MDQFEST33: Fausto (2018) de Andrea Bussmann

Fausto (México / Canadá – 2018)
Locarno 2018: Concorso Cineasti del presente – Mención Especial del Jurado
MDQFest33: Competencia Latinoamericana

Dirección, Guion, Fotografía, Sonido, Montaje: Andrea Bussmann / Producción: Andrea Bussmann, Nicolás Pereda / Diseño de sonido: Cristian Manzutto / Intervienen: Victor Pueyo , Fernando Renjifo , Ziad Chakaroun , Alberto Núñez , Gabino Rodríguez / Duración: 70 minutos.

Dentro del conjunto de producciones fílmicas con intenciones visiblemente formalistas se encuentran aquellas que transitan por terrenos híbridos. Hay una pregunta que las atraviesa en relación con qué hacer con las imágenes, cómo hacerlas entrar en juego en el desgastado mundo del audiovisual. En los últimos años, una cantidad considerable de películas transitaron estos senderos por diversos festivales, entre ellas Rastreador de estatuas (Jerónimo Rodríguez), Santa Teresa y otras historias (Nelson Carlo de Los Santos Arias), o Las letras (Pablo Chavarría Gutiérrez), por citar solo algunos ejemplos. El puente que las une es la búsqueda, la posibilidad de resignificar lo que vemos a partir de una disociación referencial con el sonido y la palabra. De este modo ingresan en un campo más cercano al experimento, con diversos resultados estéticos.

Tal vez en esta línea debamos entender Fausto de Andrea Bussmann (Mención Especial del Jurado en la Sección Cineastas del Presente en la reciente edición del Festival de Locarno), una huida de la gran urbe para refugiar el ojo en la costa oaxaqueña de México y sumirnos en un cuadro onírico donde se conjugan el pacto fáustico, las leyendas ancestrales y el presente, sin saber bien a dónde vamos ni dónde estamos. Esta desorientación es productiva cuando el registro poético gobierna las imágenes a través de un acercamiento que combina el relato en off con una mirada de corte etnográfico. A propósito del marco narrativo, más allá de sus connotaciones milenarias (esto es,  alguien que le cuenta una historia a otro y esta se transmite por generaciones), se destaca la neutralidad tonal de esa voz que guía como si fuera un ordenador, una entidad impersonal que devuelve el tiempo, depurada de emociones, como si trascendiera el estatuto de lo humano (otro rasgo visible en varios trabajos contemporáneos). Podría ser la naturaleza misma.

El escenario es una playa que alberga varios misterios provenientes de la época precolombina. Lejos de la postal turística paradisiaca, Bussmann elige teñirla de oscuras texturas digitales tendientes a instalar incertidumbre y buscando explorar ese espacio para convertirlo en otra cosa. Los personajes que intervienen (actores no profesionales) son utilizados en una trama que guarda sutiles conexiones con el clásico literario, pero enseguida se percibe la estrategia orientada a priorizar, antes que una adaptación en términos convencionales, una atmósfera. Y sobre todo, un interesante mecanismo de asociación que involucra la vieja historia europea del pacto con el diablo y los mitos indígenas que deambulan como el viento por la isla.

La búsqueda como motor expresivo no es algo decorativo y también se relaciona con los personajes. Se cuenta que buscan sombras, cuerpos; en definitiva, develar enigmas. Por ende, es un eje rector que abarca, incluso, las posibilidades técnicas de filmar con una cámara digital y ver qué ocurre. Un sesgo de improvisación envuelve todo el proyecto, como si se tratara de un presente continuo, que es el tiempo de los fantasmas, de la misma atemporalidad.

Por último, hay otra asociación posible y es la manera en que estas historias arrojan una luz sobre el engaño en que nos han sumido los relatos colonizadores (“de cómo Cristóbal Colón se robó la luna” cuenta uno de los hombres) y se constituyen como una pared que resiste en medio de una región tan rica como intrigante.

Por Guillermo Colantonio
@guillermocolant

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