Crítica: Victoria y el sexo (2016), de Justine Triet

Victoria y el sexo / Victoria (Francia – 2016)

Dirección y Guión: Justine Triet / Producción: Emmanuel Chaumet / Fotografia: Simon Beaufils / Edición: Laurent Sénéchal / Elenco: Virginie Efira, Vincent Lacoste, Melvil Poupaud, Laurent Poitrenaux, Laure Calamy, Alice Daquet / Duración: 90 Minutos.

El género de la comedia y específicamente la comedia romántica, suele ser elegido para llegar a un público masivo utilizando fórmulas añejas y llenas de lugares comunes. Este subgénero paga el precio de lo popular en el peor de sus sentidos, queda reducido a una serie de eventos de color como un poco de risa fácil y un poco de romanticismo cliché, utilizando algunos actores simpáticos.

En este filme Justine Triet juega el juego de una comedia romántica de autor, algo que aspira podríamos decir a cierta originalidad en sus personajes o profundidad en sus textos. Algo que definitivamente aquí, no sucede.

Victoria es una abogada cuarentona y bonita, divorciada y con una agenda de citas amorosas algo abultada, que termina implicada o más bien “complicada” en un caso cuando decide defender a un amigo – algo prohibido legalmente- en un caso más absurdo que dramático. A partir de este gran enredo conoce a un joven que toma como niñero y asistente personal, de quien se termina enamorando, si es que en medio de todo este caos hubiera  un espacio para el amor.

Virginie Efira encarna el rol de Victoria, la protagonista de esta historia. Una rubia con un estilo más yankee que francés,  tanto por su ropa, su forma de actuar y hasta por el “tipo” de mujer que el personaje lleva adelante. Si pensara en su posible clon argentino, Carla Peterson sería su alma gemela. Es imposible no pensarla a ella y a la película como una copia olvidable de cualquier comedia romántica mainstream, alguna de calidad más que dudosa y made in USA.

El personaje parece de cartón pintado, y algo que acentúa la desgracia son los diálogos que intentan ser inteligentes, como una inteligencia que va por encima de ellos mismos, y eso sucede en varios pasajes del filme. Tanto en las escenas de Victoria con su psicoanalista  y con su Joven asistente, y ni hablar del gran monólogo del final, la pretensión queda en pura ambición sin resultados.

Los personajes son simplones y caricaturizados, no nos sorprenden ni ellos ni sus vivencias, por lo que el coro que rodea a la figura central tampoco logra sumarle sal a esta narración sosa. Parece una comedia  televisiva  con la estética POL-KA, caras lindas, malos guiones, una movida de la cual no soy devota ni lo seré.

Si realmente fuera una comedia de autor, deberían haber tomado algunos riesgos narrativos, por lo que se verían los grandes errores y los atractivos aciertos, pero no una factura de liviana prolijidad genérica.

Es una película ya vista, de a instantes entretenida, pero ante todo fugaz y totalmente olvidable.

Por Victoria Leven
@victorialeven

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