FEFFS: Laissez bronzer les cadavres (2017), de Helene Cattet y Bruno Forzani

Laissez bronzer les cadavres (Francia / Bélgica – 2017)
FEFFS – Festival Européen du Film Fantastique de Strasbourg: Premio Silver Melies
Locarno: Sección Piazza Grande

Dirección y Guion: Hélène Cattet, Bruno Forzani / Producción: Eve Commenge, François Cognard / Fotografía: Manu Dacosse / Montaje: Bernard Beets / Música: Dan Bruylandt / Intérpretes: Elina Löwensohn, Stéphane Ferrara, Hervé Sogne / Duración: 90 minutos.

Verano, el mar Mediterráneo, un calor insoportable… y 250 kilos de oro robado por Rhino y sus secuaces. Para esconderse, la banda elige un pueblito abandonado, lejos de todo, donde vive una artista sin inspiración. Pero unos invitados inesperados y dos policías romperán la tranquilidad de este lugar paradisiaco para transformarlo en un verdadero campo de batalla…. Cruel y alucinatorio.

Helene Cattet y Bruno Forzani vuelven con una impresionante tercera película, Laissez bronzer les cadavres (literalmente Dejá que los cadáveres se bronceen), adaptación de la novela homónima de Jean-Patrick Manchette y Jean-Pierre Bastid. Después de Amer (2009) y L’étrange couleur des larmes de ton corps (2014), la pareja abandona el universo del giallo y nos invita al sur de Francia, a un ambiente western y polar.

Aquí se acabaron los guiones laberínticos, empezamos a las 20 horas para terminar a las 23, con una estructura e historia bien definida en el tiempo, cosa que todavía no habían hecho. Pero no se preocupen porque la puesta en escena y el montaje otra vez no fallarán a la hora de introducirnos en su mundo onírico y psicodélico.

Encontramos nuevamente, por supuesto, un erotismo muy acentuado, pero a través de nuevos métodos, nuevas imágenes. El fetichismo por el arma blanca se transforma en fetichismo por las armas de fuego, y encontraremos las escenas más sensuales y alucinatorias con el carácter de Luce, figura nostálgica, rebelde, belleza cruda que sabe manejar a los 5 hombres que viven con ella. Aunque ahora, la obsesión del deseo mortal omnipresente en las anteriores películas, ya no esta tan importante. Abandonamos a Eros, pero tenemos una cita de noventa minutos con Tanatos, y será un encuentro de pura violencia, disparos, conflictos, sangre y todo esto mezclado con mucho oro.

También dejaron de grabar las perfectas imágenes subliminales rojas, azules y verdes súper estéticas. En Laissez bronzer les cadavres, la imagen tiene grano, como Rhino y su banda ella es brutal, suda, respira, tiene calor, se compone y descompone, pero no tiembla. En cuanto al sonido, otra vez firman una banda sonora casi perfecta, forman parte de los pocos directores que dan vida al sonido, igual que dan vida a las imágenes.

Laissez bronzer les cadavres es un viaje, una experiencia sensorial, la película no se ve, se vive, se siente. Uno de los pocos problemas que presenta la cinta, es que con esta adaptación pierden el toque íntimo y personalísimo que caracterizaba a sus filmes anteriores. Aquí estamos frente a un objeto más neutral y no hay tanto dolor ni tortura, pero si algunos encontraron a Amer o L’étrange couleur des larmes de ton corps un poco largos o pesados, esta nueva película seguramente les podrá resultar más divertida y contundente.

Por último, hay que decirlo, en esta época son muy pocos los directores y productores que experimentan, buscan y no tienen miedo de proponer algo diferente. Laissez bronzer les cadavres es un objeto frágil que demuestra que no importa la iconografía que usan, si es del giallo, del western, o cualquier otro, Cattet/Forzani crearon un lenguaje cinematográfico, que evoluciona, que está vivo, es atemporal, y sobre todo: funciona.

Por Aurore Rey
@Pandora_rey

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