Crítica: Una hermana (2016), de Sofia Brockenshire y Verena Kuri

Una hermana (Argentina – 2016)

Dirección: Sofia Brockenshire, Verena Kuri / Fotografía: Roman Kasseroller, Federico Lo Bianco, Andrés Hilarión / Sonido: Nahuel Palenque / Arte: Lucía Carnicero / Montaje: Laura von Bierbrauer, Sofia Brockenshire, Verena Kuri / Producción: Sofia Brockenshire, Verena Kuri, Florencia Clérico / Intérpretes: Sofía Palomino, Adriana Ferrer, Saúl Simonet, Sebastián Carbone, Mateo Giménez / Duración: 68 minutos.

El filme comienza con una imagen potente que dispara el conflicto: un auto en llamas en el medio de un campo raso. Una joven ha desaparecido, no está allí su cuerpo, aunque la escena trágica lo sugiera.

Guadalupe es la joven que está ausente y sin rastros de su destino. A partir de este drama familiar y la inoperancia de la policía y el estado. Alba, su hermana, emprende una búsqueda sin pausas, y desde esa acción se construye la trama entera del filme.

La desaparición de Lupe narrada como lo hace esta propuesta sugiere más de lo que define y abre dos potenciales lecturas: la desaparición de una mujer y sus consecuencias como un espejo del tema crucial de la violencia de género y el femicidio; la otra lectura posible a su vez es la de la imposibilidad frente a la ausencia sin explicación de un “otro” que es parte de nuestras vidas a quien creemos conocer y que de repente se nos presenta como un misterio a develar.

La búsqueda de Lupe pone en el camino de Alba a varios personajes críticos: uno es la sociedad y sus instituciones que se presentan inútiles y vacías de valores morales frente a la necesidad de esta joven, donde se produce un abismo frente a la falta absoluta de respuestas, contención y atención.

Por otro lado quienes circundaban a Lupe: el núcleo familiar y algunas personas que aparentemente la frecuentaron y que Alba ignoraba, los patrones de su trabajo cotidiano, y una pareja que podría no solo tener un lazo laboral con la desaparecida. Podría es la palabra clave ya que el filme se construye a partir de sugerencias, ambigüedades, indefiniciones y potenciales respuestas que no encierran una certeza definitoria.

El estilo de narración difuso, más contemporáneo que clásico en la propuesta de cómo resolver el conflicto, deja ver hilos de su entramado argumental, que el espectador se ve obligado a unir, cuestionar o afirmar para organizar la posible respuesta a la pregunta policial: ¿Qué pasó con Guadalupe?

Está envuelta por un paisaje árido, desolador, solitario, es el vacío de lo desértico lo que domina el marco protagónico del universo visual en esta historia. “Lo que falta” domina el clima narrativo, el subtexto es determinante en los espacios y los diálogos, lo no visto – lo no dicho. Y el campo arrasado, lo que queda después de ese auto en llamas determina la estética de una paleta gris y sin contrastes como una masa uniforme que remarca el tono del filme.

Esta ópera prima nacional ha pasado por festivales como Venecia (2016) y BAFICI (2017) antes de llegar hoy a la cartelera. Dirigida por dos realizadoras nacionales de orígenes extranjeros: Sofía Brockenshire (Canadá) y Verena Kuri (Alemania). Sofía Palomino interpreta a Alba en una composición versátil y justa en ese tono de indefinición y angustia insoportable que el personaje padece.

La suma de todas las variables propuestas en este filme llevan a Una hermana al lugar de privilegio que una obra puede tener cuando aborda con calidad cinematográfica y sutileza narrativa temas que podrían caer en el golpe bajo o la narración de puro efecto amarillista.

Una película sobre mujeres, hecha por mujeres.

Por Victoria Leven
@levenvictoria

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