FICDH: Piedra Libre (2015), de Vassallo y Sicardi

Piedra Libre (Argentina – 2015)

  • FICDH: Competencia argentina de documentales.

Dirección y Producción: Alejandra Vassallo y Pía Sicardi / Guión: Alejandra Vassallo, Pía Sicardi y Vanina Milione / Dirección de Fotografía: Sandra Grossi y Mariana Kasses / Montaje: Vanina Milione / Dirección de Sonido: Sebastián Blejman / Música: Mora Martínez / Duración: 73 minutos.

UNO EN EL TODO

Las sombras de los brazos agitados en el aire, en un compás de fuerza y sentimiento, se proyectan sobre aquellos nombres por los que bailan, por los que ponen el cuerpo como encarnación de la memoria envueltos en un rojo incapaz de pasar inadvertido; en un entramado de danza y proyección, entre el gesto y la elipsis.

Pero el ímpetu de los movimientos de los cuerpos no radica sólo en la forma, sino en la combinatoria y en la unión porque esas mujeres – y algún que otro hombre – se mueven de una manera semejante en su individualidad, sin embargo, el gesto cambia cuando se toman de los brazos y caminan al unísono. Ese lazo funciona como la metáfora puntual de Piedra libre donde, si bien se subrayan las historias de algunas mujeres, éstas parecen confluir en la convocatoria para cada 24 de marzo.

Las directoras Pía Sicardi y Alejandra Vassallo, quien también actúa, comienzan la película con frases sueltas de los testimonios, como refuerzo de esa idea de comunidad, que luego identifican en los recorridos de cada una de las protagonistas ya sea por sus diferentes casas, barrios, provincias, fotos, recuerdos o historias que entretejen con la pasión por la danza afrocubana, en especial, la de los orixás.

¿Cómo se mueve un cuerpo en la selva? ¿Y en una cueva? ¿De qué manera flota en el río? Estos cuestionamientos se responden de forma unánime: esa es la danza orixás. En consecuencia, la lógica de Piedra libre se repite y transforma a lo largo de todo el metraje: a través de la anécdota o el baile se articula, por un lado, la concepción de la individualidad de la experiencia o de la historia y, por otro, la puesta en común de lo particular para convertirlo en un vínculo colectivo.

En ese ensamblaje y como refuerza Vassallo cuando indica “piedra libre para Luis” (su primo desaparecido), la película se convierte en el juego homónimo con la salvedad de que quien grita “piedra libre para todos mis compañeros” no es uno de los chicos escondidos, sino un grupo desconocido que se vuelve una única voz para liberar los recuerdos y, por sobre todo, los nombres donde apoyan las manos.

Por Brenda Caletti
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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