TV: Crítica de “American Crime Story”

American Crime Story: The People vs. O.J. Simpson (Estados Unidos – 2016)

Creadores: Scott Alexander, Larry Karaszewski / Productores: Chip Vucelich, John Travolta, Alexis Martin Woodall / Intérpretes: Sarah Paulson, John Travolta, Sterling K. Brown, Kenneth Choi, Christian Clemenson, Cuba Gooding Jr., David Schwimmer, Ariel D. King / Episodios: 11 / Cadena original: FX (En Estados Unidos y América Latina).

EL RELATO DEL GRAN RELATO

American Crime Story es la historia de un relato, un relato sobre un relato y sobre todos los relatos. Esta repetición no hace más que sintetizar una estructura narrativa en forma de mamushkas. Donde a cada nivel de narración le corresponde otro más amplio, más general, más universal. Johnnie Cochran, el abogado de O.J. Simpson lo dice claro “La evidencia no define. El jurado cree la narración que tenga sentido. Estamos aquí para contar una historia. Nuestro trabajo consiste en contar esa historia mejor que los del otro lado”. Pero vayamos al principio.

Este proyecto desarrollado por Ryan Murhphy se propone trabajar en cada temporada una estructura de mini-serie sobre algún caso criminal de relevancia mediática en los Estados Unidos. La primera se centró en el caso O.J. Simpson. Para ello se valió de dos grandes guionistas como Scott Alexander y Larry Karaszewski. De esta fusión nace incluso el título de esta temporada como una especie de juego de palabras sobre las obras precedentes de los tres: American Horror Story (Murphy) y The People vs. Larry Flynt (Alexander y Karaszewski).

En su lógica de relato, el protagonista de la serie no es O.J. Simpson sino Marcia Clark, la fiscal, y su antagonista, el nombrado Cochran, abogado defensor, negro, extravagante, megalómano y mediático. El librará su propia batalla, no ya para defender a O.J., sino para convertirse en líder de su comunidad.

Marcia pierde el juicio por no entender el precepto básico que citamos al comienzo. Cree que la suma de evidencias, los hechos duros, inapelables, científicos, bastan para crear una realidad o, mejor dicho, para hacer creer una realidad. Y Cochran es un narrador, un storyteller. Sabe que leer la biblia no es lo mismo que escucharla en boca de un pastor en una iglesia del Harlem con un coro góspel. La performance, el acting, ancla esa historia en lo más profundo de nuestro ser, llega al corazón, no al cerebro, y allí es cuando uno empieza a creer.

El jurado funciona como una parábola de los espectadores de televisión, una muñequita dentro de otra más grande. El juez decide qué pueden ver, leer y escuchar. Son consumidores en un laboratorio de investigadores de mercado (recordar el testeo de imagen de Marcia al comienzo de la serie). Fiscal y defensor se paran frente a ellos y cuentan su historia. Marcia elige ser un heraldo, informa, transmite una verdad racionalmente coherente. Pero Cochran es un juglar, cuenta un cuento, elige con meticulosidad sus palabras, prepara los momentos, asesta golpes de efecto: If it doesn’t fit, you must acquit (“Si no encaja, debes absolver”). Marcia nunca logra penetrar los corazones de los jurados. Su momento más brillante ocurre no en el juzgado, sino en un bar de Oakland, pasada de copas, donde con vasos, gestos ampulosos y verborragia etílica demuestra que de ninguna manera se pudieron plantar tantas pruebas. Pero cuando vuelve a la razón, la razón se vuelve contra ella. Pues aprender a narrar es un arduo trabajo y pareciera sólo ser posible para quien nace con ello. Cuando el otro fiscal, Chris Darden, quiere imitar a Cochran, dando un golpe de efecto, dramatizando, el tiro le sale por la culata.

American Crime Story no habla sobre la justicia, habla sobre el relato, problemática que especialmente a partir del siglo XX ha desvelado a los historiadores. Si Febvre escribiera en 1953 “Combates por la Historia”, esta serie podría adoptar mejor aún el título del ya clásico libro de Enzo Traverso: “La Historia como campo de batalla”.

Por Martín Miguel Pereira
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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