Crítica, análisis y noticias de Cine

Festival de Cine Alemán: Reseña de cinco películas

Como desde hace 17 años German Films presentó en Buenos Aires durante una semana una valiosa selección de filmes germanos todavía inéditos en Buenos Aires. Mi recorrido este año fue breve pero no por eso menos interesante de compartir. Irregular en los resultados pero atractivo en sus propuestas diversas, a continuación describiré brevemente las películas que vi y mis impresiones sobre cada una de ellas.

“LAS MANOS DE MI MADRE” de Florian Eichinger
La construcción en capítulos abordando las historias y los puntos de vista de los distintos personajes de la familia, van cerrando el espiral interior donde nos sumerge Las manos de mi madre, un drama duro, áspero pero de impecable construcción sumergiéndonos en las patológicas consecuencias del abuso infantil.

Violencia, secretos guardados y vínculos completamente disfuncionales van saliendo a la luz cuando el protagonista, Markus (un brillante Andreas Döhler) comience a recordar su pasado a partir de un disparador que pareciera hasta ser un hecho intrascendente: su hijo aparece con un leve corte al volver del baño con su abuela Renate.

Los recuerdos y las vivencias comienzan a aflorar a la superficie mientras que cada uno de los personajes empieza a padecer las consecuencias de algo que parecía estar definitivamente enterrado, pero que parece estar más al alcance de la mano de lo que la familia pensaba. Son sin duda alguna reminiscencias imborrables.

Excelentes actuaciones y personajes definidos, construidos sobre un guión compacto que decide eludir en forma deliberada el golpe bajo pero que no se priva de tratar el tema a fondo y descarnadamente. Una clave del filme es abordar un tipo de abuso al que pareciera no estamos preparados ni a nombrar: el abuso de parte de una madre.

Con una acertada decisión estética en los fragmentos más oscuros, Las manos de mi madre es una de las propuestas más arriesgadas e interesantes del 17º Festival de Cine Alemán.

“EL CENTRO DE MI MUNDO” de Jakob M. Erwa
Si algo suma en El centro de mi mundo es la dulzura con la que el guión construye cada uno de los personajes y la simpleza con la que muestra cada uno de los temas que aborda la película, sin que esa simpleza signifique falta de profundidad.

Una mirada tierna hacia cada uno de sus protagonistas, hace que sean queribles y que esta historia sobre el final de la adolescencia, los primeros amores, el descubrimiento de la sexualidad y la búsqueda de la identidad, no caiga en ningún momento en solemnidades ni artificios pretenciosos sino que se narre a puro sentimiento y eso es lo que la hace más atractiva, fluida y efectiva.

Sobrevuela en toda la puesta un aire al cine de Xavier Dolan, en la música, los colores, el vestuario, los personajes masculinos, alguna que otra escena con ritmo de video clip y el particular vínculo entre madre e hijo.

Aunque vale decirlo, en este caso, los personajes parecen amarse de una manera un poco menos tóxica que las asfixiantes madres “dolanescas”, o por lo menos deja un airecito de esperanza a futuro para salvar los vínculos más allá de la complejidad de las relaciones y sus fantasmáticas ausencias.

“REGRESO A MONTAUK” de Volker Schlöndorff
Un reencuentro casi accidental, después de muchos años, intentará reparar una historia de amor que no fue. En principio, todo hace pensar en una propuesta atractiva tanto por Stellan Skarsgärd y Nina Hoss en los papeles protagónicos como por basarse en una famosísima novela del fallecido escritor suizo Max Fristch, íntimo amigo de Schlöndorff.

Desmitificar las historias de amor del modelo “reencuentro” es una apuesta atractiva y actual, pero la transposición literario cinematográfica se percibe desacertada por varios aspectos.

Es notoriamente fallida, la película no logra en ningún momento conmover y la química entre los personajes no siempre está lograda -sobre todo en las artificiosas escenas teatrales donde lanzan discursos literarios mirando a la nada, monólogos más para la frontalidad de la cámara que para el personaje en escena que “teóricamente” escucha sus palabras y mira sus ojos. Por lo que el verosímil y la intimidad se quiebran irreversiblemente.

Una puesta demasiado teatral y vetusta, hace que aún con dos enormes actores, esta propuesta no sea una película sobresaliente. Algo que funcionaba en el cine de los sesenta, hoy ha perdido sentido.

“EL VEREDICTO” de Lars Kraume
La vistosa novedad que presenta esta película es que el público vota para decidir el final que se proyectará en la sala. Un atractivo modelo narrativo aún no muy explorado nos tienta a la hora de elegir este filme sin siquiera leer el argumento.

Navegando entre dos aguas, los espectadores deben decidir en este juicio de exposición oral si el acusado es culpable o inocente,

El piloto militar Lars Kock ha decidido sin la orden de su superior, y dispara un misil a un avión cooptado por terroristas matando a las 164 personas que viajaban en él, pero este avión iba a impactar contra un estadio con 70.000 personas en él.

¿El piloto militar Lars Koch es un héroe o un criminal? ¿Es culpable o inocente? La dureza de la ley se contrapondrá con la moral de cada uno de nosotros. ¿Es la ley la definición suprema de la verdad o la verdad de la moral es la definitoria?

En un evento más participativo que de calidad cinematográfica con un guión que tiene fallas de planteo en el caso, pero con un elenco sin fisuras, logra en cierto modo, alivianar los desaciertos del caso a juzgar y las imprecisiones de la narración.

“CAFE WALDLUFT” de Matthias Kossmehl
Un documental con un tópico interesante que abusa del formato televisivo para no levantar vuelo. El tema muy coyuntural en cuanto a la convivencia en Europa con millones de refugiado, aquí se circunscribe al micromundo de un pueblo alemán y más específicamente a un hotel devenido en asilo para refugiados.

Quizás la clave de cualquier documental atractivo no sea tanto encontrar un buen tema sino saber hallar entre la multitud una voz, un personaje, una figura atractiva y carismática que sepa llevar adelante la narración.

Nada de eso pasa en Café Waldluft, un trabajo discreto, nada innovador, que elige quedarse en la superficie de la historia en vez de profundizar un tema tan intenso y complejo sobre todo, si elije como centro del relato un café/hotel que hoy es asilo de refugiados en el medio de una ciudad tradicional y conservadora.

Faltó una mano precisa en la dirección o en el guión que condujera el barco a otros puertos, menos convencionales, menos seguros, más arriesgados, incómodos e inquietantes como el tema elegido.

Por Victoria Leven
@victorialeven

Podría interesarte

Escribe un comentario

No publicaremos tu mail