizando la tercera temporada, parece que comenzaron a ganarle la carrera al Aquiles de nuestra impaciencia.

No quiero con esto refutar el análisis que hice de las primeras dos temporadas. Esas cuestiones siguen presentes, están ahí y no logran resignificarse con esta gran tercera temporada que simplemente superó esos problemas. Better Call Saul está finalmente encontrando su propio cauce dentro del estilo que mantuvo desde su primer capítulo. Las historias son más relevantes y la acción dramática se libera de las explicaciones sin dejarlas de lado, de hecho es mucho lo que se esclarece en estos últimos capítulos. El periplo de Mike siempre fue más interesante, pues no se necesitaba explicar demasiado ya que sabemos muy poco de él a partir de Breaking Bad; por eso su presencia siempre estuvo rodeada de una libertad narrativa de la que nunca gozó Jimmy/Saul.

Dos cuestiones mejoraron sensiblemente la serie: la aparición de Gus y el arco narrativo de Chuck. La tensión entre Salamanca y Gus proporcionaron los mejores momentos de acción del relato, eclipsando incluso a Mike sobre el final hasta hacerlo desaparecer del último capítulo. En cuanto a Chuck, la actuación de Michael McKean siempre fue un sostén para las discretas cualidades actorales de Bob Odenkirk; pero mejoró incluso en los últimos capítulos al cambiar su oponente. Ya derrotado por Jimmy, su ex socio Howard Hamlin se convirtió en su rival a derrotar y, con ello, nuestra empatía se volcó completamente hacia Chuck.

Hay algo, sin embargo, que denota el final de la temporada. A primera vista luce como un gran capítulo lleno de acción dramática; parecen cerrar todas las líneas narrativas, aunque sólo en apariencia. Al detenernos a analizar rápidamente nos damos cuenta que ocurren cambios drásticos que torcerán el destino de varios personajes… salvo el de sus dos protagonistas: Jimmy y Mike. Este último, como se ha dicho, ni siquiera aparece. En cuanto a Jimmy, obviamente lo que sucede terminará repercutiendo en su vida fuertemente, pero la acción no le ocurrirá a él, sino que recibirá los daños colaterales.

Lo que esto demuestra, es que quizás –mal que nos pese– el personaje de Saul Goodman no sea lo suficientemente fuerte como para soportar como un Atlas el peso de la serie, sino que todos los personajes secundarios (muchos y muy interesantes) necesiten ayudarlo en esa ardua tarea hasta equipararse con aquel. Y así, Jimmy/Saul y Mike, imitarán el paso de tortuga de sus creadores llegando a la meta final sin estridencias, sin brillos, pero con la constancia y tozudez de los sobrevivientes.

Por Martín Miguel Pereira
redaccion@cineramaplus.com.ar

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