Crítica: Storytellers (2013), de Ryûsuke Hamaguchi y Ko Sakai

Storytellers (Japón – 2013)
Se exhibe gratuitamente en la plataforma DAFILMS hasta el lunes 24 de enero (luego se podrá ver con suscripción durante dos semanas más, en el marco de la retro del Festival de Yamagata).

Dirección: Ryûsuke Hamaguchi, Ko Sakai / Producción: Serizawa Takashi, Aizawa Kumi / Montaje: Fukuhara Yusuke / Fotografía: Iioka Sachiko, Kitagawa Yoshio, Sasaki Yasuyuki / Sonido: Hwang Young–chang / Duración: 120 minutos.

Si la longevidad y la sabiduría van de la mano en la cultura japonesa, la película de Ko y Ryunike hacen honor a esos signos. Parte de una trilogía centrada en la región de Tohoku donde se dialoga con las víctimas sobrevivientes del Gran Terremoto del Este, toma en este caso a narradores populares reunidos en un espacio y guiados por una estudiosa del folklore japonés. Los primeros planos dan cuenta de un paisaje nevado, un afuera que se perfila como ocasión propicia para inaugurar esa dimensión sagrada y milenaria en la que un grupo de personas hacen frente a la adversidad contando historias. Es el marco, es el comienzo de una forma de compartir experiencias con generaciones futuras.

Pero no se trata solo de registrar la reunión en su carácter verbal, sino de representar y potenciar los gestos, los tonos de voz y la calidez de las voces atravesadas por el tiempo. Los directores nunca pierden de vista la importancia paralingüística del caso ni el interés de los interlocutores, tan fascinados y compenetrados como aquellos que primitivamente escuchaban asuntos similares alrededor del fuego o se entretenían encerrados por la peste en tiempos medievales. De este modo, el poder de la palabra oral es relevado en sus pausas, en las miradas y en las pequeñas sonrisas cómplices.

Apenas unos leves cambios nos introducen en un auto donde la especialista hace comentarios al respecto. Se trata de un separador para dar paso a la segunda parte donde los mismos narradores son entrevistados, ahora, individualmente. Allí surgen las otras historias, las de vida, signadas por los valores tradicionales, por la importancia de la naturaleza. En su conjunto, el montaje organiza el material como si se tratara de una sinfonía de voces, movimientos similares a una composición musical donde la sensibilidad de quienes participan habla de un espíritu comunitario tan sólido como cálido. En otras palabras, muchos recordarán a sus propios abuelos.

Por Guillermo Colantonio
@guillermocolant

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